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Hacia la autosuficiencia energética: un camino con grandes retos

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Ciudad de México, 12 de mayo, 2021.- Con frecuencia hemos escuchado que en México debemos buscar la autosuficiencia energética y, de ese modo, elevar el nivel de bienestar de la población; sin embargo, pocas veces se profundiza en cómo estos dos objetivos se conectan y lo que tendríamos que hacer para alcanzar dicha meta, así como el tiempo y la inversión que se requieren para lograrlo y, finalmente, determinar si esto elevaría el nivel de bienestar de la población.

El Socio Líder de Energía y Recursos Naturales de KPMG en México, Rubén Cruz, al hacer un análisis de este tema, considera que el concepto de autosuficiencia se puede explicar con la negación de su opuesto, es decir, la no dependencia.

Como todo plan o proyecto de mejora, debemos partir de un diagnóstico realista de la situación en la que nos encontramos, a fin de establecer las metas intermedias que nos acerquen y, eventualmente, nos lleven a la meta final, siempre que no cambiemos de objetivo o visión a lo largo de la implementación de la estrategia definida.

Por otra parte, comentó, el plan maestro debe ser independiente de factores políticos. Si queremos realmente lograr la no dependencia energética en el país (la autosuficiencia), debemos conocer al menos:

  1. ¿Cuál es nuestro consumo energético actual y cómo esperamos que sea en el futuro?
  2. Dentro de la matriz energética nacional, ¿en qué somos dependientes y cuál es nuestro grado de dependencia?
  3. ¿Cuáles son los riesgos asociados a estas dependencias?
  4. ¿Qué planes de acción se deben establecer? El primero, para mitigar los riesgos identificados (acceso a importaciones y almacenamiento), incrementando con ello la seguridad energética del país, y el segundo, a mediano y largo plazo, cuya ejecución acerque a la nación, de manera continuada y sostenida, a la autosuficiencia energética, reconociendo que lograrla atravesaría varios periodos de administración federal.

Explicó que de acuerdo con los últimos datos disponibles del Sistema de Información Energética (SENER), el consumo nacional de energía (CNE) en 2019 fue de 8,796 petajoules (PJ), cifra 4.5% inferior al promedio observado en el periodo 2016 – 2018 en el que el CNE fue de 9,209 PJ. Es de esperarse que las acciones implementadas para el control de la pandemia por COVID-19 hayan tenido un efecto negativo adicional en el CNE en 2020, situándolo por debajo del consumo de 2019. 

Dentro de los seis objetivos prioritarios del Programa Sectorial de Energía (PSE) 2020  2024 de la Secretaría de Energía, el objetivo número uno es: “Alcanzar y mantener la autosuficiencia energética sostenible para satisfacer la demanda energética de la población con producción nacional”

Para medir, de forma general, el grado en que un país puede cubrir su consumo de energía con su producción nacional, internacionalmente se utiliza el índice de independencia energética (IIE), que resulta de dividir el consumo nacional de energía (CNE) entre la producción nacional de energía de fuentes primarias (PNE).

Si el resultado es mayor a uno, el país se considera independiente o “autosuficiente” en materia de energía.

Bajo esta metodología, a partir de 2015 México dejó de ser autosuficiente en materia energética, y de acuerdo con el PSE 2020  2024, la meta de la presente administración ha sido alcanzar un índice de 1.0 para 2024.

Para llegar a esa meta es necesario recuperar la producción nacional de energía a un nivel similar al promedio de 2013 – 2014, es decir, 8,954 PJ, suponiendo que el consumo nacional de energía no rebase ese nivel de aquí al 2024, lo que limitaría el crecimiento del CNE a 1.8% en el periodo 2019 – 2024.

Bajo este supuesto, el déficit objetivo a cubrir sería de alrededor de –2,621 PJ; y aquí surgen al menos dos preguntas relevantes: ¿qué tipo de producción nacional de energía primaria se perdió? y ¿de qué forma podremos recuperarla?

Rubén Cruz sostuvo que al comparar la matriz promedio de producción primaria de energía para 2013 –- 2014 con la de 2019, observamos que la pérdida se generó fundamentalmente en petróleo, gas y condensados (hidrocarburos), y esta fue de –2,573 PJ, lo que explica 98.2% del déficit total, mientras que la disminución de -134 PJ en la producción de energía primaria de fuentes distintas a hidrocarburos (carbón, hidroenergía, geoenergía, y leña y bagazo de caña) explican, en conjunto, solo 5.1% de la pérdida de producción neta.

Es decir, la disminución bruta fue de –2,708 PJ, siendo compensada marginalmente por el crecimiento de la producción de energía eólica (+41 PJ), solar (+32 PJ), la nucleoenergía (+13 PJ) y el biogás (+1 PJ), que en conjunto disminuyeron en +3.3% la pérdida.

