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El liderazgo pierde atractivo entre jóvenes profesionales

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México, 11 de mayo de 2026.- El sueño de ascender y convertirse en jefe está muriendo. La trayectoria profesional, que antes ponía como meta aspiracional liderar un equipo, asumir más responsabilidades y escalar dentro de la estructura organizacional, ahora está reconfigurándose, poniendo el equilibrio entre trabajo y tiempo libre como pilar.

Según el estudio Gen Z and Millennial Survey realizado por Deloitte, el 48% de los Gen Z y el 46% de los millennials viven con una incertidumbre financiera importante, con una dependencia de un ingreso mensual que apenas les permite vivir “al día”. Ante esta precarización financiera, estas generaciones, más del 80% de ambas, han trasladado su satisfacción laboral hacia lo que tenga un propósito real.

«La definición de éxito en el presente es muy diferente a la de hace décadas», explica Juan Carlos Higueras, Vicedecano de EAE Business School. «Hoy muchos profesionales priorizan el equilibrio, la autonomía y el desarrollo individual por encima del estatus jerárquico que implica liderar equipos, que conlleva costos personales y profesionales cada vez más visibles y, por ello, ser jefe ya no es algo aspiracional.».

Este cambio de mentalidad ha impactado especialmente al middle management, uno de los niveles más críticos dentro de las organizaciones, porque los mandos medios enfrentan una combinación compleja de presión, responsabilidad y baja autonomía.

Según explica Juan Carlos Higueras, el middle management se ha convertido en un rol con alta exposición y exigencia, pero con recompensas que no siempre compensan ese nivel de responsabilidad. Es una posición que gestiona hacia arriba y hacia abajo, muchas veces sin el margen real de decisión para generar impacto. Desde arriba le exigen resultados, eficiencia, recortes, digitalización y control mientras que abajo le piden flexibilidad, empatía, bienestar y comprensión, por lo que el mando queda en medio, en un «sandwich», con más reuniones, presión y un reconocimiento que no justifica el desgaste.

A esto se suma una transformación profunda en las expectativas laborales. Factores como la flexibilidad, el bienestar, el propósito y la calidad de vida han ganado peso frente a modelos tradicionales basados en jerarquía y control.

Por eso el liderazgo empieza a percibirse como una carga más que como una oportunidad, especialmente cuando implica gestionar conflictos constantes entre equipos diversos, con altos niveles de presión sin un reconocimiento proporcional.

«El liderazgo hoy tiene un componente emocional mucho más alto que antes», explica el Vicedecano de EAE Business School. «Si no viene acompañado de desarrollo, apoyo y reconocimiento, deja de ser atractivo para muchos profesionales, y esto es algo que las empresas deben contemplar pronto, porque a medida que disminuye el interés por asumir roles de gestión, las empresas enfrentan un riesgo estructural que puede afectar su capacidad de ejecución y crecimiento».

Además, la IA y la tendencia a estructuras organizativas planas empeoran la situación ya que muchas empresas están reduciendo capas directivas y pidiendo a los managers que dirijan, ejecuten, analicen datos, usen la IA, motiven a sus equipos y sigan produciendo como antes o más.

Sin suficientes líderes preparados y dispuestos, las organizaciones pueden encontrar dificultades para tomar decisiones de forma ágil y mantener una cultura organizacional sólida. El riesgo operativo es inevitable, además de que se puede generar una brecha donde hay talento técnico muy competente, pero sin interés o preparación para liderar, lo que limita el desarrollo de la organización a largo plazo.

Las compañías se enfrentan al gran reto de replantear cómo forman a sus nuevos líderes y lo que significa realmente liderar dentro de sus estructuras. Y para superar el desafío, se debe hacer un rediseño del rol de líder, reduciendo la carga operativa, devolviendo al liderazgo su dimensión estratégica y ofreciendo mayor autonomía para que ser jefe vuelva a ser atractivo.

También es necesario repensar los incentivos, que debe contemplar la remuneración justa, además de otorgar reconocimiento, flexibilidad y oportunidades reales de crecimiento, de manera que ser líder no sea simplemente una consecuencia automática del ascenso, sino un camino que los empleados deseen elegir.

«Pese a todo, las organizaciones deberán aceptar esta nueva realidad de que no todos quieren liderar, y eso no debería ser un problema», concluye Juan Carlos Higueras. «La clave estará en construir modelos de carrera más flexibles, donde el crecimiento de quienes vayan a liderar encuentre un rol valorado, viable y coherente con las nuevas expectativas del talento».

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La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados celebró su Segunda Reunión de Asociados 2026

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La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados celebró su Segunda Reunión de Asociados 2026, con una participación récord de más de 400 líderes del ecosistema industrial, en un momento de redefinición del orden económico global.

