Ciudad de México, 27 de abril de 2026.– El capital privado mexicano está acelerando su reubicación hacia Estados Unidos, según el reporte “Migración Patrimonial 2026” de BAI Capital, en un contexto donde la riqueza privada crece muy por encima de la capacidad de absorción de la economía local.
El estudio revela que mientras las grandes fortunas mexicanas crecieron 38.1% en 2025 (Infosel), la economía nacional apenas avanzó 0.6% (FMI), generando una brecha de 37.5 puntos porcentuales que explica la migración patrimonial.
Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México, subrayó: “Estados Unidos no compite por capital: lo absorbe.” Con un PIB de 30.6 billones de dólares y el dólar representando el 57.67% de las reservas internacionales, el país ofrece una profundidad financiera única.
El corredor México–EE.UU., el mayor del mundo con más de 11 millones de personas, hoy moviliza también portafolios. Estados como Texas (PIB de 2.7 billones USD), California (4.1 billones USD) y Florida se consolidan como polos de atracción patrimonial.
Florida destaca como hub inmobiliario global: en 2025 captó 4.4 mil millones USD en inversión extranjera, con el 86% proveniente de América Latina. Proyectos como ALMA Miami, de BAI Capital, muestran la apuesta por activos con demanda estructural como la vivienda estudiantil, con ocupaciones superiores al 90%.
El programa federal EB-5, con inversión mínima de 800,000 USD y generación de 10 empleos, se ha convertido en un conducto hacia la movilidad patrimonial. En abril de 2026, México aparece como “current”, sin lista de espera, lo que abre una ventana de oportunidad única.
BAI Capital ha facilitado el acceso al mercado estadounidense a más de 200 familias de 14 países, con 323 millones USD en proyectos activos y un historial completo de aprobaciones migratorias.
El fenómeno no es coyuntural: según Cerulli Associates, más de 84 billones USD cambiarán de manos en las próximas dos décadas como parte de la mayor transferencia generacional de riqueza registrada, de los cuales Estados Unidos captará una proporción relevante.
La nueva frontera del capital ya no es geográfica, es financiera.