Ciudad de México, 31 de octubre, 2022.- El año pasado, 24.6% de las organizaciones en México vivieron algún tipo de acto poco ético o delito, siendo las empresas medianas las que se encuentran en primer lugar con 46.9% de los casos reportados, informó la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE).
Mientras que los pequeños negocios no están menos expuestos, pues 38.2% de los dueños de estos negocios declararon haber sufrido algún delito.
Para prevenir un acto poco ético o delito en las empresas se requiere cuidar a quién se contrata y construir relaciones de confianza, basadas en una cultura de prevención.
Esto es importante en cualquier negocio sin importar su tamaño o sector, ya que independientemente del número de colaboradores, las PyMEs no están exentas de la extorsión, el robo hormiga, o de insumos, delitos que figuran entre los principales que viven las organizaciones en México.
“Las pequeñas empresas tienen, en su conformación, elementos que las pueden hacer más susceptibles a un fraude, por ejemplo, al ser equipos más reducidos, una sola persona necesita cubrir la labor de contratar lo que resta tiempo para hacer una revisión detallada de los candidatos. Por otra parte, el hecho de brindar empleo a familiares o amigos sin, muchas veces, conocer si es un perfil calificado, aumenta los riesgos”, detalló Fernando Calderón, Managing Director de MIDOT México.
El primer paso para proteger es cuidar el proceso de contratar
Ante estos datos, es necesario impulsar una cultura de prevención para la PyMEs que les permita conocer más detalles sobre los profesionales que contratan y poder evitar los incidentes que afectan la rentabilidad del negocio.
acuerdo con la misma encuesta del INEGI, el gasto en medidas de protección y de las pérdidas por los delitos en una MiPyME asciende a 537 mil 189 pesos, en el caso de empresas medianas; 164 mil 078 para las pequeñas y las micro podrían gastar alrededor de 31 mil 234 pesos.
Estos gastos se pueden minimizar con una evaluación sencilla y que el propio jefe, en el caso de una PyME, la puede aplicar, comenta el director de MIDOT México.
Este proceso permite al empleador conocer más sobre la persona que va a contratar, por ejemplo, identificar si tiene cierta predisposición a cometer un acto deshonesto, como falsear los datos en su evaluación psicométrica.
Cambiar la cultura reactiva por prevención
En México un desafío importante para implementar una evaluación que ayude a tener mayor detalle sobre los candidatos o colaboradores ya contratados, es trabajar la “percepción errónea de que estas herramientas solo aplican para grandes empresas, con infraestructura y presupuesto robusto”, dice el director de MIDOT, que cuenta con una solución PyME enfocada en diagnósticos de integridad e inteligencia emocional, entre otros aspectos.
El director detalla que la tecnología también es aliada de las MiPyMEs y hay opciones que se ajustan a sus necesidades, con evaluaciones destinadas a detectar sobre un candidato su nivel de honestidad laboral, el apego a las normas, la propensión a robo o fraude, así como evaluar inteligencia emocional, estilos de trabajo y antecedentes de delitos laborales. “Una adecuada contratación genera un impacto positivo a corto y largo plazo, evitando la fuga de ingresos o activos y previendo escenarios como un posible fraude y robo laboral. La aplicación de una prueba a tiempo puede prevenir la bancarrota del negocio”, comentó Fernando Calderón.
Ciudad de México, 21 de abril de 2026 – Aon plc (NYSE: AON), firma líder mundial en servicios profesionales, dio a conocer los resultados para México de su décima Encuesta Global de Gestión de Riesgos, la cual revela que, en primer lugar, se encuentran los cambios regulatorios y legislativos, seguidos por el precio de las materias primas y escasez de materiales, lo que influye directamente en las operaciones y estrategias a largo plazo de las empresas.
“El panorama de riesgos en México está marcado por una combinación de factores económicos, políticos y ambientales que lo mantienen en constante evolución. La capacidad de las empresas para navegar y adaptarse a los cambios regulatorios y a las presiones del mercado de materias primas será clave para transformar la incertidumbre en una ventaja competitiva. La resiliencia en este entorno ya no se trata solo de sobrevivir, sino de innovar frente a las disrupciones”, afirmó Lorena Gutiérrez, head of Commercial Risk Mexico, Centroamérica & Caribe en Aon.
