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Opinión

AMLO: no hay espionaje

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* Hay nombres que así lo afirman 

*Exigente, pide se aclare la verdad 

El presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que es falso que se investigue y se espíe a columnistas y a periodistas críticos de su gobierno, pero pidió que se presentan pruebas, y en este caso, indicó, no sólo se iniciará una investigación, sino se despedirá a los funcionarios que realicen estos actos.

Buena y mala la respuesta del mandatario al diario El Universal, referente al supuesto espionaje gubernamental a periodistas de los cuales ya se han mencionado algunos nombres de informadores bajo esa condición.

Buena porque promete investigación y despido a los supuestos oficiosos de su gobierno que dadas sus palabras actuarían por cuenta propia y mala, porque califica a ultranza de falsa la publicación símil de que no está tan seguro.

Los expertos denuncian que el espionaje viene desde áreas de seguridad civil y militar del gobierno contra las posiciones críticas a la 4T, buscan mermar el trabajo periodístico, con presionar, amedrentar e intimidar. 

El acecho a informadores por parte de la esfera gubernamental no es una novedad, Animal político, publicó en 2017, léase, periodo de Enrique Peña Nieto, fueron espiados varios comunicadores de distintas áreas: Carmen Aristegui, Mario Patrón del Centro Prodh, Juan Pardinas del IMCO, Carlos Loret de Mola, y Salvador Camarena de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad eran merodeados con un software llamado Pegasus en la publicación del diario The New York Times

En los regímenes pasados se contaba con la Dirección Federal de Seguridad, DFS y con el Centro Nacional de Inteligencia Cisen, en la Procuraduría General de la República y era púbico que vigilaban los actos de los comunicadores. 

Su domicilio, nombres de su familia, propiedades si las tenía, nexos con principales de la administración, placas de su automóvil y demás detalles de su vida personal y se sabía que cada comunicador tenía un expediente en la DFS. 

Afirmó el mandatario que no se espiará a nadie “y nunca lo hemos hecho”. frase que deberá corroborar él mismo como lo ha ofrecido y esperamos la verificación confirmándolo o castigando a los responsables. Los afectados, ya se conocen y así se conforma una interesante polémica que exigirá soluciones y no de dimes y diretes. Un ejercicio que busca verdad. 

Por lo pronto, Raymundo Riva Palacio informó en El Financiero que desde Palacio Nacional se solicitó al Centro Nacional de Inteligencia, CNI, investigar a periodistas de EL UNIVERSAL como Carlos Loret, Héctor de Mauleón, Mario Maldonado y Salvador García Soto, por textos que incomodan a la 4T. 

“No tiene sentido, dijo AMLO a una pregunta, es falso. Es que este periódico, el (Universal) se dedica a difamar y pertenece al hampa del periodismo y en el hampa del periodismo hay entre otras máximas de que `la calumnia cuando no mancha, tizna´”, aseveró. Una respuesta a su estilo como ha sido desde el principio contra la prensa. 

rrrart2000@hotmail.com y Facebook

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Opinión

Peligroso aludir al fraude

***Miguel Ángel Romero Ramírez

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La democracia mexicana está sostenida por alfileres. Una de sus principales premisas: la regla de la mayoría respetando los derechos de las minorías; está olvidada y yace en el fondo del bote de la basura.

El histórico proceso electoral que corre y que tendrá como clímax el 2 junio puede configurarse como un ejemplo de la ruptura de ese equilibrio, sin embargo, y aún con una obvia disparidad, alimentar la narrativa del fraude es sumamente peligroso.

A escasos 19 días de que más de 100 millones de mexicanos sean llamados a cumplir con su obligación como ciudadanos para ejercer su voto, los actores políticos, de ambos bandos, buscan abrirle espacio en el imaginario colectivo a la idea del fraude electoral.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, quien, violando sistemáticamente la ley, ha sido el protagonista de la contienda, ha encontrado múltiples formas para buscar instalar esa perjudicial imagen.

En su nerviosismo autoritario por el resultado electoral afirma que existe confabulación para que sus adversarios le asesten un “golpe de estado técnico”, el cual podría consolidarse a través de la nulidad del proceso electoral, botón que podría activar el Poder Judicial, expresado también en el Tribunal Electoral.

Aunque remotamente posible, el uso de dicho recurso está orientado a restablecer el orden ante acciones que lograron distorsionar la ruta y el resultado de una contienda. Es decir, el objetivo es atajar la crisis más que detonar una. Una acción extrema que dramatiza el mandatario en su perenne victimización y que, en todo caso, si fuera activada, se trataría de un mecanismo de defensa ante su despotismo.

Por su parte, Xóchitl Gálvez, la principal contrincante del oficialismo ha ajustado su discurso y en la recta final también ha caído en ese pernicioso señalamiento de que su “victoria podría no ser reconocida”. En su demorada mejoría en la carrera por la silla presidencial, considera, junto con su equipo, que esa narrativa podría llegar a buen puerto, pero está totalmente equivocada pues sólo abona al desgaste e incertidumbre institucional.

