Por: Mabrouk Chetouane, jefe de Estrategia Global de Mercados de Natixis IM Solutions
Por ahora, no es de sorprender que las tasas no estén reaccionando al cierre gubernamental por varias razones. La primera y más importante, ya hemos pasado por esto antes. Los mercados están siguiendo el manual de costumbre.
Los impactos en el PIB se ubican en el orden de los 10-20 puntos base (pb) por semana; los efectos tienden a ser de corta duración y en gran medida se recuperan cuando los trabajadores en suspensión de labores reciben su paga completa.
La producción perdida suele ser poco significativa. Y por supuesto, el riesgo de interrupciones aumenta cuanto más se prolongue el cierre. Todo esto se sabe ya de sobra y los inversionistas ya están entrenados para no dejarse llevar por maniobras políticas y artilugios de corto plazo.
Además, el hecho de que esta disputa por el financiamiento no coincida con un impasse del techo de la deuda, que suele tener más impacto, limita aún más la reacción del mercado. En general, los inversionistas se están enfocando en el equilibrio más amplio entre un mercado laboral que se debilita, un crecimiento resiliente y la relajación monetaria de la Fed.
Dicho esto, hay algunas razones para estar atentos a una posible reacción superior del mercado. El impacto más relevante del cierre en el que se han enfocado los inversionistas ha sido sobre la recopilación y publicación de datos económicos oficiales.
En nuestra opinión, dicho riesgo parece algo exagerado a corto plazo. El dato del empleo sigue siendo el referente principal para los datos del mercado laboral, pero el mosaico de otros indicadores continúa apuntando a un debilitamiento del impulso del empleo y la actividad del mercado laboral.
No necesitamos que la BLS reporte que el mercado laboral sigue enfriándose, con riesgos inclinándose a la baja; esta semana se vio claramente con un reporte negativo, el tercero en los últimos cuatro meses, el debilitamiento continuo del Diferencial Laboral del Conference Board, y cómo los componentes de empleo de las encuestas ISM de manufactura y servicios permanecen en terreno contractivo.
La mayor amenaza por esta irrupción en los datos radica en que esto se prolongue y afecte el reporte del dato de inflación. Ahí es donde los inversionistas podrían estar más propensos a “andar a ciegas”, lo cual es cada vez más relevante dado el creciente afán de los partidarios a la política restrictiva dentro del comité, y podría generar cierta volatilidad en los mercados de tasas mientras los inversionistas ponderan los riesgos a la baja en el mercado laboral y la extensión desconocida del traslado de los aranceles adicionales a medida que el inventario existente se agota y se repone a un mayor costo.
Finalmente, aunque los inversionistas están dando por hecho el cierre, el riesgo de despidos permanentes en lugar de bajas temporales, como ha sugerido la OMB (Oficina de Administración y Presupuesto), es un nuevo giro. Esto podría implicar un impacto más significativo a corto plazo sobre el consumo.
Los trabajadores suspendidos tienden a sobrellevar el periodo temporal sin un ingreso, lo cual es poco probable en caso de recortes permanentes. Siguiendo el manual tradicional, mientras más dure esto, más probable es que dichos recortes se conviertan en una variable con la que los mercados deberán lidiar.
En resumen, no es de sorprender que no hayamos visto demasiadas reacciones ni en las tasas ni en los mercados de renta variable, y probablemente este seguirá siendo el caso.
La perspectiva macro más generalizada mantiene el control total de los mercados de tasas, y probablemente así continúe, con solo efectos marginales del cierre en la medida en que se exacerben los riesgos laborales a la baja. E incluso estos efectos podrían ser mínimos.