Ciudad de México., 8 de julio de 2026.- Las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) generan más de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y siete de cada diez empleos, pero quienes las fundan enfrentan importantes desafíos para consolidar y hacer crecer sus empresas.
En México, una de cada tres personas emprendedoras inició su empresa por necesidad de generar ingresos o ante una situación de desempleo, lo que refleja que el emprendimiento continúa siendo, para muchas familias, una alternativa para enfrentar la falta de oportunidades laborales.
Así lo revela un análisis sobre el perfil de las personas fundadoras de micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYME), que muestra el papel estratégico de este sector para la economía nacional, al generar más de la mitad del Producto Interno Bruto y alrededor del 70 por ciento del empleo en el país.
Detrás de esta contribución económica se encuentran más de 3.1 millones de personas emprendedoras que diariamente impulsan la actividad productiva mediante la creación de negocios, la generación de empleo y la búsqueda de nuevas oportunidades de crecimiento.
El estudio señala que la persona emprendedora promedio fundó su empresa a los 31 años y actualmente tiene 41. Además, el 73 por ciento cuenta con estudios de licenciatura o superiores, mientras que más de una quinta parte pertenece a grupos históricamente subrepresentados, como personas indígenas, integrantes de la comunidad LGBTIQ+, personas con discapacidad o extranjeras.
Asimismo, el emprendimiento mantiene una fuerte vinculación con la vida familiar: casi seis de cada diez personas emprendedoras son madres o padres, y poco más de la mitad participa en empresas familiares.
Las entidades con mayor concentración de personas fundadoras de empresas son Estado de México, Ciudad de México, Veracruz, Jalisco y Puebla, aunque también destaca la actividad emprendedora en estados del norte como Nuevo León y Tamaulipas.
Persisten retos
Pese a su importancia económica, las personas emprendedoras continúan enfrentando obstáculos que limitan el desarrollo de sus empresas.
Entre los principales desafíos destacan la falta de capacitación en áreas como ventas, finanzas, mercadotecnia y administración; el acceso restringido al financiamiento; la escasa liquidez durante los primeros años de operación y una elevada mortalidad empresarial, ya que la mayoría de los negocios que cierran no supera los dos años de vida.
El estudio también identifica brechas de género, pues ocho de cada diez mujeres emprendedoras no han recibido apoyos institucionales para fortalecer sus empresas y casi tres cuartas partes desconocen los programas públicos existentes para impulsar el emprendimiento.
En materia tecnológica, aunque el uso de redes sociales y aplicaciones de mensajería es generalizado, ocho de cada diez empresas todavía no incorporan herramientas especializadas de gestión, como sistemas contables, plataformas de administración de clientes o software empresarial, debido principalmente al desconocimiento o a la percepción de que representan un costo elevado.
Al respecto, Jorge Corral, director ejecutivo de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), señaló que en el país predominan los negocios creados por necesidad y con modelos tradicionales de operación, lo que limita su productividad y competitividad. Consideró indispensable fortalecer las condiciones para que cada vez más empresas surjan por oportunidad, con modelos de negocio innovadores, mayor incorporación tecnológica y capacidad para generar empleo formal y crecimiento económico sostenible.