Ciudad de México, 01 de diciembre, 2025.- En la industria, la conversación sobre inteligencia artificial suele centrarse en algoritmos, plataformas y nubes. Sin embargo, la IA sólo tiene sentido si eleva las capacidades de la gente en planta. El ingeniero ya no sólo programa condiciones; diseña sistemas capaces de aprender de los datos y de la experiencia acumulada en línea.
Fijar metas, no parámetros
Jordan Reynolds, Vice President, Artificial Intelligence & Autonomy, explica que “la verdadera transformación ocurre cuando la tecnología cambia la forma en que las personas diseñan, operan y mejoran los sistemas de producción”. El impacto más visible se da en el piso de planta. Históricamente, el operador experto era quien dominaba perillas, recetas y pantallas HMI (interfase humano-máquina).
Ahora, la IA permite que el sistema regule en automático miles de variables y que la persona se concentre en el resultado. “La transición más importante es pasar de la manipulación táctica de parámetros a la definición y descomposición de objetivos”, subraya Reynolds.
En lugar de ajustar continuamente temperatura o velocidad, el operador define metas de rendimiento y consumo energético, supervisa desviaciones y coordina varias celdas o líneas al mismo tiempo. El trabajo se vuelve menos repetitivo y más analítico, más cercano a tomar decisiones que a reaccionar ante alarmas.
Autonomía
La empresa está usando sus propias plantas como campo de pruebas para preparar a la fuerza laboral del futuro. Reynolds lo describe así: “nuestro plan es usar nuestra propia pila de autonomía para convertir nuestras fábricas en operaciones autónomas, aprender de esa experiencia, perfeccionar el portafolio y luego llevar ese conocimiento a la industria”.
En estas instalaciones, el manejo de materiales se realiza con robots móviles autónomos, la programación se apoya en gemelos digitales y la generación de código de PLC se acelera con asistentes tipo copiloto que producen lógica a partir de objetivos y restricciones definidos por el ingeniero. Para el personal de planta, esto significa convivir directamente con las tecnologías que después verán desplegadas en los sitios de clientes.
Diseño, operación y mantenimiento con IA nativa
El cambio no se limita a la capa de control. Se está replanteando el ciclo de vida completo de la planta. En diseño, los entornos de ingeniería dejan de ser sólo herramientas de dibujo y cálculo para convertirse en sistemas que proponen arquitecturas en función de metas de producción y restricciones de costo o energía. Durante la operación, sistemas MES, SCADA y de control incorporan aprendizaje y optimización de manera nativa para adaptarse a cambios en demanda, materia prima o condiciones del entorno.
En mantenimiento, la IA deja de ser un módulo externo que alguien conecta a los datos de condición. “Las capacidades de mantenimiento predictivo ya no son funciones agregadas; están integradas de forma nativa en las plataformas de gestión de activos y condición de máquina”, explica Reynolds. Esto se traduce en diagnósticos, recomendaciones y ventanas de paro sugeridas directamente en las herramientas que ya usan, sin necesidad de convertirse en científicos de datos.
De los lagos de datos a la producción reinventada
Hace una década, muchas iniciativas de “IA industrial” consistían en extraer datos de planta hacia un lago de datos y construir modelos en una plataforma separada. El resultado eran proyectos difíciles de escalar y poco conectados con la realidad diaria. Rockwell Automation propone otra vía. “No se trata de una plataforma abstracta donde el cliente decide qué caso de uso perseguir; se trata de reimaginar cada función del sistema de producción con capacidades de predicción, aprendizaje y optimización”, señala Reynolds.
La IA se integra así en sensores, controladores, sistemas de operación y aplicaciones de negocio, no se queda en un laboratorio de analítica. Para la fuerza laboral, esto significa herramientas más inteligentes, pero también responsabilidades más amplias y transversales, donde el impacto de una decisión se extiende a toda la cadena de valor.
Nuevas competencias para una fuerza laboral híbrida
Todo este cambio exige nuevas habilidades. Se requiere formar perfiles que combinen ingeniería industrial, mecatrónica y ciencias de la computación. “Los ingenieros de planta ahora necesitan entender percepción, navegación y optimización, además de los fundamentos de control y de los procesos físicos”, apunta Reynolds.
