Ciudad de México, 08 de octubre, 2025.- Con más de dos décadas de trayectoria, Paola Ricaurte Quijano, profesora de la Escuela de Humanidades y Educación del Tec de Monterrey Campus Ciudad de México, fue incluida en la lista Time 100 AI, que reconoce a las cien personas más influyentes en el ámbito global de la inteligencia artificial.
Su inclusión destaca no solo su labor académica, sino también el papel que México y América Latina puede desempeñar en los debates internacionales sobre el futuro tecnológico.
La Dra. Ricaurte es una referente en la construcción de una ética de la inteligencia artificial desde perspectivas femeninas y decoloniales. Para ella, la presencia de estas voces críticas en una publicación internacional demuestra que la conversación sobre la IA debe ser plural y diversa, y no estar dominada únicamente por quienes concentran el poder tecnológico.
“Las universidades debemos ser espacios de diálogo, investigación y acompañamiento, capaces de articular los conocimientos de la academia, las comunidades y la industria para que la inteligencia artificial no profundice desigualdades, sino que genere oportunidades más equitativas”, señaló.
Uno de los retos más urgentes que identifica es el combate contra los sesgos en los sistemas digitales, los cuales aprenden de datos que muchas veces reflejan visiones parciales o discriminatorias.
“Es fundamental cuestionar cómo se diseñan, producen y despliegan los sistemas de IA, porque no son neutrales: expresan las condiciones sociales, políticas y culturales en las que fueron creados”, advirtió.
En este sentido, Ricaurte expresó que la regulación es una herramienta indispensable para garantizar la justicia tecnológica, de modo que los sistemas de inteligencia artificial sean auditables. Las regulaciones en México deben permitir que los ciudadanos estén enterados de cómo funcionan estos sistemas y cómo se están implementando para asegurarse de que no reproduzcan los sesgos.
Actualmente, la profesora impulsa proyectos de investigación con gran impacto regional.
Entre ellos se encuentran la segunda fase de la incubadora de inteligencia artificial femenina, que promueve tecnologías lideradas por mujeres; el lanzamiento de un observatorio regional de centros de datos para evaluar sus implicaciones sociales y ambientales; y un mapeo de los impactos multidimensionales del desarrollo tecnológico en América Latina. Todos enmarcados en una visión que integra justicia social, sostenibilidad y participación comunitaria.