Ciudad de México, 08 de julio, 2025.- México y el resto de la región de Latinoamérica encaran el ciclo de inversiones para el sector del petróleo y gas más ambicioso de su historia reciente. Según la consultora global Rystad Energy, solo en esta región se espera que las inversiones asciendan a 500 mil millones de dólares para 2030. A pesar del próspero escenario, el segmento aún enfrenta desafíos considerables.
De acuerdo con Julieta Rodríguez, Gerente de Cuentas Estratégicas O&G para Rockwell Automation en Latinoamérica, “estos obstáculos incluyen tasas de producción decrecientes, infraestructura obsoleta, complejidad en el mantenimiento, grandes volúmenes de datos no estructurados, mayores costos operativos e incluso riesgos ambientales y de seguridad.
Estos puntos, a su vez, conducen a la discusión sobre la importancia de la modernización tecnológica en el sector”, lo cual lleva implícito que “modernizar el sector de petróleo y gas es esencial para la competitividad de las empresas”, de México y la región.
Infraestructura al límite en un escenario actual complejo
Julieta Rodríguez advierte que las oportunidades de inversión conviven con activos que rozan el fin de su vida útil. “En la actualidad, existen yacimientos petrolíferos que operan con infraestructura y sistemas de control obsoletos, no compatibles con las tecnologías de automatización modernas, lo que dificulta el monitoreo remoto”, afirma.
Esa obsolescencia permea cada eslabón de la cadena: “Esta realidad crítica se extiende por toda la cadena de valor; en las operaciones on-shore, no se cuenta con la cantidad suficiente de sensores inteligentes ni sistemas SCADA actualizados, lo cual limita la visibilidad y detección de anomalías”.
El resultado es un ecosistema con baja conectividad, grandes volúmenes de datos no estructurados y alto riesgo cibernético. En cuanto a las operaciones off-shore, las plataformas enfrentan desafíos de corrosión y mantenimiento, requiriendo sistemas robustos para optimizar la producción y reducir riesgos; las terminales de almacenamiento a menudo operan con equipos obsoletos, lo que compromete la seguridad y la eficiencia de inventario; en el transporte (ductos y buques), los sistemas rudimentarios dificultan la detección de fugas y la optimización del flujo, haciendo esencial la telemetría avanzada y la automatización.
Además, en el procesamiento de gas y gas natural licuado, los equipos limitan la optimización en tiempo real y la gestión energética, impactando la calidad y los costos operativos.
“En todos estos segmentos, se observan desafíos como baja conectividad e instrumentación limitada, sin mencionar la necesidad de contar con modelos de gobierno de datos que permitan extraer información en tiempo real sin exponer las operaciones a amenazas: ataques de hackers y ransomware”, detalla la especialista. Sortear este escenario no es tan sencillo. Los desafíos de la transición a instrumentos inteligentes incluyen el costo, las preocupaciones sobre la seguridad de los datos y la necesidad de habilidades y capacitación especializadas, que aún faltan en muchas empresas del sector.
¿Cómo modernizar el sector del petróleo y el gas?
Ante este contexto, Julieta Rodríguez propone una estrategia de migración en tres fases. Primero, diagnóstico profundo de activos críticos y brechas de talento; segundo, migración por etapas para minimizar la inactividad; tercero, convergencia OT-IT con ciberseguridad intrínseca.
“Teniendo en cuenta este contexto, es fundamental adoptar una estrategia de migración de activos que evalúe los equipos y procesos actuales, identifique áreas con oportunidades de modernización y cree un plan de integración completo, priorizando la modernización o reemplazo y conectando los sistemas obsoletos con la automatización”, explicó.
Ciudad de México, 1 de mayo de 2026.— La Unión de Empresarios Gasolineros de Chiapas planteó la necesidad de esperar la aplicación efectiva de las reducciones comprometidas por el gobierno federal y recomendó a sus socios evaluar una alineación gradual al acuerdo, siempre en función de la viabilidad operativa de cada estación de servicio.
Consideró que se deben evaluar los precios en las Terminales de Almacenamiento y Reparto (TAR), ajustes fiscales y disminución de costos financieros, pero que en caso de mantener precios por encima del nivel establecido, será indispensable que las estaciones de servicio cuenten con documentación técnica clara y comprobable que respalde la estructura de costos.
Este posicionamiento surge tras las mesas de trabajo celebradas en la capital del país con la participación de autoridades como la Secretaría de Energía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público , el Servicio de Administración Tributaria, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), así como la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, la Comisión Nacional de Energía y Petróleos Mexicanos (Pemex) además de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional.
En estos encuentros también participaron grupos gasolineros de distintas regiones, distribuidores, comercializadoras como MGC México, Lemargo y Energiamas, así como empresas de vales, monederos electrónicos y representantes del sistema bancario nacional.