No es que no exista la posibilidad de que AMLO se aferre al poder y, en un escenario en el que no le favorezcan los resultados, busque boicotear la calificación de la elección. La evidencia y la consistencia en sus actos autoritarios sin mayor respeto al Estado de Derecho lo podrían ubicar sin problema en esa ruta

Incluso, en medio de su impotencia, ha utilizado, de nuevo, la figura de “soltar al tigre” en una clara referencia a llamar a sus seguidores a desconocer los resultados de manera violenta. Existen quienes se preguntan si habría en México una tropicalización de lo ocurrido en Estados Unidos a inicios de 2021. En ese momento Donald Trump al perder su reelección frente Joe Biden llamó a republicanos extremistas a asaltar el Capitolio luego de acusar fraude.

Conjurar el fantasma de fraude electoral depende, además de los actores políticos y sociales que participan, de las instituciones, particularmente el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación quienes en su actuar diario está la estabilidad del país y la legitimidad del próximo gobierno. No importa si la diferencia de votos entre quién gana o pierde es mínima. Las instituciones son las únicas que pueden mitigar y desactivar la sensacionalista idea del fraude electoral a partir de mecanismos de vigilancia y transparencia.

No importando la preferencia en la boleta es irresponsable estar invitando a que se instaure sobre una sociedad cada vez más polarizada. Se trata de una estrategia que también la propia ciudadanía debe atajar y no permitir a los políticos explotarla.

Si bien las violaciones a la ley existen y han sido burdas a partir de actos anticipados de campaña, financiamiento ilegal, asesinato de candidatos, guerrilla digital con bots, fake news y desinformación; así como la perniciosa herramienta propagandística y de ataques que es la conferencia matutina diaria, debe existir prudencia y señalar abiertamente a quién busca desestabilizar al país aduciendo fraude.

***Miguel Ángel Romero Ramírez
Analista y consultor político. Por más de 12 años, creador de estrategias de comunicación para el sector público y privado. Licenciado en comunicación y periodismo por la UNAM y maestro en gobierno por el Instituto Ortega y Gasset. Observador del uso de las nuevas tecnologías y su impacto en la democracia.
X: @MRomero_z

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Opinión

Termómetros políticos al máximo nivel

Puro cuento

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La temperatura en el país se ha intensificado. Los termómetros superan, en algunos estados del país, los ¡50 grados! Estamos viviendo la segunda ola de calor de cinco que se esperan para este año. De hecho, los especialistas prevén que la temperatura disminuirá hasta que el verano termine.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, para los siguientes días se anticipan temperaturas máximas que oscilarán entre los 35 y 50 grados centígrados en varios estados de la República.

Lo que los especialistas no tienen previsto es qué sucederá con el ambiente político electoral que se vive en el país, pues la temperatura está subiendo aceleradamente, pues el día decisivo está próximo.

Este 2 de junio, casi 98 millones de mexicanos acudirán a las urnas para elegir a 20 mil personas que ocuparán algún cargo, ya sea senadores, diputados, diputados locales, alcaldes y presidente de la República, y los ambientes se perciben muy encendidos.

Ya lo vimos durante el tercer debate “chilango” del pasado 12 de mayo en el que los candidatos a gobernar la Ciudad de México: Clara Brugada, Santiago Taboada y Salomón Chertorisvski, se dieron con todo y expusieron supuestos actos de corrupción de cada uno de sus contrincantes. Dicen los que asistieron al debate que hasta el aire acondicionado estaba tibio.

En algunas entidades, como Yucatán, el termómetro electoral estaría superando los 50 grados. Y es que los candidatos a la gubernatura, Joaquín “Huacho” Díaz Mena, de la fórmula MORENA, Partido del Trabajo y Partido Verde; y Renán Barrera Concha, abanderado del PRI, PAN y Nueva Alianza, van prácticamente de la mano en las encuestas. Aunque, a decir verdad, el “Huacho” lleva ligera ventaja.

Los que saben de política yucateca piden a gritos que el actual gobernador de Yucatán, Mauricio Vila, saque las manos de la elección y deje de ayudar a Renán Barrera.

De hecho, más que responder a una queja de MORENA, el ultimátum del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a Mauricio Vila fue en el sentido de que se separe del cargo y se dedique a hacer campaña de tiempo completo por el Senado; hasta parecería que este apercibimiento fue alentado por los intereses de los panistas a quienes les urge que el mandatario salga a las calles a hacer campaña para revertir la inminente derrota de su candidato Renán Barrera, que cada día que pasa ve cómo se le esfuma la posibilidad del triunfo ante el avance que registra Joaquín Huacho Díaz.

Si de por sí el clima en Yucatán es cálido. En estos momentos no dudamos que el termómetro alcance niveles máximos nunca antes vistos.