El encuentro se desarrolló bajo una premisa central: el sistema de comercio global está evolucionando; de la globalización hacia bloques regionales, y Norteamérica se consolida como una de las regiones más relevantes. En este contexto, México emerge como el destino natural de la diversificación productiva de Norteamérica, impulsado por la relocalización de cadenas productivas hacia geografías más cercanas, seguras y resilientes.

Durante su mensaje de apertura, David O’Donnell, Presidente de AMPIP, subrayó que el país atraviesa un punto de inflexión histórico.“El sistema global que surgió después de 1945 está dando paso a un nuevo orden económico e industrial. La globalización evolucionó a hiper-globalización, pero hoy estamos viendo una transición hacia la regionalización. Ya no es una tendencia: es una estrategia de competitividad”, afirmó.

Explicó que la pandemia, los conflictos geopolíticos y los riesgos asociados a la disponibilidad de insumos críticos —como energía, componentes estratégicos y materias primas— están empujando a Estados Unidos y a empresas globales a reconfigurar sus cadenas de suministro hacia Norteamérica, posicionando a México como una extensión manufacturera estratégica de Estados Unidos, no como competencia.

 “México está exportando más, con menor crecimiento en empleo. Esto refleja una transformación profunda: más automatización, implementación de IA, mayor valor agregado y una manufactura que evoluciona a la producción de componentes complejos y competitivos. Estamos viendo una industria más sofisticada, más productiva y mejor integrada. Esto es positivo, pero también implica que debemos asegurar que, como industria, ofrecemos los fundamentos competitivos e impulsamos la inversión en sectores emergentes, para asegurar el crecimiento”, agregó.

Una ventana de oportunidad en el mercado industrial

El Presidente de la AMPIP también abordó la coyuntura del mercado inmobiliario industrial: “después del ‘boom’ de construcción entre 2022 y 2024, hoy existe una sobreoferta temporal de espacios industriales, con niveles de vacancia entre 8% y 10% en regiones como el Bajío y el norte del país, con ajustes en rentas a la baja de hasta 30%, partiendo de los picos que llegaron a alcanzar”.

Indicó que: “lejos de ser una señal negativa, esto representa una ventana estratégica de entrada para inversionistas, antes de que la siguiente ola de relocalización absorba el espacio disponible entre 2026 y 2027”.

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Sector Manufacturero apuntalará el crecimiento económico de México

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Ciudad de México, 08 de junio de 2026.- El sector manufacturero se mantiene como uno de los pilares estratégicos para el desarrollo económico y el impulso de la competitividad del país, coincidieron especialistas económicos y líderes de la industria, durante el conversatorio que organizó Mundi, denominado “Sector Manufacturero: Clave para el Crecimiento de la Economía Mexicana”.

En el evento organizado por  Sonny Tabares, Vicepresidente de Riesgo y Crédito de MUNDI participaron Flor González, Directora General de la Asociación Nacional de Fabricantes de Pinturas y Tintas (ANAFAPYT); el Dr. Alberto Bustamante, Presidente de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (ANAPSA); así como Paulina Anciola, Subdirectora de Estudios Económicos de BANAMEX e Israel Morales, Director Nacional del Comité Relación México-Estados Unidos y Asuntos Internacionales de INDEX.

Los participantes coincidieron en que el sector manufacturero seguirá desempeñando un papel fundamental para el crecimiento económico de México. Se estima que el sector superará los 550,000 millones de dólares para este año, además que el nearshoring seguirá impulsando una inversión extranjera histórica, con más de 40 mil millones de dólares en nuevos proyectos anunciados entre 2025 y 2026, consolidando a México como el principal socio comercial de Estados Unidos.

El conversatorio es relevante porque recientemente el Banco de México ajustó a la baja su estimación de crecimiento para 2026, pasando de 1.6% a 1.1%; mientras que el Producto Interno Bruto registró una variación de -0.6% respecto al trimestre previo. Al mismo tiempo, la actividad industrial mostró una contracción anual de 1.5% durante marzo, reflejando los retos que enfrenta el sector productivo nacional.

Los especialistas destacaron que la manufactura mexicana mantiene ventajas competitivas importantes derivadas de su integración con Norteamérica, la cercanía geográfica con Estados Unidos, la consolidación de cadenas regionales de suministro y la existencia de instrumentos como el programa IMMEX, que facilitan la participación de empresas mexicanas en mercados internacionales.

Asimismo, coincidieron en que la revisión del T-MEC, la creciente competencia global, la dependencia de insumos importados y la escasez de talento especializado son retos importantes para los próximos años. Frente a ello, el fortalecimiento del contenido nacional, la diversificación de mercados y la inversión en innovación serán elementos fundamentales para consolidar el crecimiento manufacturero.

