Ciudad de México, 16 de julio de 2020. La Comisión Económica para América Latina y El Caribel (CEPAL) estima que la economía mexicana caerá 9% durante este año debido a los choques internos y externos causados por el COVID-19.
Al dar a conocer el Informe especial COVID-19 número 5 de la CEPAL denominado Enfrentar los efectos cada vez mayores del COVID-19 para una reactivación con igualdad: nuevas proyecciones, la Secretaria Ejecutiva del organismo de las Naciones Unidas, Alicia Bárcena, indicó que la actividad económica en el mundo está cayendo más de lo previsto hace unos meses por la pandemia.
La región se encuentra hoy en el epicentro de la pandemia y, si bien algunos gobiernos han comenzado a aliviar las medidas de contención, otros han debido continuarlas o incluso intensificarlas ante el persistente aumento de los casos diarios de la enfermedad, dijo.
Según el informe, dado que tanto el choque externo como el interno se han intensificado, la región evidenciará una caída del producto interno bruto (PIB) de -9,1% en 2020, con disminuciones de 9.4% en América del Sur, 8.4% en América Central y México y 7.9% para el Caribe excluyendo Guyana, cuyo fuerte crecimiento lleva al total subregional a una contracción menor (5.4%).
El documento plantea que la caída en la actividad económica es de tal magnitud que llevará a que, al cierre de 2020, el nivel del PIB per cápita de América Latina y el Caribe sea similar al observado en 2010, es decir, habrá un retroceso de 10 años en los niveles de ingreso por habitante.
“Se prevé ahora un aumento también mayor del desempleo, que a su vez provocará un deterioro importante en los niveles de pobreza y desigualdad”, declaró Alicia Bárcena en su presentación.
La caída del PIB y el aumento del desempleo tendrían un efecto negativo directo sobre los ingresos de los hogares por lo que el número de personas en situación de pobreza se incrementará en 45.4 millones en 2020, con lo que el total de personas en esa condición pasaría de 185.5 millones en 2019 a 230.9 millones en 2020, cifra que representa el 37.3% de la población latinoamericana.
Dentro de este grupo, el número de personas en situación de pobreza extrema se incrementaría en 28.5 millones, pasando de 67.7 millones de personas en 2019 a 96.2 millones de personas en 2020, cifra que equivale al 15.5% del total de la población.
Se espera que la tasa de desocupación regional se ubique alrededor del 13.5% al cierre de 2020, lo que representa una revisión al alza (2 puntos porcentuales) de la estimación presentada en abril y un incremento de 5.4 puntos porcentuales respecto del valor registrado en 2019 (8.1%). Con la nueva estimación, el número de desocupados llegaría a 44.1 millones de personas, lo que representa un aumento cercano a 18 millones con respecto al nivel de 2019 (26.1 millones de desocupados).
Estas cifras son significativamente mayores que las observadas durante la crisis financiera mundial, cuando la tasa de desocupación se incrementó del 6.7% en 2008 al 7.3% en 2009 (0.6 puntos porcentuales), indica el reporte de la CEPAL.
Ciudad de México, 23 de abril de 2026.- Las temperaturas en México están marcando un cambio que ya se refleja en la operación diaria de empresas y en el consumo energético. En distintas regiones del país, superar los 38°C, empieza a ser parte del nuevo escenario climático.
Las previsiones apuntan en la misma dirección. Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), entre marzo y mayo de 2026, la Megalópolis —Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala— podría registrar temperaturas de hasta 3°C por encima del promedio, con mayo como el periodo más crítico. En paralelo, las olas de calor han ganado frecuencia en zonas como el sur de Hidalgo, el suroeste del Estado de México y el sur de Puebla.
El impacto no tarda en trasladarse al consumo eléctrico. A medida que sube la temperatura, también lo hace la necesidad de enfriar espacios. Aire acondicionado, ventilación y sistemas de enfriamiento se vuelven indispensables para oficinas, comercios, plantas industriales y centros de datos.
