Tijuana, B.C., 21 de mayo de 2026.– La resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que avala evitar la reprobación automática en educación básica no garantiza el aprendizaje si no se fortalecen el acompañamiento académico, la capacitación docente y las condiciones escolares. Así lo advirtió el Dr. José Luis Bonilla Esquivel, director del Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades del Sistema CETYS, quien señaló que la medida podría profundizar la brecha entre estudiantes de escuelas públicas y privadas si no se implementan estrategias integrales que aseguren el aprendizaje real de niñas, niños y adolescentes.
La decisión de la SCJN busca privilegiar la permanencia y el derecho a la educación, evitando que la reprobación funcione como mecanismo de exclusión escolar. Sin embargo, especialistas advierten que el debate no debe centrarse únicamente en acreditar grados, sino en garantizar que el aprendizaje efectivamente ocurra. “Cuando la Corte legisla sobre el tema, parece tener en alta consideración la inclusión en educación, así como defender de manera fuerte el derecho a la educación de todos al permitir continuar dentro del sistema educativo. La dificultad no está en lo que señala, sino en lo que no se dice sobre el fenómeno educativo. En concreto: no hay una relación directa en no reprobar como oportunidad para la mejora del aprendizaje”, explicó el académico.
El especialista subrayó que un estudiante que acredita sin haber desarrollado conocimientos y habilidades “arrastrará esos huecos de saberes”, lo que impactará su desempeño académico, emocional y social. Los efectos del rezago pueden manifestarse desde edades tempranas: en lo académico, los alumnos avanzan con vacíos que dificultan nuevas competencias; en lo emocional, pueden experimentar inseguridad o frustración; y en lo social, tanto quien reprueba como quien aprueba sin aprender enfrentan consecuencias que afectan su desarrollo.
Bonilla Esquivel advirtió que eliminar la reprobación podría disminuir la percepción del esfuerzo y el compromiso dentro del proceso educativo si no existen mecanismos sólidos de acompañamiento. “Obtener aprendizajes implica realizar algo, movilizar las neuronas, el cuerpo, los sentidos y las emociones. Si estamos llegando al extremo de que casi sin hacer nada, de todas formas hay acreditación, entonces estamos promoviendo una cultura de conformismo, de medianía, de mediocridad”, afirmó. No obstante, aclaró que la solución no consiste en mantener la reprobación como castigo, sino en construir estrategias que motiven al estudiante a aprender y permitan detectar oportunamente los rezagos.
El académico destacó que las escuelas privadas suelen contar con mayores herramientas para implementar programas remediales y acompañamiento personalizado, situación que no siempre ocurre en el sistema público debido a limitaciones presupuestales y sobrecarga docente. Por ello, insistió en que cualquier reforma educativa debe abordarse de manera integral, considerando las condiciones reales de las escuelas, los profesores y las familias mexicanas.
Finalmente, el Dr. Bonilla Esquivel enfatizó que uno de los principales retos para México será fortalecer la formación y profesionalización docente desde la educación básica. “Considero que los mejores profesores, los que saben de educación y del proceso enseñanza-aprendizaje, deben estar en educación básica. Si queremos un país con mejoras en educación, hay que apostar fuertemente por la mejora en escuela básica con el mejor desarrollo de habilidades y formación de los profesores”, concluyó.