El automatista clásico se convierte en un profesional híbrido que domina tanto el mundo físico como el digital y que trabaja con robots, gemelos digitales y modelos que se entrenan en “gimnasios” virtuales antes de desplegarse en planta. Su rol es traducir objetivos de negocio en objetivos de control, validar decisiones automáticas y colaborar con equipos multidisciplinarios donde conviven expertos en procesos, datos y ciberseguridad.
En este mismo contexto, la industria enfrenta una demanda creciente de especialistas en automatización, IA industrial y robótica. Ante esta tendencia, la falta de jóvenes con competencias técnicas avanzadas se posiciona como uno de los principales frenos para el crecimiento de sectores industriales que ya operan bajo estándares de automatización y procesos digitales.
Ante este escenario, universidades y empresas están adoptando modelos de formación centrados en la práctica directa, con laboratorios que replican condiciones reales y permiten aprender haciendo, comprender sistemas complejos y acelerar la inserción laboral en entornos cada vez más exigentes.
Es así como la transición hacia plantas inteligentes exige profesionales capaces de operar robots, interpretar datos, manejar arquitecturas OT y diagnosticar fallas con rapidez. Es así que diversos programas están incorporando infraestructura tecnológica real y certificaciones reconocidas para asegurar que los futuros técnicos y especialistas lleguen a la industria con experiencia concreta.
Uno de los casos más visibles es el trabajo conjunto entre Rockwell Automation y Purdue University, que integra equipamiento industrial moderno, contenidos acreditados y proyectos de investigación aplicada vinculados a manufactura inteligente y digitalización. Para Rick Richardson, académico del Centro de Manufactura de Purdue, este enfoque está generando perfiles de alto valor.
“Nuestros estudiantes tienen un dominio práctico que permite responder a necesidades inmediatas de empresas que buscan modernizarse. No se encasillan en una disciplina, pueden trabajar en terreno, resolver problemas complejos en planta y atender a clientes con autonomía”, afirma.
De acuerdo con el académico, “la automatización está creando nuevos puestos, y la mayoría de nuestros graduados logra colocación casi total. Las compañías piden más talento con estas capacidades”. Los estudiantes coinciden en que la experiencia con robots, controladores y plataformas de simulación les entrega una ventaja decisiva al ingresar al mercado. “Trabajar con sistemas idénticos a los de la industria nos permite llegar al piso productivo con seguridad y conocimiento real”, señala uno de ellos.
Empoderar, no reemplazar
Frente a los temores de pérdida de empleo, la visión está dirigida a que la IA debe empoderar, no sustituir. La tecnología asume tareas demasiado complejas, repetitivas o riesgosas para la intervención humana continua, mientras que las personas se enfocan en diagnosticar, tomar decisiones y diseñar mejores sistemas. “Cada nivel de la pila de automatización necesita funciones de aprendizaje, adaptación y optimización; y cada persona que interactúa con esa pila necesita nuevas capacidades para aprovecharlas”, concluye Reynolds.
Ciudad de México, 18 de abril de 2026.– El sector industrial global enfrenta uno de los escenarios más críticos de ciberseguridad, consolidándose como el principal objetivo del cibercrimen organizado. De acuerdo con el informe Manufacturing Threat Landscape 2025 de Check Point Software Technologies, los ataques de ransomware contra fabricantes aumentaron un 56% en el último año, pasando de 937 incidentes en 2024 a 1,466 en 2025.
La estrategia de los atacantes se centra en paralizar líneas de producción, generando pérdidas millonarias por cada hora de inactividad y presionando a las empresas para pagar rescates. Estados Unidos lidera la lista de países afectados con 713 casos, seguido de India, Alemania, Reino Unido y Canadá. México se posiciona como el sexto país con mayor incremento interanual, registrando un aumento del 80% en ciberataques semanales en el sector manufacturero.
El informe identifica a grupos como Akira, que alcanzó beneficios estimados de 244 millones de dólares en 2025; Qilin, especializado en el robo de propiedad intelectual y la exfiltración masiva de datos; y Play, conocido por desactivar defensas antes de ejecutar el cifrado.
Entre los principales vectores de ataque destacan la explotación de vulnerabilidades en sistemas OT (32%), campañas de phishing potenciadas con inteligencia artificial (23%) y el abuso de accesos remotos. Además, los ciberdelincuentes han diversificado sus tácticas hacia el robo de datos, la extorsión sin cifrado y la interrupción de sistemas.
