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Métodos violentos en infantes puede provocar estrés exacerbado en su adultez

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Monterrey, N.L., 28 de abril, 2025.- Una investigación del Tecnológico de Monterrey ha dado un importante paso hacia el desarrollo de herramientas innovadoras para la prevención y diagnóstico oportuno de enfermedades crónicas relacionadas con el estrés infantil, mediante la identificación de biomarcadores del microbiota oral y sus alteraciones que pueden asociarse a Experiencias Adversas en la Infancia (Adverse Childhood Experiences o ACEs, por sus siglas en inglés).

El estudio es liderado por Cristina Elena Cabrera González, estudiante del Doctorado en Biotecnología y Rocío Alejandra Chávez Santoscoy, profesora investigadora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, especialista en Seguridad Alimentaria y reconocida a nivel internacional por sus investigaciones relacionadas con el desarrollo de recetas de nutrición funcional para pacientes con enfermedades crónicas.

Este proyecto forma parte del Proyecto Insignia de Seguridad Alimentaria y Nutrición de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, la investigación se enfoca en cómo las adversidades durante la infancia (como la violencia doméstica, la negligencia o el abuso emocional y físico) pueden provocar una respuesta de estrés exacerbado y/o crónico en los niños, impactando su salud a largo plazo y propone tratamientos preventivos para ayudar a mejorar su calidad de vida en la etapa adulta.

El impacto del estrés infantil en la salud: una realidad alarmante

Las experiencias adversas en la infancia (ACEs) son circunstancias que representan una amenaza grave para el bienestar físico y psicológico de los niños. Entre ellas se encuentran el abuso físico, emocional y sexual; la negligencia emocional o física; y situaciones familiares, la violencia doméstica, la enfermedad mental de un pariente, el encarcelamiento de un familiar o el abuso de sustancias por parte de integrantes de la familia o de los propios menores, por mencionar algunos ejemplos.

En México, 19.3% de los niños entre 24 y 59 meses no alcanzan los hitos del desarrollo infantil. De acuerdo con datos recientes de UNICEF al menos 60% de los niños a nivel mundial, sufren abuso psicológico o castigos físicos, por otro lado, 50.4% de los niños en México ha sido educado mediante métodos violentos, y el 95.2% ha estado expuesto a al menos un factor de riesgo relacionado con el maltrato infantil.

Estas experiencias, además de afectar el potencial humano y el comportamiento infantil, desencadenan respuestas fisiológicas que pueden tener consecuencias graves en la salud a largo plazo.

Los estudios han demostrado que los niños con cuatro o más ACEs tienen:

●         1.6 veces más riesgo de obesidad severa y diabetes.

●         2.2 veces más probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares.

●         2.4 veces mayor riesgo de cardiopatía isquémica.

●         4.6 veces más probabilidades de desarrollar depresión.

●         12.2 veces más riesgo de tener intentos de suicidio.

El estrés crónico en la infancia provoca varias alteraciones de consideración: la liberación constante de cortisol, principal hormona de respuesta al estrés; eleva los niveles de glucosa, principal fuente de energía en situaciones de estrés; y, reduce la presencia de melatonina, hormona responsable de regular el ciclo de sueño-vigilia.

A largo plazo, estos cambios afectan la alostasis (el proceso de adaptación del organismo a los cambios físicos, psicosociales y ambientales, que consiste en una respuesta adaptativa que estabiliza los parámetros fisiológicos en situaciones de demanda y/o estrés).

La exposición a ACEs se traduce en un aumento de la carga alostática, lo que desencadena un estado de desregulación multisistémica que afecta el funcionamiento normal de los sistemas neuroendocrino, cardiovascular, metabólico e inmune. La presencia continua de altos niveles de cortisol puede desencadenar inflamación crónica, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades graves durante la adultez.

Importancia del microbioma oral y su análisis como método de diagnóstico

Una de las innovaciones más destacadas de este estudio es el estudio científico del microbioma oral como un elemento de diagnóstico no invasivo para medir el impacto biológico del estrés infantil. El microbioma oral como un ecosistema complejo y diverso desempeña un papel crucial en la salud sistémica.

El microbioma oral es la comunidad de microorganismos que habitan en la cavidad bucal, incluyendo bacterias, hongos y virus. Se estima que la boca alberga más de 700 especies de bacterias, pertenecientes principalmente a las categorías Firmicutes, Proteobacteria, Fusobacteria, Bacteroidetes, Actinobacteria y Spirochaetes.

