Ensenada, Baja California, 24 de noviembre, 2021.- A pesar de la pandemia, durante 2020 México fue el tercer país más visitado del mundo y el corredor Cali-Baja (California – Baja California), incluyendo el Valle de Guadalupe, continuaron registrando afluencia de turistas, lo que abrió las oportunidades de inversiones nacionales y extranjeras.
Durante un encuentro virtual, Pedro Delgado Beltrán, director de la división de hospitalidad de Newmark México y Latinoamérica, señaló que la región de Cali-Baja es una de las más dinámicas del país. En ella confluyen 6.6 millones de habitantes, generando un cruce fronterizo de 50 mil vehículos y 20 mil peatones diarios, además de la infraestructura aeroportuaria que mueve cerca de 9 millones de viajeros anuales, dos puertos marítimos en San Diego y Ensenada, y con una ruta costera de 140 kilómetros y que se prepara para una intensa temporada invernal con la reapertura de las fronteras (sur-norte), lo que viene a sumar para que los proyectos turísticos e inmobiliarios tengan viabilidad en la zona.
Destacó que entre otros grandes atractivos en la región Cali-Baja destacan el turismo médico en Tijuana y el vinícola-gastronómico en el Valle de Guadalupe.
Ruta del Vino
“El gran atractivo para visitar el Valle de Guadalupe es la actividad primaria, es decir aquella relacionada con el vino. Si lo protegemos junto con la experiencia que ofrece, podremos seguir brindando esa oportunidad por parte de los que participen en los proyectos inmobiliarios en la zona, proyectos que sean sustentables, no solo en el Valle de Guadalupe, sino en la puerta norte y la antigua ruta del vino, que son los tres valles que comprenden la zona”, indicó Pedro Delgado.
Subrayó que existen los instrumentos jurídicos para garantizar el desarrollo ordenado en la Ruta del Vino donde sigue creciendo el interés por invertir en desarrollos turísticos e incluso habitacionales de retiro. Son poco más de un millón de visitantes que recibe la Ruta del Vino al año, destacando la oferta para satisfacer las preferencias y los gustos sofisticados de los turistas que aprecian el contacto con la naturaleza, las experiencias únicas e irrepetibles, y que además tienen la característica común de un alto nivel de gasto.
“Hace 20 años, cuando se diseñó y se conceptualizó la ruta del vino, se partió de directrices generales de desarrollo para dar orden en el desarrollo de la zona a cargo de la autoridad estatal y del Municipio de Ensenada. Conociendo las condicionantes limitantes del agua es que se privilegió el tema agrícola, limitando el desarrollo hotelero y el uso habitacional con densidades muy bajas de dos habitaciones por hectárea. Los vitivinicultores han apoyado a la autoridad para que una vez que se identifica un proyecto que se sale de estos parámetros se ejerza el mando que tiene el Municipio de Ensenada para proteger la zona”, precisó.
Agregó que el corredor Tijuana-Rosarito-Ensenada y la Ruta del Vino son destinos donde se han retomado proyectos turísticos e inmobiliarios para satisfacer la demanda y atender a más de un millón de visitantes al año, en un 80% nacionales. Con más de 600 mil cruceristas, que es un segmento de lujo que busca experiencias gastronómicas únicas con productos locales de alta calidad.
Turismo médico
Al hacer un balance de los mercados comerciales en la región de las Californias, Pedro Delgado hizo hincapié en que el mercado Two Nation-Vacation está mandando y abriendo grandes oportunidades en la industria (principalmente la manufacturera), la de servicios médicos, la oferta comercial y de servicios, pero sobre todo para el turismo de salud y bienestar.
“Cerca de 14 millones de personas llegan a Tijuana anualmente, con una derrama económica de aproximadamente 2 mil 470 millones de dólares. De ellos, 2.5 millones de visitantes llegan por temas de salud y bienestar, dejando una derrama superior a los mil millones de dólares por año”, reveló Pedro Delgado.
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