Principales riesgos actuales para México VS Globales:
Ranking
México
Global
1
Cambios regulatorios o legislativos
Cambios regulatorios/legislativos
2
Riesgo de precio de materias primas/escasez de materiales
Interrupción del negocio
3
Interrupción del negocio
Ciberataques/filtración de datos
4
Mayor competencia
Desaceleración económica
5
Desaceleración económica o lenta recuperación
Aumento de la competencia
6
Fluctuación del tipo de cambio
Riesgo de precio de materias primas/escasez de materiales
7
Ciberataques o filtración de datos
Fallos en la cadena de suministro
8
Riesgo político
Reputación/marca
9
Desastres climáticos/naturales
Volatilidad geopolítica
10
Daño a la reputación/marca
Liquidez/flujo de caja
Las compañías mexicanas se enfrentan un entorno de riesgo complejo, marcado por una combinación de factores económicos, políticos y ambientales apremiantes, lo que desafía profundamente su capacidad de adaptación y exige una redefinición de sus estrategias y procesos operativos, concretamente:
Los cambios regulatorios y legislativos (que a nivel global ocupan el cuarto lugar), reflejan un entorno normativo en constante evolución. Solo el 30% de las organizaciones en México tiene un plan formal o protocolo de revisión para mitigar este riesgo, en comparación con el 47.7% a nivel global. Además, el 21.1% de las empresas mexicanas han sufrido pérdidas debido a estos cambios.
El precio de las materias primas o escasez de materiales que se posiciona en sexto lugar a nivel global subraya la exposición del país a las dinámicas del mercado global. Si bien el 75% de las organizaciones mexicanas tienen planes de mitigación (superior al 59.6% global), el 37.5% reportó pérdidas, lo que indica que, a pesar de la implementación de dichas estrategias, el impacto sigue siendo significativo.
La interrupción del negocio, tercera en la lista de México (y segunda a nivel global), sigue siendo una preocupación central. Un 40% de las empresas mexicanas han experimentado pérdidas por esta causa (más que el 30.7% global), lo que impulsa una mayor adopción de planes de mitigación, alcanzando el 85.7% (superior al 76.8% global).
Los riesgos futuros que preocupan a los líderes empresariales en México
La encuesta de Aon también ofrece una visión de los riesgos que los líderes empresariales mexicanos anticipan como más críticos hacia 2028, reflejando un enfoque en la digitalización, el cambio climático y la volatilidad del mercado, destacando
La desaceleración económica o lenta recuperación
El aumento de la competencia por líneas de negocio
Ciberataques o filtración de datos
El cambio climático
Riesgo de fluctuación de los precios de las materias primas o escasez de materiales
Al analizar el panorama de riesgos proyectado para 2028, se puede observar la evolución de varias problemáticas clave. La desaceleración económica o lenta recuperación, que actualmente ocupa el quinto lugar, asciende significativamente para posicionarse como el principal riesgo futuro. De manera similar, el aumento de la competencia por líneas de negocio (del cuarto lugar actual al segundo futuro) y los ciberataques o filtración de datos (del séptimo lugar actual al tercero futuro) también escalan posiciones, señalando una creciente preocupación por su impacto y una continuidad como desafíos críticos que transcienden el presente.
En este contexto, el cambio climático se suma a la lista en el cuarto lugar de riesgos futuros para México, lo que subraya una preocupación cada vez más palpable en el país. En la actualidad, el 33.3% de las organizaciones mexicanas ya ha sufrido pérdidas debido a fenómenos meteorológicos o desastres naturales, destacando la vulnerabilidad de la región. Esto está impulsando inversiones en infraestructuras resilientes y el desarrollo de seguros paramétricos para proteger activos y operaciones.
En cuanto a la gestión de riesgos en México: prácticas y oportunidades, el estudio revela que en lo que respecta a la estructura y función de la gestión de riesgos, el 62.8% de las organizaciones mexicanas tienen políticas formales de supervisión y gestión de riesgos establecidas por un consejo o comité (ligeramente superior al 61.4% global). Además, el 69.8% cuenta con un departamento formal de gestión de riesgos y seguros (frente al 68.4% global).
Para identificar los principales riesgos, las empresas mexicanas destacaron que recurren más a un proceso estructurado de evaluación de riesgos en toda la empresa (50.0%) y al análisis de la industria (40.5%). Un dato relevante es que el 25.6% de las empresas en México utilizan herramientas de análisis cuantitativo para probar y modelar escenarios de programas lo que indica una mayor sofisticación en la evaluación. Sin embargo, solo el 10.0% realiza un seguimiento de la participación de la gestión de riesgos dentro de la empresa.
En cuanto a las cautivas de seguros, el 33.3% de las organizaciones mexicanas miden el costo total del riesgo asegurable. Entre los riesgos más suscritos a través de cautivas en México se encuentran Propiedad (64.3%), Vida (64.3%) y Marítimo (64.3%), seguido por Responsabilidad Civil General, Auto, D&O, Salud/Médico y Catástrofe (todos con un 50%).