El acuerdo alcanzado establece como objetivo fijar el precio del diésel en 27 pesos por litro a partir de este día, mediante una reducción aproximada de un peso, derivada de ajustes en el precio en Terminales de Almacenamiento y Reparto por parte de Pemex, disminuciones en la carga fiscal —principalmente del IEPS— y reducciones en comisiones bancarias y costos de medios de pago.
En este contexto, la Unión advirtió que el cumplimiento del acuerdo dependerá de factores adicionales como los costos logísticos, márgenes de utilidad, condiciones de crédito y cargas regulatorias, los cuales aún están bajo análisis por parte de las autoridades.
Asimismo, alertó sobre la supervisión de la Profeco, que podrá realizar verificaciones y colocar advertencias visibles en estaciones con inconsistencias en precios, lo que podría impactar la percepción de los consumidores.
Finalmente, la organización informó que mantendrá un monitoreo permanente de la implementación de las medidas y continuará evaluando alternativas que permitan garantizar la viabilidad operativa del sector gasolinero.
Ensenada, Baja California, 29 de abril de 2026.– El crecimiento acelerado de los centros de datos, impulsado por el constante uso de la inteligencia artificial y la digitalización, está generando un impacto ambiental significativo en el consumo de agua y energía eléctrica en el mundo, esto es un desafío que también involucra la responsabilidad individual de los usuarios, declaró el Dr. Isaac Azuz, director del Instituto de Estudios para la Sustentabilidad (INESU) y Experto CETYS.
El académico explicó que el avance de las tecnologías de comunicación ha detonado una demanda sin precedentes de almacenamiento y procesamiento de información, impulsada principalmente por el uso extendido de herramientas digitales y de inteligencia artificial, lo que ha llevado a una expansión global de los centros de datos y a una creciente presión sobre los recursos naturales.
Destacó que estos centros operan de manera continua y a altas velocidades, lo que incrementa significativamente su demanda energética, mientras que el enfriamiento de servidores implica un uso constante de grandes volúmenes de agua, con ciclos que pueden generar pérdidas y obligan a su reabastecimiento permanente.
“Un data center puede consumir hasta un millón de litros de agua al día para refrigeración. El principal asunto de los data centers son los consumos energéticos y los consumos de agua. Ahora, prácticamente todo mundo busca todo con inteligencia artificial, se ha dejado a un lado los buscadores normales, la civilización actual no puede existir sin agua, sin energía y sin toda la tecnología de información y comunicación que tenemos. Yo creo que no estamos preparados”, expresó el Dr. Azuz al sintetizar los principales retos ambientales, tecnológicos y regulatorios que enfrenta este fenómeno.
Además del impacto directo de esta infraestructura, el Experto CETYS advirtió sobre el consumo energético asociado a los hábitos digitales cotidianos, particularmente entre jóvenes.
En cuanto al uso del agua, precisó que, si bien la agricultura sigue siendo el principal consumidor a nivel mundial con cerca del 70% del agua dulce, el crecimiento de los centros de datos introduce nuevas presiones sobre este recurso, lo que obliga a replantear su gestión desde una perspectiva de eficiencia y equilibrio entre sectores.
Finalmente, el Dr. Isaac Azuz señaló que México enfrenta retos importantes en materia regulatoria y de planeación estratégica para el desarrollo de esta infraestructura, por lo que consideró necesario avanzar en políticas públicas que permitan vincular el crecimiento tecnológico paralelamente con la sustentabilidad, a través de soluciones que optimicen el uso de energía y agua sin frenar la innovación digital
Ciudad de México, 24 de abril de 2026. – El grupo energético Cox concretó la adquisición de Iberdrola México por un monto de 4,000 millones de dólares, consolidándose como uno de los principales proveedores privados de energía en el país y reforzando su estrategia de expansión en América Latina.
La operación incluye más de 2,600 MW de capacidad instalada, una cartera de 12,000 MW en proyectos renovables y la mayor suministradora privada de México, con más del 25% de cuota de mercado. Con ello, Cox atenderá a más de 500 grandes empresas y sumará a su equipo a más de 800 profesionales.
En términos financieros, la integración de Iberdrola México permitirá a Cox duplicar ingresos y triplicar su EBITDA respecto a 2025, alcanzando 2,551 millones de euros en ingresos y 786 millones de euros en EBITDA, además de cuadruplicar su flujo de caja operativo a 592 millones de euros.
Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, destacó: “El cierre de esta operación marca un paso decisivo en la evolución de Cox. Incorporamos una plataforma de gran calidad en un mercado que conocemos bien, manteniendo el foco en disciplina, integración y creación de valor a largo plazo.”
La transacción se alinea con la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha señalado la energía y el agua como pilares de política de Estado para un desarrollo inclusivo y sostenible.
Con esta compra, México se consolida como un hub estratégico regional en materia energética, reforzando la seguridad y soberanía del sector, mientras Cox asegura continuidad operativa y fortalece su inversión de largo plazo en el país.