Su importancia no se limita al contexto de la salud bucal: el equilibrio del microbioma oral es fundamental para la salud, su desequilibrio puede contribuir a enfermedades orales y sistémicas, debido a que puede tener efectos significativos en otras partes del cuerpo.

Particularmente, se ha observado su implicación en el desarrollo de enfermedades sistémicas, entre las que destacan: enfermedades cardiovasculares (ciertas bacterias, como Porphyromonas gingivalis, pueden contribuir a la inflamación y el desarrollo de enfermedades del corazón), diabetes (la presencia de patógenos orales puede afectar el control glucémico), síndrome de intestino irritable (la bacteria Fusobacterium nucleatum, tiene un papel importante en este padecimiento).

Las diversas vías por las cuales el microbioma oral afecta la salud sistémica incluyen la vía hematógena (las bacterias y sus productos pueden ingresar al torrente sanguíneo), vía enteral (los microorganismos orales pueden llegar al tracto gastrointestinal), liberación de metabolitos (productos del metabolismo bacteriano pueden entrar en la circulación sanguínea).

Las investigadoras señalan que la disbiosis oral (alteraciones del microbioma oral) podrían favorecer la aparición de estados de inflamación crónica relacionados con la formación de moléculas ROS (especies reactivas de oxígeno) que inciden en el daño cutáneo, en ciertos procesos de muerte neuronal, necrosis, asma, hipertensión pulmonar y retinopatías.

La disbiosis oral, también contribuiría a la genotoxicidad (capacidad de ciertos agentes químicos, físicos y/o biológicos para dañar el ADN), esto resulta preocupante porque podría implicar para los niños un aumento en el riesgo de sufrir mutaciones o cáncer en la edad adulta.

Hasta el momento, el equipo de investigación ha encontrado en una submuestra de la población de estudio, que los niños con mayores niveles de cortisol en el cabello presentan menor abundancia de Leptotrichia, lo que habla de una posible insensibilización a altos niveles de cortisol en pacientes con estrés crónico.

Hasta ahora, no se ha encontrado una relación entre Fusobacterium con niveles de cortisol elevados. Sin embargo, si una mayor abundancia de la especie Treponema sp. OMZ_806

a mayor número de ACEs y una menor abundancia de Prevotella melaninogenica también a mayor número de ACEs.

Estas especies están relacionadas con respuestas proinflamatorias y podrían indicar una alteración en la salud infantil provocada por el estrés.

“Queremos que esta herramienta permita a los pediatras no solo medir el crecimiento físico del niño, sino también entender su entorno emocional y cómo este afecta su biología”, explicó Chávez Santoscoy.

Una de las conclusiones del estudio: identificó una correlación entre altos niveles de cortisol en cabello y alteraciones en el microbiota oral: un incremento en la abundancia de Fusobacterium (que podría aumentar riesgo de caries, gingivitis, periodontitis, meningitis, artritis, neumonía y endocarditis) y Leptotrichia (asociada a bacteriemias y endocarditis en pacientes inmunocompetentes).

¿Qué se puede hacer al respecto?

Desarrollar alimentos funcionales como un enfoque preventivo. El equipo también trabaja en el desarrollo de alimentos funcionales que promuevan un microbioma oral saludable y ayuden a mitigar los efectos del estrés.

“Una vez que descubrimos los riesgos que enfrentan los menores, nuestro siguiente paso es diseñar recetas para crear alimentos accesibles y nutritivos que puedan integrarse fácilmente a la dieta diaria de los niños mexicanos, para ayudarlos a disminuir los efectos nocivos de las alteraciones”, agregó Chávez Santoscoy.

En colaboración con la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tecnológico de Monterrey, los investigadores están diseñando recetas de panes y tortillas enriquecidos con ácidos grasos insaturados para fortalecer el microbiota oral infantil.

Entre estos suplementos, vale la pena mencionar el ácido linoleico, que contribuye a la hidratación de la piel, reduce factores de riesgo cardiovascular, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce los niveles de triglicéridos y colesterol; y el ácido docosahexaenoico (DHA), un ácido graso que forma parte de las membranas celulares del cerebro y la retina y esencial para mantener la función cerebral normal en los adultos.