Del análisis anterior, podemos concluir que la pérdida en la autosuficiencia energética del país está asociada en un 73.2% a la declinación en la producción de petróleo; en un 22.8%, a la disminución en la producción de gas natural (asociado y no asociado), y en mucho menor medida, a la disminución en condensados (2.3%).

Por otro lado, los hidrocarburos tienen un peso muy relevante en la matriz nacional de producción de energía primaria. Entre 2013 y 2014 representaron 88.1% de la producción; y para 2019, después de una disminución de –29% en la producción, representaron 83.9%. Esto implica que cualquier esfuerzo para restituir el déficit energético del país obliga a la recuperación de la producción de petróleo y gas natural.

Del análisis anterior, podemos concluir al menos dos cosas:

1.   La pérdida en la autosuficiencia energética del país está asociada a la baja en la producción de hidrocarburos, en donde el 73.2% se explica por la declinación en la producción de petróleo; un 22.8%, por la disminución en la producción de gas natural (asociado y no asociado), y 2.3% por la disminución en la producción de condensados.

2.   Es tan grande la diferencia en órdenes de magnitud entre las pérdidas en la producción de energía a través de hidrocarburos vs. las ganancias marginales a través de energías limpias, que estas últimas, a corto y mediano plazo, no pueden ser vistas como una fuente de producción de energía que sustituya a los hidrocarburos.

Traducido en volumen, es necesario regresar a una producción sostenida de 2.4 millones de barriles diarios (mmbd) de petróleo crudo; actualmente la producción nacional es de 1.7 mmbd, lo que implica restituir una producción de 700 mil barriles diarios (mbd), adicionales a la declinación inercial de la producción, que es de alrededor de 100 mbd por año, es decir, en tres años se tendrían que adicionar cerca de 1 mmbd.

En cuanto al gas natural, sería necesario regresar a un nivel de producción sostenida de 6,300 millones de pies cúbicos diarios (mmpcd) en el mismo periodo, partiendo de la producción actual de 2,700 mmpcd.

Como puede anticiparse, el reto es mayúsculo y muy difícil de alcanzar en el periodo señalado (2020 –- 2024); no obstante, si la meta a largo plazo continuara siendo alcanzar la autosuficiencia energética, no queda duda de que se requeriría un esfuerzo sostenido en donde participen tanto el sector público como el privado, ya que las inversiones necesarias para un proyecto de estas dimensiones serían cuantiosas.

Si añadiéramos las tendencias sobre transición energética y se eligiera el gas natural como energético de tránsito, habría que sustituir la producción equivalente de petróleo que se dejara de generar con producción de gas natural; sin embargo, ante los bajos costos de este energético en Estados Unidos, no existen incentivos económicos para su desarrollo en el territorio mexicano, así que este podría ser promovido solo por motivos de seguridad nacional y seguridad energética.

Otro factor por considerar es que las reservas de gas en el territorio nacional se encuentran en yacimientos no convencionales, por lo que el logro de la autosuficiencia energética también tendría que pasar por la autorización del uso de técnicas de fracturación hidráulica para la extracción y producción de ese hidrocarburo.

Bajo cualquier escenario, lo que queda de manifiesto es que el objetivo de ser autosuficientes en materia de energía demanda políticas públicas y planes de acción alineados con este objetivo, así como la participación conjunta y coordinada del sector público y de la iniciativa privada para anclar y detonar las inversiones que conlleva el objetivo número uno del Programa Sectorial de Energía 2020 – 2024: “Alcanzar y mantener la autosuficiencia energética sostenible para satisfacer la demanda energética de la población con producción nacional”

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Ransomware golpea sector manufacturero: ataques crecen 56% en 2025

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Ciudad de México, 18 de abril de 2026.– El sector industrial global enfrenta uno de los escenarios más críticos de ciberseguridad, consolidándose como el principal objetivo del cibercrimen organizado. De acuerdo con el informe Manufacturing Threat Landscape 2025 de Check Point Software Technologies, los ataques de ransomware contra fabricantes aumentaron un 56% en el último año, pasando de 937 incidentes en 2024 a 1,466 en 2025.

La estrategia de los atacantes se centra en paralizar líneas de producción, generando pérdidas millonarias por cada hora de inactividad y presionando a las empresas para pagar rescates. Estados Unidos lidera la lista de países afectados con 713 casos, seguido de India, Alemania, Reino Unido y Canadá. México se posiciona como el sexto país con mayor incremento interanual, registrando un aumento del 80% en ciberataques semanales en el sector manufacturero.

El informe identifica a grupos como Akira, que alcanzó beneficios estimados de 244 millones de dólares en 2025; Qilin, especializado en el robo de propiedad intelectual y la exfiltración masiva de datos; y Play, conocido por desactivar defensas antes de ejecutar el cifrado.

