Ciudad de México, 22 de mayo de 2026. — En vísperas de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T‑MEC), la firma mexicana Aztlan Equity Management, especializada en estrategias de nearshoring, presentó un análisis sobre los factores que definirán la competitividad de Norteamérica y las “monedas de cambio” que México podría llevar a la mesa.
La firma —que recientemente marcó un precedente con el lanzamiento de los primeros ETFs de relocalización de cadenas de suministro listados en el NYSE y en el SIC— advierte que la revisión del tratado no será un trámite administrativo, sino una redefinición geopolítica frente al avance del bloque asiático.
Los desafíos técnicos de la región
El Comité de Inversiones de Aztlan Equity identificó seis ejes neurálgicos que concentrarán la negociación:
- Reglas de origen y contenido regional. Washington buscará endurecer requisitos para blindar la manufactura —especialmente la automotriz— frente a insumos asiáticos. El reto crece ante el avance de firmas chinas como BYD, que ya utilizan a Brasil y México como plataformas estratégicas.
- Déficit comercial de EE. UU. En 2025, México se consolidó como su principal socio comercial, con exportaciones por 534,000 millones de dólares, un crecimiento cercano al 7.6%. Reducir esta brecha será prioridad política en Washington.
- Seguridad de las cadenas de suministro. La región busca disminuir su dependencia de manufactura extra‑continental, un asunto que Aztlan califica como “de supervivencia geopolítica” ante la competencia con China.
- Política arancelaria y solución de controversias. La continuidad de exenciones dependerá del cumplimiento de paneles laborales y ambientales, áreas donde México enfrentará escrutinio constante.
- Sector energético y laboral. Persisten disputas sobre políticas energéticas internas y estándares salariales que eviten acusaciones de dumping laboral.
- Comercio digital y nuevas tecnologías. El tratado requiere una actualización urgente en ciberseguridad, inteligencia artificial y marcos fiscales para el comercio electrónico multinacional.
“La revisión de 2026 es el momento de definir si Norteamérica se consolida como el bloque económico más resiliente del mundo. El desafío es blindar nuestra manufactura, especialmente la automotriz, frente al avance de firmas extra‑continentales que utilizan a la región como plataforma puente, sin comprometer la fluidez que el nearshoring exige”, afirmó Alejandro H. Garza Salazar, director de inversiones y fundador de Aztlan Equity Management.
Seguridad y migración: las palancas externas al tratado
Aztlan Equity subraya que México llega a la revisión con dos “monedas de cambio” que, aunque no forman parte del texto jurídico del T‑MEC, influirán directamente en la flexibilidad de Washington: la gestión migratoria y la cooperación en seguridad nacional.
La firma sostiene que la colaboración institucional en seguridad funciona como una señal de buena voluntad que trasciende lo comercial y puede moldear el tono de la negociación.
“La migración y la seguridad son herramientas de persuasión estratégica. Si bien son temas extracomerciales, son los activos que permitirán a México negociar términos favorables para asegurar que el potencial histórico de la relocalización no se vea frenado por fricciones internas”, puntualizó Garza Salazar.