Por: Jaime Álvarez, CFA y vicepresidente de Inversiones en Skandia
El mercado internacional del petróleo ha experimentado un incremento repentino en sus precios durante 2026 debido a una serie de tensiones geopolíticas que impactan directamente la oferta mundial de crudo.
El detonante principal ha sido la escalada del conflicto en Medio Oriente, particularmente los enfrentamientos entre Irán, Israel y Estados Unidos, que han generado ataques a buques petroleros y retrasos en las rutas marítimas de transporte energético. Esta situación ha provocado preocupación sobre la seguridad del suministro global, especialmente en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del planeta.
Debido a estas tensiones, cientos de petroleros han quedado detenidos o han tenido que cambiar de ruta, lo que ha reducido temporalmente la disponibilidad de crudo en el mercado internacional y ha presionado los precios al alza.
El salto en los precios: del equilibrio a la tensión del mercado
Ante este tema importante, unos puntos relevantes que observa Jaime Álvarez, vicepresidente de inversiones de Skandia LatAm, es que antes de estos acontecimientos, el precio del barril de petróleo Brent, que es una referencia para gran parte del comercio mundial:
- Se encontraba alrededor de $72.9 dólares por barril
- Tras el conflicto en Medio Oriente y las interrupciones en el transporte marítimo, el precio del barril ha aumentado hasta aproximadamente $100 dólares
- En términos más amplios, durante el último mes el precio del petróleo Brent ha aumentado cerca del 50%, reflejando la sensibilidad del mercado energético ante eventos políticos o militares que afecten el suministro, observa Álvarez.
Este aumento ocurre porque el petróleo es un recurso estratégico cuya oferta depende en gran medida de la estabilidad política de las regiones productoras. Cuando existe riesgo de interrupción en la producción o transporte, los mercados reaccionan anticipando escasez futura. En el caso actual, la reducción de producción en algunos países exportadores y los ataques a infraestructuras energéticas han reducido la oferta disponible.
Además, algunos analistas estiman que, si la crisis se prolonga, podrían perderse temporalmente hasta 3.3 millones de barriles diarios de suministro mundial, lo que intensificaría aún más el aumento de precios.
El Estrecho de Ormuz parece ser el cuello de botella
Una razón adicional por la cual este conflicto tiene un impacto tan fuerte en los precios del petróleo es la importancia de las rutas marítimas por donde se transporta el crudo. La más importante de ellas es el Estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán. Por este estrecho circulan aproximadamente entre 17 y 20 millones de barriles de petróleo cada día, lo que representa cerca del 20% del consumo mundial de petróleo.
Esto significa que uno de cada cinco barriles que se consumen en el mundo pasa por esta ruta marítima. Si se calcula el valor económico de ese volumen con un precio aproximado de $80 dólares por barril, el comercio diario que atraviesa este punto supera los $1,600 millones de dólares. Debido a esta enorme cantidad de energía transportada, cualquier amenaza o bloqueo en esta zona provoca de inmediato un aumento en los precios internacionales del crudo.
El petróleo que atraviesa estas rutas tiene como principales destinos los países asiáticos, especialmente China, India, Japón y Corea del Sur, que dependen fuertemente de las importaciones de energía para sostener su crecimiento económico. Se estima que alrededor del 38% del petróleo que pasa por el Estrecho de Ormuz se dirige hacia China, lo que demuestra la relevancia estratégica de esta ruta para la economía global.
El aumento del precio internacional del petróleo también se ve reflejado sobre el costo de las gasolinas en muchos países, incluido México. Aunque México produce petróleo, importa grandes cantidades de gasolina y diésel, principalmente desde Estados Unidos, debido a la limitada capacidad de refinación nacional. En otros países ya se han observado incrementos importantes en los combustibles, con aumentos cercanos al 6% al 9% en el precio por litro en algunas regiones tras el reciente aumento del petróleo.
En el caso de México, el gobierno federal ha aplicado diversas medidas para evitar que el aumento internacional del petróleo se traslade completamente al consumidor. Entre estas medidas se encuentran los estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que permiten reducir temporalmente los impuestos aplicados a las gasolinas cuando los precios internacionales aumentan.
De esta manera, el gobierno absorbe parte del incremento para evitar un impacto directo en la población. Sin embargo, estas políticas tienen un costo para las finanzas públicas, ya que reducen los ingresos fiscales que normalmente se obtendrían por la venta de combustibles.
El aumento del precio del petróleo puede tener efectos mixtos sobre el gasto público mexicano. Por un lado, cuando el precio internacional del crudo sube, México obtiene mayores ingresos por exportaciones petroleras, lo que beneficia al presupuesto federal. Por otro lado, si el gobierno mantiene subsidios o estímulos fiscales para evitar aumentos en las gasolinas, estos ingresos adicionales pueden reducirse considerablemente. En consecuencia, el impacto final depende del equilibrio entre mayores ingresos petroleros y el costo de las medidas para contener el precio de los combustibles.
Lo que viene: escenarios para el mercado petrolero
Las perspectivas para los próximos meses, de acuerdo con diversos analistas, señalan que el precio del petróleo podría mantenerse en niveles cercanos a los 80 dólares por barril si las tensiones geopolíticas continúan, aunque en escenarios más extremos podría incluso acercarse a los 100 dólares por barril en caso de que se produzcan interrupciones mayores en el suministro global.
Este panorama refleja la estrecha relación entre la política internacional y los mercados energéticos, donde eventos militares o diplomáticos pueden modificar en cuestión de días el precio de uno de los recursos más importantes para la economía mundial.
El incremento del precio del barril en pocos días refleja la sensibilidad del mercado energético ante cualquier amenaza al suministro global. Este fenómeno tiene implicaciones directas para la economía mundial, el precio de los combustibles y las políticas energéticas de los gobiernos, incluido el de México, que deberá equilibrar los ingresos petroleros con las medidas necesarias para evitar un aumento excesivo en el precio de las gasolinas.