Entre los principales vectores de ataque destacan la explotación de vulnerabilidades en sistemas OT (32%), campañas de phishing potenciadas con inteligencia artificial (23%) y el abuso de accesos remotos. Además, los ciberdelincuentes han diversificado sus tácticas hacia el robo de datos, la extorsión sin cifrado y la interrupción de sistemas.

El impacto regional es significativo: Latinoamérica y Asia-Pacífico registran los mayores volúmenes de ataques, mientras que Europa muestra el crecimiento más acelerado. En Estados Unidos, el costo promedio por incidente alcanzó los 500,000 dólares, y en India el 65% de las empresas afectadas pagó rescates con una media de 1.35 millones de dólares.

De cara a 2026, Check Point advierte que las defensas tradicionales ya no son suficientes. Recomienda adoptar arquitecturas Zero Trust, acelerar la gestión de parches bajo el marco CTEM y reforzar la segmentación de redes para proteger entornos industriales cada vez más digitalizados y vulnerables.

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Reeligen a Pedro Pacheco Villagrán como presidente de la AMIS

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Ciudad de México a 19 de abril de 2026.- El Consejo Directivo Nacional de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) reeligió por unanimidad al maestro Pedro Pacheco Villagrán como presidente del organismo para el periodo 2026-2027.

Durante el último año, la Asociación impulsó un plan estratégico orientado a fortalecer el desarrollo del sector asegurador, centrado en cinco temas prioritarios: seguros inclusivos, la protección a víctimas de accidentes viales, el fortalecimiento de la resiliencia ante desastres, la protección para el retiro, y la promoción del acceso a la salud a través del seguro.

Estas líneas de trabajo buscan ampliar el acceso de la población a mecanismos de protección financiera frente a riesgos cada vez más complejos, al tiempo que fortalecen el papel de seguro como un instrumento clave para la estabilidad económica y social del país.

En este contexto, el sector asegurador continúa consolidándose como uno de los principales inversionistas institucionales en México y un actor clave en el financiamiento del desarrollo económico del país.  Actualmente, el sector asegurador administra inversiones superiores a 2.3 billones de pesos y brinda protección financiera a millones de familias y empresas en el país.

Pedro Pacheco es actuario egresado de la Universidad Anáhuac. Cuenta con una Maestría en Administración por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), así como un diplomado en Seguros de Vida por el Centro Suizo de Formación Aseguradora en Zúrich, Suiza.

El Consejo Directivo también ratificó como vicepresidentes a:

  • Salvador Alonso y Caloca, director general de Seguros Banorte. 
  • Sofía Belmar, directora general de Prudential Seguros México.
  • Manuel Escobedo, director general de Grupo Peña Verde S.A.B. y presidente de los consejos de administración de Reaseguradora Patria, General de Seguros y General de Salud.
  • Daniella Gurrea, directora general de Genworth México.
  • Jesús Martínez, director general de GNP.

Al respecto, Pedro Pacheco señaló que la Asociación continuará trabajando para fortalecer el desarrollo del mercado, ampliar la protección financiera de la población y consolidar al seguro como un instrumento clave para la gestión de riesgos en México.

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Avance limitado de ODS en LATAM: CEPAL llama a redoblar cooperación regional

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Santiago de Chile, 17 de abril de 2026.– En el marco de la novena reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, representantes de gobiernos, organismos internacionales y sociedad civil coincidieron en la urgencia de fortalecer la acción multilateral y las alianzas regionales para acelerar el cumplimiento de la Agenda 2030.

A cuatro años del plazo previsto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió que la región enfrenta un panorama adverso: al ritmo actual, solo se alcanzaría el 19% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), frente al 23% estimado el año anterior. El informe presentado señala que un 42% de las metas avanza en la dirección correcta, aunque demasiado lento, mientras que un 39% muestra estancamiento o retroceso.

José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, subrayó que los desafíos responden tanto a factores externos como internos, entre ellos la falta de financiamiento, el peso de la deuda y el bajo crecimiento económico. “No es momento de bajar los brazos, sino de arremangarse la camisa y seguir trabajando”, afirmó, destacando que la cooperación y la colaboración son el mayor contrapeso frente a un mundo marcado por la incertidumbre geopolítica.

El encuentro, inaugurado por autoridades de la ONU y representantes de Perú —país que ejerce la presidencia del Foro—, reúne a actores clave de la región para analizar el estado de implementación de cinco ODS prioritarios: agua limpia y saneamiento, energía asequible y no contaminante, industria e innovación, ciudades sostenibles y alianzas internacionales.

El informe regional advierte que, sin una mayor articulación entre gobiernos, sector privado, academia y sociedad civil, la región no logrará revertir el rezago. La CEPAL llamó a redoblar esfuerzos y a construir alianzas pragmáticas que permitan transformar las sociedades hacia un futuro inclusivo, sostenible y libre de desigualdades excesivas.

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