Por: Ramsé Gutiérrez, vicepresidente senior / codirector de inversiones de Franklin Templeton México
Septiembre mantuvo la buena racha de los activos mexicanos, con la mayoría mostrando alzas relevantes.
Las acciones mexicanas subieron 7.4% en el mes y las Fibras 5.1%, acumulando más de 30% en 9 meses. Con ello se colocan como los mejores activos de 2025 hasta ahora (barras azules).
Este desempeño es aún más llamativo si se compara con el oro, que ante la incertidumbre global y las políticas de EE.UU. ha ganado casi 30% en el año, y que históricamente es considerado un refugio.
En un segundo bloque se encuentran la deuda gubernamental mexicana de largo plazo:
Udibonos: +3.5% en septiembre, acumulando 16.5% en el año.
M Bonos: +1.7% en septiembre, con 15.7% acumulado.
Uno de los mejores desempeños históricos para estas categorías, apoyados por el ciclo de bajas de Banxico. En contraste, los Cetes 28 empiezan a perder atractivo, aunque mantienen un rendimiento real positivo.
En los activos internacionales, las acciones emergentes destacaron gracias al fortalecimiento de sus monedas. Sin embargo, el peso mexicano ha tenido su mejor desempeño histórico para los primeros 9 meses del año, restando atractivo relativo a estas inversiones al convertirlas a moneda local.
Del lado débil, los activos más ligados al dólar siguieron presionados: US Treasuries: menos de -7% en el año.
El dólar: sigue perdiendo frente a la mayoría de las divisas globales.
El petróleo: al fondo del ranking, castigado por temores de desaceleración económica, mayores cuotas de la OPEP y tensiones en Medio Oriente.
Conclusión:
En 2025, no invertir en México ha salido caro. Aunque persisten riesgos de comercio e incertidumbre jurídica, los mercados locales muestran que no todo se traduce en malas noticias: por ahora, son un faro de resiliencia en un año globalmente complicado.