Ciudad de México, 12 de enero, 2026.- La revisión del T-MEC se torna en una renegociación, en la que México se ve obligado a realizar concesiones en temas de seguridad, barreras no arancelarias, contenido regional y contención a China (en inversión y comercio), lo que ocasiona incertidumbre para los inversionistas y desafíos logísticos y de costos de operación para las empresas mexicanas.
El escenario más probable es que, tras la revisión del T-MEC, México conserve el acceso preferencial al mercado estadounidense y, con ello, una ventaja relativa frente a otros competidores.
En un análisis de Integralia Consultores se indica que si bien la ruptura del acuerdo no puede descartarse, se mantiene como un escenario de baja probabilidad. Por eso, el principal riesgo radica en que la revisión derive en un T-MEC funcionalmente más restrictivo, menos equilibrado y más en línea con los intereses de EE.UU.
Este ajuste preservaría la integración regional, pero construiría un acuerdo más asimétrico y reduciría su profundidad y previsibilidad, elevando los costos regulatorios y operativos para México. Además, la revisión introduce incertidumbre regulatoria y estratégica para las empresas, aun cuando los cambios negociados no entraran en vigor de inmediato.
Los especialistas de la consultoría mexicana líder en asuntos públicos, especializada en analizar el entorno político, económico y social de México y América Latina, creen que esta incertidumbre deriva de la prolongación de un entorno de negociación abierta, con alcances poco definidos y una interacción constante entre la revisión del tratado y otros instrumentos de política comercial, de política exterior y de seguridad de EE.UU.
Asimismo, dicen, incrementa la percepción de riesgo, afecta la planeación de inversiones, obliga a ajustes constantes de logística y procesos, y complica la toma de decisiones operativas en sectores integrados a las cadenas de valor de América del Norte.
La posición del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, sugiere que el gobierno estadounidense concibe la revisión como una oportunidad para forzar ajustes estructurales y corregir desequilibrios percibidos, incluso mediante esquemas bilaterales diferenciados con México y Canadá.
No obstante, las audiencias previas ante el USTR y la posición de amplios sectores empresariales reflejan respaldo a la continuidad del T-MEC y a evitar una reapertura desordenada del acuerdo.
Esto reduce el riesgo de que EE.UU. salga del tratado, pero al mismo tiempo hace prever un endurecimiento de sus requisitos y condiciones, lo que derivaría en un aumento de costos de operación para las empresas mexicanas.
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