Acerca de la encuesta La décima edición de la Encuesta Global de Gestión de Riesgos de Aon recopila cerca de 3,000 respuestas de 63 países y territorios y 16 industrias clave. México representó el 1.8% de los participantes globales.
Ciudad de México, 21 de abril de 2026.– El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) alertó que México atraviesa un momento decisivo para el desarrollo de su sector energético y de infraestructura, pilares de la competitividad nacional. En el marco del 4º Foro Nacional de Energía e Infraestructura IMEF 2026, la organización subrayó que sin inversión, financiamiento y certidumbre jurídica el país difícilmente podrá capitalizar oportunidades como el nearshoring y el impulso al desarrollo regional.
El IMEF sostuvo que la conversación sobre energía e infraestructura “ya no puede seguir siendo la misma, ni estar liderada por los mismos actores de siempre”, reafirmando su papel como articulador del diálogo estratégico en estos sectores.
Entre los puntos destacados, el instituto reconoció la aprobación de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, que incorpora mecanismos más robustos para la inversión mixta público-privada. Sin embargo, advirtió que estos esquemas requieren reglas claras, garantías institucionales y certeza jurídica para equilibrar objetivos sociales con criterios de rentabilidad.
El IMEF consideró indispensable que el Consejo de Planeación Estratégica para la Inversión en Infraestructura, previsto para instalarse el próximo 10 de agosto, cuente con autonomía operativa, presupuesto propio y participación formal de la iniciativa privada. Asimismo, pidió que los contratos incluyan mecanismos eficaces de solución de controversias, como el arbitraje, para proteger la viabilidad de los proyectos frente a actos de autoridad o disputas técnicas y financieras.
Francisco Barnés de Castro durante su exposición en el Foro Nacional de Energía e Infraestructura IMEF 2026.
Finalmente, el organismo expresó su preocupación por la volatilidad internacional derivada del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, que ha impactado los precios del crudo y fertilizantes. Según sus estimaciones, el déficit fiscal total de México podría acercarse al 5% del PIB en 2026, frente al 4.1% previsto por la Secretaría de Hacienda en los Pre-criterios de Política Económica 2027.
El 4º Foro Nacional de Energía e Infraestructura IMEF 2026, celebrado los días 21 y 22 de abril en el Auditorio de la Bolsa Mexicana de Valores, reúne a líderes del sector energético, financiero y regulatorio para analizar los retos y oportunidades que definirán el futuro del país. El programa incluye conferencias magistrales sobre la situación financiera de PEMEX y la transición energética, así como mesas de discusión sobre infraestructura y almacenamiento de combustibles, certeza jurídica, el papel de los reguladores, polos estratégicos de inversión regional, esquemas de generación eléctrica, proyectos de infraestructura, financiamiento y el liderazgo de mujeres en la transformación del sector energético.
Ciudad de México, 20 de abril de 2026.- El próximo Mundial de Futbol, que tendrá como sede a México, Estados Unidos y Canadá, se perfila como mucho más que una fiesta deportiva global: representa una oportunidad histórica para transformar el mercado laboral mexicano, detonando empleos formales y elevando los estándares de bienestar para miles de trabajadores.
En el caso de México, se proyecta una derrama económica de 2,730 millones de dólares (mdd), equivalente al 0.14% del PIB nacional, así como la creación de más de 100,000 puestos de trabajo formales, concentrados principalmente en los sectores de hospitalidad, gastronomía y transporte, según estimaciones de Deloitte.
“El Mundial tiene el potencial de acelerar la formalización del empleo y de crear un impacto real, donde los colaboradores reciban no solo un ingreso, sino múltiples beneficios que mejoran su calidad de vida”, asegura Rodolfo Caraccioli, director de Marketing en Pluxee México.
Los trabajadores mexicanos no solo buscan empleo: 44% prioriza trabajos que les permitan mantener un equilibrio personal, según el estudio “Las nuevas reglas del compromiso laboral” de Pluxee en colaboración con Ipsos. Además, el informe muestra que un ambiente laboral agradable (43%) y mayor reconocimiento (38%) son factores decisivos para permanecer en un empleo.
Estos hallazgos son reveladores ya que los colaboradores buscan cada vez más a empresas que sean una fuente de ingresos, y también que prioricen el bienestar, los beneficios y el reconocimiento.
Más allá del impacto económico inmediato, el verdadero legado del Mundial podría estar en elevar la calidad de los empleos en México, sentando bases para un mercado laboral más sólido, formal y humano. “Hoy las empresas que quieran atraer y retener talento tendrán que apostar por el bienestar, los beneficios y el reconocimiento, y este evento es la oportunidad perfecta para lograrlo”, concluyó Caraccioli.