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México bajo presión térmica: más calor, más consumo y riesgo eléctrico

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Ciudad de México, 23 de abril de 2026.- Las temperaturas en México están marcando un cambio que ya se refleja en la operación diaria de empresas y en el consumo energético. En distintas regiones del país, superar los 38°C, empieza a ser parte del nuevo escenario climático.

Las previsiones apuntan en la misma dirección. Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), entre marzo y mayo de 2026, la Megalópolis —Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala— podría registrar temperaturas de hasta 3°C por encima del promedio, con mayo como el periodo más crítico. En paralelo, las olas de calor han ganado frecuencia en zonas como el sur de Hidalgo, el suroeste del Estado de México y el sur de Puebla.

El impacto no tarda en trasladarse al consumo eléctrico. A medida que sube la temperatura, también lo hace la necesidad de enfriar espacios. Aire acondicionado, ventilación y sistemas de enfriamiento se vuelven indispensables para oficinas, comercios, plantas industriales y centros de datos.

Ese aumento tiene un efecto inmediato. Según la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ajustar un solo grado la temperatura puede elevar el consumo energético entre 4% y 6%. En jornadas de calor extremo, con equipos operando por más tiempo, el incremento es acumulativo.

En línea con esta tendencia, el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) estima que la demanda de energía eléctrica en México podría alcanzar un nuevo máximo histórico cercano a los 54 mil megawatts durante el mes de mayo. Este nivel de exigencia coloca a la red eléctrica bajo una presión creciente, especialmente en periodos donde el consumo se incrementa de forma simultánea entre hogares, industria y servicios.

En este contexto, para las empresas, el reto no es solo mantener condiciones térmicas adecuadas, sino sostener la operación sin interrupciones. Cuando la demanda crece de forma simultánea —hogares, industria y servicios— la red eléctrica entra en un punto de mayor exigencia, donde cualquier variación puede traducirse en fallas.

Sectores como manufactura, retail y tecnología ya enfrentan este escenario. La energía deja de ser un insumo estable para convertirse en un factor de riesgo operativo, especialmente en actividades donde la continuidad es crítica.

“Hoy vemos que tanto hogares como empresas buscan no solo eficiencia, sino también certidumbre en el suministro eléctrico, especialmente en temporadas de calor extremo donde la demanda se dispara”, comenta Fernando Velasco, director general de Generac México.

La presión sobre la red eléctrica ya está generando escenarios donde una interrupción no es eventual, sino probable en momentos de alta demanda. En ese contexto, operar sin respaldo implica detener líneas de producción, perder información crítica, afectar inventarios o interrumpir servicios clave, con impactos que pueden escalar en minutos. Para empresas —desde pymes hasta grandes corporativos— un solo corte eléctrico puede traducirse en pérdidas económicas relevantes, incumplimientos contractuales o afectaciones directas a clientes.

Sistemas de generación de energía como la serie Guardian de Generac —diseñada para el sector residencial—, así como la serie Protector para aplicaciones comerciales y la serie SD para uso industrial, ya forman parte de la planeación energética en distintos entornos. Estos equipos están diseñados para detectar la pérdida de suministro y activarse automáticamente en segundos, integrándose de manera estratégica en hogares, comercios e industrias.

En particular, la serie SD —recientemente introducida al mercado— destaca por su diseño modular, versátil y robusto, que la convierte en una solución adaptable para proyectos que demandan respaldo confiable y desempeño continuo. Su capacidad para mantener en funcionamiento cargas críticas sin intervención manual resulta clave en sectores donde la continuidad no es negociable —como manufactura, retail, tecnología o centros de datos—, especialmente en regiones donde el consumo se incrementa durante las olas de calor y la estabilidad de la red se vuelve cada vez más incierta.

“El cambio ya está ocurriendo. El aumento de la temperatura no solo está modificando los hábitos de consumo, también está obligando a replantear la forma en que las organizaciones gestionan la energía. El punto ya no es si la demanda seguirá creciendo, sino qué tan preparadas están las empresas y la infraestructura para sostenerla en un entorno cada vez más exigente”, apunta el ejecutivo.

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Aon alerta sobre principales riesgos para empresas en México

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Ciudad de México, 21 de abril de 2026 – Aon plc (NYSE: AON), firma líder mundial en servicios profesionales, dio a conocer los resultados para México de su décima Encuesta Global de Gestión de Riesgos, la cual revela que, en primer lugar, se encuentran los cambios regulatorios y legislativos, seguidos por el precio de las materias primas y escasez de materiales, lo que influye directamente en las operaciones y estrategias a largo plazo de las empresas.