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Opinión

La posverdad, del fake news al metaverso*

Por: J. Alejandro Gamboa Castillo

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Por: J. Alejandro Gamboa Castillo

Como todo engaño, la posverdad usa algunos aspectos de la realidad maquillándolos para hacer aceptable el trasfondo mentiroso, de modo que la gente se adhiera a él como algo válido. La posverdad es información distorsionada donde los datos, o son falsos o se usan para sostener una gran mentira mediante un andamiaje de falsedades.

El término fue acuñado a fines del siglo XX pero su práctica es milenaria. Denominado en inglés post-thrust, este término, se refiere a la posverdad cuando “los hechos objetivos tienen menos influencia en definir la opinión pública que los que apelan a la emoción y a las creencias personales”.

Algunas otras definiciones de posverdad, como la de la RAE, la consideran una mentira emotiva que deforma deliberadamente la realidad para hacer prevalecer sentimientos y emociones con el fin de crear y orientar la opinión pública e influir en la sociedad.

Partimos de lo que enseña la historia y de lo que reportan los medios de comunicación y las redes actualmente. Para ello, es posible reconocer los siguientes indicadores de posverdad:

a) no permiten ni reconocen la comprobación por medio de hechos, b) mienten e impulsan la difusión de fake news, c) mantienen su punto de vista y ridiculizan a sus antagonistas, d) buscan la aprobación pública de sus argumentos, e) descontextualizan algunas verdades para introducir falsedades como si fueran ciertas, f) distraen y confunden, aún a sus seguidores, mediante el uso de expresiones ambiguas, g) mantienen su propio punto de vista, aunque los hechos los contradigan, h) desvían la atención sobre sus errores diciendo, que las objeciones que se les formulan son meras diferencias de opinión o negándolos persistentemente, i) basan su éxito en la credulidad de sus seguidores, j) ocultan los propósitos de sus creadores, k) utilizan mensajes reproductibles, pegajosos (fáciles de recordar) y/o espectaculares, i) usan los medios de comunicación y las redes, las manifestaciones, y en general, cualquier espacio para promoverse.

Para Silvia Inés Molina y Vedia del Castillo (2022), estos indicadores son útiles para detectar la posverdad y se avanzar en su conocimiento con base en hechos comprobados con propósitos científicos. La mentira sólo se combate con verdad, y la verdad se configura con hechos comprobados y comprobables.

Actualmente, en el contexto global, lo que afecta negativamente los intereses de personajes que tienen suficiente poder como para manejar la información en medios y redes, puede convertir fácilmente a los disconformes, y a los que luchan por reivindicaciones, en terroristas.

Estos fragmentos son sólo una pequeña muestra de los temas abordados por las autoras en su ensayo sobre la posverdad y su relación con el metaverso, que profundiza en la complejidad de un fenómeno contemporáneo que ha adquirido una relevancia significativa en la sociedad actual.

La posverdad, como una forma elaborada de mentira, tiene una tradición milenaria, aunque su nombre sea relativamente reciente.

Desde tiempos bíblicos hasta la actualidad, se pueden encontrar ejemplos de manipulación de la verdad con el objetivo de influir en la opinión pública y obtener beneficios personales o políticos. Sin embargo, en la era digital, con la proliferación de los medios de comunicación y las redes sociales, la posverdad ha adquirido una nueva dimensión, facilitando su propagación y su impacto en la sociedad.

Vivimos en un marco donde la información fluye constantemente a través de diversas plataformas y canales, y la posverdad se ha convertido en una herramienta poderosa para aquellos que buscan manipular la opinión pública y mantener el control sobre la narrativa dominante.

A través de la distorsión de los hechos, la desinformación y la propaganda, se puede moldear la percepción de la realidad y manipular las emociones y creencias de las personas.

La posverdad está estrechamente relacionada con el fenómeno del metaverso, un concepto emergente que plantea la posibilidad de una realidad virtual alternativa donde los individuos pueden escapar de los problemas y responsabilidades del mundo real. Si bien el metaverso ofrece oportunidades emocionantes en términos de entretenimiento y exploración, también plantea serias preocupaciones sobre su impacto en la sociedad y la percepción de la realidad.

El metaverso podría convertirse en un refugio para aquellos que buscan evitar enfrentarse a la verdad incómoda. Al ofrecer una realidad alternativa donde todo es posible y donde los individuos pueden ejercer un control total sobre su entorno, el metaverso podría perpetuar aún más la cultura de la posverdad y la desinformación.

Para evitar caer en la espiral de la mentira y la irrealidad, es crucial fomentar un sentido de responsabilidad y discernimiento en la sociedad. Esto implica promover la alfabetización mediática y digital, enseñar a las personas a evaluar críticamente la información que consumen y fomentar el pensamiento crítico y la búsqueda de la verdad.

Sólo así podremos enfrentar los desafíos planteados por la posverdad y el metaverso y construir un futuro basado en la transparencia, la honestidad y el respeto por la verdad.

*Artículo basado en el ensayo de Silvia Inés Molina y Vedia del Castillo sobre la “Posverdad, la estrategia de Satanás, Revista Mexicana de Opinión Pública, diciembre 2022.

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