Ese aumento tiene un efecto inmediato. Según la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ajustar un solo grado la temperatura puede elevar el consumo energético entre 4% y 6%. En jornadas de calor extremo, con equipos operando por más tiempo, el incremento es acumulativo.
En línea con esta tendencia, el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) estima que la demanda de energía eléctrica en México podría alcanzar un nuevo máximo histórico cercano a los 54 mil megawatts durante el mes de mayo. Este nivel de exigencia coloca a la red eléctrica bajo una presión creciente, especialmente en periodos donde el consumo se incrementa de forma simultánea entre hogares, industria y servicios.
En este contexto, para las empresas, el reto no es solo mantener condiciones térmicas adecuadas, sino sostener la operación sin interrupciones. Cuando la demanda crece de forma simultánea —hogares, industria y servicios— la red eléctrica entra en un punto de mayor exigencia, donde cualquier variación puede traducirse en fallas.
Sectores como manufactura, retail y tecnología ya enfrentan este escenario. La energía deja de ser un insumo estable para convertirse en un factor de riesgo operativo, especialmente en actividades donde la continuidad es crítica.
“Hoy vemos que tanto hogares como empresas buscan no solo eficiencia, sino también certidumbre en el suministro eléctrico, especialmente en temporadas de calor extremo donde la demanda se dispara”, comenta Fernando Velasco, director general de Generac México.
La presión sobre la red eléctrica ya está generando escenarios donde una interrupción no es eventual, sino probable en momentos de alta demanda. En ese contexto, operar sin respaldo implica detener líneas de producción, perder información crítica, afectar inventarios o interrumpir servicios clave, con impactos que pueden escalar en minutos. Para empresas —desde pymes hasta grandes corporativos— un solo corte eléctrico puede traducirse en pérdidas económicas relevantes, incumplimientos contractuales o afectaciones directas a clientes.
Sistemas de generación de energía como la serie Guardian de Generac —diseñada para el sector residencial—, así como la serie Protector para aplicaciones comerciales y la serie SD para uso industrial, ya forman parte de la planeación energética en distintos entornos. Estos equipos están diseñados para detectar la pérdida de suministro y activarse automáticamente en segundos, integrándose de manera estratégica en hogares, comercios e industrias.
En particular, la serie SD —recientemente introducida al mercado— destaca por su diseño modular, versátil y robusto, que la convierte en una solución adaptable para proyectos que demandan respaldo confiable y desempeño continuo. Su capacidad para mantener en funcionamiento cargas críticas sin intervención manual resulta clave en sectores donde la continuidad no es negociable —como manufactura, retail, tecnología o centros de datos—, especialmente en regiones donde el consumo se incrementa durante las olas de calor y la estabilidad de la red se vuelve cada vez más incierta.
“El cambio ya está ocurriendo. El aumento de la temperatura no solo está modificando los hábitos de consumo, también está obligando a replantear la forma en que las organizaciones gestionan la energía. El punto ya no es si la demanda seguirá creciendo, sino qué tan preparadas están las empresas y la infraestructura para sostenerla en un entorno cada vez más exigente”, apunta el ejecutivo.
Ciudad de México, 21 de abril de 2026 – Aon plc (NYSE: AON), firma líder mundial en servicios profesionales, dio a conocer los resultados para México de su décima Encuesta Global de Gestión de Riesgos, la cual revela que, en primer lugar, se encuentran los cambios regulatorios y legislativos, seguidos por el precio de las materias primas y escasez de materiales, lo que influye directamente en las operaciones y estrategias a largo plazo de las empresas.
“El panorama de riesgos en México está marcado por una combinación de factores económicos, políticos y ambientales que lo mantienen en constante evolución. La capacidad de las empresas para navegar y adaptarse a los cambios regulatorios y a las presiones del mercado de materias primas será clave para transformar la incertidumbre en una ventaja competitiva. La resiliencia en este entorno ya no se trata solo de sobrevivir, sino de innovar frente a las disrupciones”, afirmó Lorena Gutiérrez, head of Commercial Risk Mexico, Centroamérica & Caribe en Aon.