El impacto regional es significativo: Latinoamérica y Asia-Pacífico registran los mayores volúmenes de ataques, mientras que Europa muestra el crecimiento más acelerado. En Estados Unidos, el costo promedio por incidente alcanzó los 500,000 dólares, y en India el 65% de las empresas afectadas pagó rescates con una media de 1.35 millones de dólares.
De cara a 2026, Check Point advierte que las defensas tradicionales ya no son suficientes. Recomienda adoptar arquitecturas Zero Trust, acelerar la gestión de parches bajo el marco CTEM y reforzar la segmentación de redes para proteger entornos industriales cada vez más digitalizados y vulnerables.
Ciudad de México a 19 de abril de 2026.- El Consejo Directivo Nacional de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) reeligió por unanimidad al maestro Pedro Pacheco Villagrán como presidente del organismo para el periodo 2026-2027.
Durante el último año, la Asociación impulsó un plan estratégico orientado a fortalecer el desarrollo del sector asegurador, centrado en cinco temas prioritarios: seguros inclusivos, la protección a víctimas de accidentes viales, el fortalecimiento de la resiliencia ante desastres, la protección para el retiro, y la promoción del acceso a la salud a través del seguro.
Estas líneas de trabajo buscan ampliar el acceso de la población a mecanismos de protección financiera frente a riesgos cada vez más complejos, al tiempo que fortalecen el papel de seguro como un instrumento clave para la estabilidad económica y social del país.
En este contexto, el sector asegurador continúa consolidándose como uno de los principales inversionistas institucionales en México y un actor clave en el financiamiento del desarrollo económico del país. Actualmente, el sector asegurador administra inversiones superiores a 2.3 billones de pesos y brinda protección financiera a millones de familias y empresas en el país.
Pedro Pacheco es actuario egresado de la Universidad Anáhuac. Cuenta con una Maestría en Administración por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), así como un diplomado en Seguros de Vida por el Centro Suizo de Formación Aseguradora en Zúrich, Suiza.
El Consejo Directivo también ratificó como vicepresidentes a:
Salvador Alonso y Caloca, director general de Seguros Banorte.
Sofía Belmar, directora general de Prudential Seguros México.
Manuel Escobedo, director general de Grupo Peña Verde S.A.B. y presidente de los consejos de administración de Reaseguradora Patria, General de Seguros y General de Salud.
Daniella Gurrea, directora general de Genworth México.
Jesús Martínez, director general de GNP.
Al respecto, Pedro Pacheco señaló que la Asociación continuará trabajando para fortalecer el desarrollo del mercado, ampliar la protección financiera de la población y consolidar al seguro como un instrumento clave para la gestión de riesgos en México.
Santiago de Chile, 17 de abril de 2026.– En el marco de la novena reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, representantes de gobiernos, organismos internacionales y sociedad civil coincidieron en la urgencia de fortalecer la acción multilateral y las alianzas regionales para acelerar el cumplimiento de la Agenda 2030.
A cuatro años del plazo previsto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió que la región enfrenta un panorama adverso: al ritmo actual, solo se alcanzaría el 19% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), frente al 23% estimado el año anterior. El informe presentado señala que un 42% de las metas avanza en la dirección correcta, aunque demasiado lento, mientras que un 39% muestra estancamiento o retroceso.
José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, subrayó que los desafíos responden tanto a factores externos como internos, entre ellos la falta de financiamiento, el peso de la deuda y el bajo crecimiento económico. “No es momento de bajar los brazos, sino de arremangarse la camisa y seguir trabajando”, afirmó, destacando que la cooperación y la colaboración son el mayor contrapeso frente a un mundo marcado por la incertidumbre geopolítica.
El encuentro, inaugurado por autoridades de la ONU y representantes de Perú —país que ejerce la presidencia del Foro—, reúne a actores clave de la región para analizar el estado de implementación de cinco ODS prioritarios: agua limpia y saneamiento, energía asequible y no contaminante, industria e innovación, ciudades sostenibles y alianzas internacionales.
El informe regional advierte que, sin una mayor articulación entre gobiernos, sector privado, academia y sociedad civil, la región no logrará revertir el rezago. La CEPAL llamó a redoblar esfuerzos y a construir alianzas pragmáticas que permitan transformar las sociedades hacia un futuro inclusivo, sostenible y libre de desigualdades excesivas.