Ciudad de México, 18 de abril de 2026.– El sector industrial global enfrenta uno de los escenarios más críticos de ciberseguridad, consolidándose como el principal objetivo del cibercrimen organizado. De acuerdo con el informe Manufacturing Threat Landscape 2025 de Check Point Software Technologies, los ataques de ransomware contra fabricantes aumentaron un 56% en el último año, pasando de 937 incidentes en 2024 a 1,466 en 2025.
La estrategia de los atacantes se centra en paralizar líneas de producción, generando pérdidas millonarias por cada hora de inactividad y presionando a las empresas para pagar rescates. Estados Unidos lidera la lista de países afectados con 713 casos, seguido de India, Alemania, Reino Unido y Canadá. México se posiciona como el sexto país con mayor incremento interanual, registrando un aumento del 80% en ciberataques semanales en el sector manufacturero.
El informe identifica a grupos como Akira, que alcanzó beneficios estimados de 244 millones de dólares en 2025; Qilin, especializado en el robo de propiedad intelectual y la exfiltración masiva de datos; y Play, conocido por desactivar defensas antes de ejecutar el cifrado.
Entre los principales vectores de ataque destacan la explotación de vulnerabilidades en sistemas OT (32%), campañas de phishing potenciadas con inteligencia artificial (23%) y el abuso de accesos remotos. Además, los ciberdelincuentes han diversificado sus tácticas hacia el robo de datos, la extorsión sin cifrado y la interrupción de sistemas.
El impacto regional es significativo: Latinoamérica y Asia-Pacífico registran los mayores volúmenes de ataques, mientras que Europa muestra el crecimiento más acelerado. En Estados Unidos, el costo promedio por incidente alcanzó los 500,000 dólares, y en India el 65% de las empresas afectadas pagó rescates con una media de 1.35 millones de dólares.
De cara a 2026, Check Point advierte que las defensas tradicionales ya no son suficientes. Recomienda adoptar arquitecturas Zero Trust, acelerar la gestión de parches bajo el marco CTEM y reforzar la segmentación de redes para proteger entornos industriales cada vez más digitalizados y vulnerables.