Principales riesgos actuales para México VS Globales:
Ranking
México
Global
1
Cambios regulatorios o legislativos
Cambios regulatorios/legislativos
2
Riesgo de precio de materias primas/escasez de materiales
Interrupción del negocio
3
Interrupción del negocio
Ciberataques/filtración de datos
4
Mayor competencia
Desaceleración económica
5
Desaceleración económica o lenta recuperación
Aumento de la competencia
6
Fluctuación del tipo de cambio
Riesgo de precio de materias primas/escasez de materiales
7
Ciberataques o filtración de datos
Fallos en la cadena de suministro
8
Riesgo político
Reputación/marca
9
Desastres climáticos/naturales
Volatilidad geopolítica
10
Daño a la reputación/marca
Liquidez/flujo de caja
Las compañías mexicanas se enfrentan un entorno de riesgo complejo, marcado por una combinación de factores económicos, políticos y ambientales apremiantes, lo que desafía profundamente su capacidad de adaptación y exige una redefinición de sus estrategias y procesos operativos, concretamente:
Los cambios regulatorios y legislativos (que a nivel global ocupan el cuarto lugar), reflejan un entorno normativo en constante evolución. Solo el 30% de las organizaciones en México tiene un plan formal o protocolo de revisión para mitigar este riesgo, en comparación con el 47.7% a nivel global. Además, el 21.1% de las empresas mexicanas han sufrido pérdidas debido a estos cambios.
El precio de las materias primas o escasez de materiales que se posiciona en sexto lugar a nivel global subraya la exposición del país a las dinámicas del mercado global. Si bien el 75% de las organizaciones mexicanas tienen planes de mitigación (superior al 59.6% global), el 37.5% reportó pérdidas, lo que indica que, a pesar de la implementación de dichas estrategias, el impacto sigue siendo significativo.
La interrupción del negocio, tercera en la lista de México (y segunda a nivel global), sigue siendo una preocupación central. Un 40% de las empresas mexicanas han experimentado pérdidas por esta causa (más que el 30.7% global), lo que impulsa una mayor adopción de planes de mitigación, alcanzando el 85.7% (superior al 76.8% global).
Los riesgos futuros que preocupan a los líderes empresariales en México
La encuesta de Aon también ofrece una visión de los riesgos que los líderes empresariales mexicanos anticipan como más críticos hacia 2028, reflejando un enfoque en la digitalización, el cambio climático y la volatilidad del mercado, destacando
La desaceleración económica o lenta recuperación
El aumento de la competencia por líneas de negocio
Ciberataques o filtración de datos
El cambio climático
Riesgo de fluctuación de los precios de las materias primas o escasez de materiales
Al analizar el panorama de riesgos proyectado para 2028, se puede observar la evolución de varias problemáticas clave. La desaceleración económica o lenta recuperación, que actualmente ocupa el quinto lugar, asciende significativamente para posicionarse como el principal riesgo futuro. De manera similar, el aumento de la competencia por líneas de negocio (del cuarto lugar actual al segundo futuro) y los ciberataques o filtración de datos (del séptimo lugar actual al tercero futuro) también escalan posiciones, señalando una creciente preocupación por su impacto y una continuidad como desafíos críticos que transcienden el presente.
En este contexto, el cambio climático se suma a la lista en el cuarto lugar de riesgos futuros para México, lo que subraya una preocupación cada vez más palpable en el país. En la actualidad, el 33.3% de las organizaciones mexicanas ya ha sufrido pérdidas debido a fenómenos meteorológicos o desastres naturales, destacando la vulnerabilidad de la región. Esto está impulsando inversiones en infraestructuras resilientes y el desarrollo de seguros paramétricos para proteger activos y operaciones.