“El panorama de riesgos en México está marcado por una combinación de factores económicos, políticos y ambientales que lo mantienen en constante evolución. La capacidad de las empresas para navegar y adaptarse a los cambios regulatorios y a las presiones del mercado de materias primas será clave para transformar la incertidumbre en una ventaja competitiva. La resiliencia en este entorno ya no se trata solo de sobrevivir, sino de innovar frente a las disrupciones”, afirmó Lorena Gutiérrez, head of Commercial Risk Mexico, Centroamérica & Caribe en Aon.

Principales riesgos actuales para México VS Globales:

RankingMéxicoGlobal
1Cambios regulatorios o legislativosCambios regulatorios/legislativos
2Riesgo de precio de materias primas/escasez de materialesInterrupción del negocio
3Interrupción del negocioCiberataques/filtración de datos
4Mayor competenciaDesaceleración económica
5Desaceleración económica o lenta recuperaciónAumento de la competencia
6Fluctuación del tipo de cambioRiesgo de precio de materias primas/escasez de materiales
7Ciberataques o filtración de datosFallos en la cadena de suministro
8Riesgo políticoReputación/marca
9Desastres climáticos/naturalesVolatilidad geopolítica
10Daño a la reputación/marcaLiquidez/flujo de caja

Las compañías mexicanas se enfrentan un entorno de riesgo complejo, marcado por una combinación de factores económicos, políticos y ambientales apremiantes, lo que desafía profundamente su capacidad de adaptación y exige una redefinición de sus estrategias y procesos operativos, concretamente:

Los cambios regulatorios y legislativos (que a nivel global ocupan el cuarto lugar), reflejan un entorno normativo en constante evolución. Solo el 30% de las organizaciones en México tiene un plan formal o protocolo de revisión para mitigar este riesgo, en comparación con el 47.7% a nivel global. Además, el 21.1% de las empresas mexicanas han sufrido pérdidas debido a estos cambios.

El precio de las materias primas o escasez de materiales que se posiciona en sexto lugar a nivel global subraya la exposición del país a las dinámicas del mercado global. Si bien el 75% de las organizaciones mexicanas tienen planes de mitigación (superior al 59.6% global), el 37.5% reportó pérdidas, lo que indica que, a pesar de la implementación de dichas estrategias, el impacto sigue siendo significativo.

La interrupción del negocio, tercera en la lista de México (y segunda a nivel global), sigue siendo una preocupación central. Un 40% de las empresas mexicanas han experimentado pérdidas por esta causa (más que el 30.7% global), lo que impulsa una mayor adopción de planes de mitigación, alcanzando el 85.7% (superior al 76.8% global).

Los riesgos futuros que preocupan a los líderes empresariales en México

La encuesta de Aon también ofrece una visión de los riesgos que los líderes empresariales mexicanos anticipan como más críticos hacia 2028, reflejando un enfoque en la digitalización, el cambio climático y la volatilidad del mercado, destacando

  1. La desaceleración económica o lenta recuperación
  2. El aumento de la competencia por líneas de negocio
  3. Ciberataques o filtración de datos
  4. El cambio climático
  5. Riesgo de fluctuación de los precios de las materias primas o escasez de materiales

Al analizar el panorama de riesgos proyectado para 2028, se puede observar la evolución de varias problemáticas clave. La desaceleración económica o lenta recuperación, que actualmente ocupa el quinto lugar, asciende significativamente para posicionarse como el principal riesgo futuro. De manera similar, el aumento de la competencia por líneas de negocio (del cuarto lugar actual al segundo futuro) y los ciberataques o filtración de datos (del séptimo lugar actual al tercero futuro) también escalan posiciones, señalando una creciente preocupación por su impacto y una continuidad como desafíos críticos que transcienden el presente.

En este contexto, el cambio climático se suma a la lista en el cuarto lugar de riesgos futuros para México, lo que subraya una preocupación cada vez más palpable en el país. En la actualidad, el 33.3% de las organizaciones mexicanas ya ha sufrido pérdidas debido a fenómenos meteorológicos o desastres naturales, destacando la vulnerabilidad de la región. Esto está impulsando inversiones en infraestructuras resilientes y el desarrollo de seguros paramétricos para proteger activos y operaciones.