En cuanto a la gestión de riesgos en México: prácticas y oportunidades, el estudio revela que en lo que respecta a la estructura y función de la gestión de riesgos, el 62.8% de las organizaciones mexicanas tienen políticas formales de supervisión y gestión de riesgos establecidas por un consejo o comité (ligeramente superior al 61.4% global). Además, el 69.8% cuenta con un departamento formal de gestión de riesgos y seguros (frente al 68.4% global).
Para identificar los principales riesgos, las empresas mexicanas destacaron que recurren más a un proceso estructurado de evaluación de riesgos en toda la empresa (50.0%) y al análisis de la industria (40.5%). Un dato relevante es que el 25.6% de las empresas en México utilizan herramientas de análisis cuantitativo para probar y modelar escenarios de programas lo que indica una mayor sofisticación en la evaluación. Sin embargo, solo el 10.0% realiza un seguimiento de la participación de la gestión de riesgos dentro de la empresa.
En cuanto a las cautivas de seguros, el 33.3% de las organizaciones mexicanas miden el costo total del riesgo asegurable. Entre los riesgos más suscritos a través de cautivas en México se encuentran Propiedad (64.3%), Vida (64.3%) y Marítimo (64.3%), seguido por Responsabilidad Civil General, Auto, D&O, Salud/Médico y Catástrofe (todos con un 50%).
Acerca de la encuesta La décima edición de la Encuesta Global de Gestión de Riesgos de Aon recopila cerca de 3,000 respuestas de 63 países y territorios y 16 industrias clave. México representó el 1.8% de los participantes globales.
Ciudad de México, 21 de abril de 2026.– El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) alertó que México atraviesa un momento decisivo para el desarrollo de su sector energético y de infraestructura, pilares de la competitividad nacional. En el marco del 4º Foro Nacional de Energía e Infraestructura IMEF 2026, la organización subrayó que sin inversión, financiamiento y certidumbre jurídica el país difícilmente podrá capitalizar oportunidades como el nearshoring y el impulso al desarrollo regional.
El IMEF sostuvo que la conversación sobre energía e infraestructura “ya no puede seguir siendo la misma, ni estar liderada por los mismos actores de siempre”, reafirmando su papel como articulador del diálogo estratégico en estos sectores.
Entre los puntos destacados, el instituto reconoció la aprobación de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, que incorpora mecanismos más robustos para la inversión mixta público-privada. Sin embargo, advirtió que estos esquemas requieren reglas claras, garantías institucionales y certeza jurídica para equilibrar objetivos sociales con criterios de rentabilidad.
El IMEF consideró indispensable que el Consejo de Planeación Estratégica para la Inversión en Infraestructura, previsto para instalarse el próximo 10 de agosto, cuente con autonomía operativa, presupuesto propio y participación formal de la iniciativa privada. Asimismo, pidió que los contratos incluyan mecanismos eficaces de solución de controversias, como el arbitraje, para proteger la viabilidad de los proyectos frente a actos de autoridad o disputas técnicas y financieras.
Francisco Barnés de Castro durante su exposición en el Foro Nacional de Energía e Infraestructura IMEF 2026.
Finalmente, el organismo expresó su preocupación por la volatilidad internacional derivada del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, que ha impactado los precios del crudo y fertilizantes. Según sus estimaciones, el déficit fiscal total de México podría acercarse al 5% del PIB en 2026, frente al 4.1% previsto por la Secretaría de Hacienda en los Pre-criterios de Política Económica 2027.
El 4º Foro Nacional de Energía e Infraestructura IMEF 2026, celebrado los días 21 y 22 de abril en el Auditorio de la Bolsa Mexicana de Valores, reúne a líderes del sector energético, financiero y regulatorio para analizar los retos y oportunidades que definirán el futuro del país. El programa incluye conferencias magistrales sobre la situación financiera de PEMEX y la transición energética, así como mesas de discusión sobre infraestructura y almacenamiento de combustibles, certeza jurídica, el papel de los reguladores, polos estratégicos de inversión regional, esquemas de generación eléctrica, proyectos de infraestructura, financiamiento y el liderazgo de mujeres en la transformación del sector energético.