En cuanto a la gestión de riesgos en México: prácticas y oportunidades, el estudio revela que en lo que respecta a la estructura y función de la gestión de riesgos, el 62.8% de las organizaciones mexicanas tienen políticas formales de supervisión y gestión de riesgos establecidas por un consejo o comité (ligeramente superior al 61.4% global). Además, el 69.8% cuenta con un departamento formal de gestión de riesgos y seguros (frente al 68.4% global).

Para identificar los principales riesgos, las empresas mexicanas destacaron que recurren más a un proceso estructurado de evaluación de riesgos en toda la empresa (50.0%) y al análisis de la industria (40.5%). Un dato relevante es que el 25.6% de las empresas en México utilizan herramientas de análisis cuantitativo para probar y modelar escenarios de programas lo que indica una mayor sofisticación en la evaluación. Sin embargo, solo el 10.0% realiza un seguimiento de la participación de la gestión de riesgos dentro de la empresa.

En cuanto a las cautivas de seguros, el 33.3% de las organizaciones mexicanas miden el costo total del riesgo asegurable. Entre los riesgos más suscritos a través de cautivas en México se encuentran Propiedad (64.3%), Vida (64.3%) y Marítimo (64.3%), seguido por Responsabilidad Civil General, Auto, D&O, Salud/Médico y Catástrofe (todos con un 50%).

Acerca de la encuesta La décima edición de la Encuesta Global de Gestión de Riesgos de Aon recopila cerca de 3,000 respuestas de 63 países y territorios y 16 industrias clave. México representó el 1.8% de los participantes globales.

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IMEF: sin inversión y certeza jurídica, México perderá el nearshoring

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Gabriela Gutiérrez Mora, presidenta nacional del IMEF, al inaugurar el Foro Nacional de Energía e Infraestructura IMEF 2026, llevado a cabo en la Bolsa Mexicana de Valores.

Ciudad de México, 21 de abril de 2026.– El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) alertó que México atraviesa un momento decisivo para el desarrollo de su sector energético y de infraestructura, pilares de la competitividad nacional. En el marco del 4º Foro Nacional de Energía e Infraestructura IMEF 2026, la organización subrayó que sin inversión, financiamiento y certidumbre jurídica el país difícilmente podrá capitalizar oportunidades como el nearshoring y el impulso al desarrollo regional.

El IMEF sostuvo que la conversación sobre energía e infraestructura “ya no puede seguir siendo la misma, ni estar liderada por los mismos actores de siempre”, reafirmando su papel como articulador del diálogo estratégico en estos sectores.

Entre los puntos destacados, el instituto reconoció la aprobación de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, que incorpora mecanismos más robustos para la inversión mixta público-privada. Sin embargo, advirtió que estos esquemas requieren reglas claras, garantías institucionales y certeza jurídica para equilibrar objetivos sociales con criterios de rentabilidad.

El IMEF consideró indispensable que el Consejo de Planeación Estratégica para la Inversión en Infraestructura, previsto para instalarse el próximo 10 de agosto, cuente con autonomía operativa, presupuesto propio y participación formal de la iniciativa privada. Asimismo, pidió que los contratos incluyan mecanismos eficaces de solución de controversias, como el arbitraje, para proteger la viabilidad de los proyectos frente a actos de autoridad o disputas técnicas y financieras.

Francisco Barnés de Castro durante su exposición en el Foro Nacional de Energía e Infraestructura IMEF 2026.

Finalmente, el organismo expresó su preocupación por la volatilidad internacional derivada del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, que ha impactado los precios del crudo y fertilizantes. Según sus estimaciones, el déficit fiscal total de México podría acercarse al 5% del PIB en 2026, frente al 4.1% previsto por la Secretaría de Hacienda en los Pre-criterios de Política Económica 2027.

El 4º Foro Nacional de Energía e Infraestructura IMEF 2026, celebrado los días 21 y 22 de abril en el Auditorio de la Bolsa Mexicana de Valores, reúne a líderes del sector energético, financiero y regulatorio para analizar los retos y oportunidades que definirán el futuro del país. El programa incluye conferencias magistrales sobre la situación financiera de PEMEX y la transición energética, así como mesas de discusión sobre infraestructura y almacenamiento de combustibles, certeza jurídica, el papel de los reguladores, polos estratégicos de inversión regional, esquemas de generación eléctrica, proyectos de infraestructura, financiamiento y el liderazgo de mujeres en la transformación del sector energético.

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