Sectores como electrónica y aeroespacial fueron identificados por los especialistas como las mayores oportunidades para la industria manufacturera para el país.

México es el 8° productor mundial de productos electrónicos; aportando alrededor de 9.2% del PIB manufacturero y superando los 100 mil millones de dólares en exportaciones. El sector electrónico está impulsado por los dispositivos de consumo, su relación directa con la industria automotriz y de electromovilidad, así como por la industria de semiconductores y dispositivos médicos.

Por su parte, nuestro país es el 12° productor aeroespacial en el mundo,  impulsado por el nearshoring, la mano de obra calificada y los clústeres aeroespaciales consolidados en Chihuahua, Baja California, Sonora, Querétaro y EDOMEX. El sector aeroespacial aporta alrededor de 6.8% del PIB manufacturero nacional.

“Para fortalecer la competitividad del sector manufacturero debemos pensar en toda la cadena productiva. Hoy, cerca del 70% del financiamiento fluye a través de proveedores, lo que evidencia la necesidad de ampliar el acceso directo a capital para empresas exportadoras y manufactureras. Contar con herramientas financieras oportunas permitirá a más compañías enfrentar los retos del entorno actual, aprovechar las oportunidades del comercio internacional y acelerar su crecimiento de forma sostenible”, señaló Sonny Tabares. 

Flor González subrayó que “Frente a retos como los aranceles, la desaceleración de algunos mercados y la competencia desleal, debemos apostar por innovación, tecnología y fortalecimiento de proveedores nacionales. Contar con talento especializado, mayor certidumbre regulatoria y una política industrial que impulse la competitividad será fundamental para aprovechar la oportunidad que tiene México y generar mayor valor en toda la cadena productiva”. 

“El sector automotor es el segundo más importante de la economía mexicana y una pieza clave para la competitividad de Norteamérica; sin las autopartes producidas en México, la industria estadounidense no sería tan competitiva. Debemos cuidar esta cadena productiva, porque si se golpea al sector automotriz, México corre el riesgo de entrar en recesión. Por ello, se requieren políticas públicas que fortalezcan la manufactura, impulsen programas como IMMEX, faciliten verdaderamente el comercio exterior y generen certidumbre para que el país aproveche una segunda ola de nearshoring tras la revisión del T-MEC” destacó el Dr. Alberto Bustamante.

Paulina Anciola señaló que “México sigue estando bien posicionado dentro de la reconfiguración económica global gracias al T-MEC y al impulso de nuevas industrias, pero para aprovechar plenamente esta oportunidad será necesario fortalecer la competitividad del sector productivo. Esto implica no solo acompañar a las empresas con inversión en infraestructura, sino también atender desafíos estructurales como la economía informal, que genera condiciones desiguales para quienes operan dentro de la formalidad. En un entorno de mayor proteccionismo y revisiones comerciales más frecuentes, la productividad y la diversificación serán claves para sostener el crecimiento”

A su vez, Israel Morales resaltó que “La industria maquiladora ha demostrado una gran capacidad de adaptación y hoy es uno de los principales motores de las exportaciones mexicanas. Para consolidar este crecimiento debemos fortalecer la proveeduría nacional, desarrollar talento especializado y avanzar en una regionalización gradual que ayude a crecer a las cadenas de suministro. La competitividad no depende únicamente del costo, sino también de la certidumbre, la confianza, la digitalización y un entorno regulatorio que facilite la operación y la inversión, en lugar de incrementar la carga administrativa para las empresas”

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IPADE inaugura sede Santa Fe ante nuevos desafíos del liderazgo empresarial 

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Capacitación ejecutiva IPADE

Ciudad de México, 3 de junio de 2026- IPADE Business School inauguró oficialmente su sede Santa Fe y dio inicio al programa de Dirección D-1, enfocado en el desarrollo del talento directivo que demandan las empresas en México. Las organizaciones enfrentan presiones simultáneas derivadas de la volatilidad económica, la incertidumbre geopolítica y la transformación del trabajo por la inteligencia artificial.
 
La apertura responde a un contexto donde el liderazgo corporativo se ha convertido en una de las principales preocupaciones a nivel global. De acuerdo con McKinsey, las empresas requieren directivos que integren criterio estratégico, capacidad de adaptación y liderazgo de equipos para sostener organizaciones en escenarios de alta incertidumbre.
 
La nueva sede de IPADE en Santa Fe busca responder a ese entorno. Ubicada en uno de los corredores corporativos y financieros más relevantes del país, la sede acercará programas de perfeccionamiento directivo a líderes que hoy enfrentan decisiones cada vez más complejas. La primera generación de la sede cuenta con participantes de 16 sectores distintos, entre los que destacan: Alimentos y bebidas, banca y finanzas, bienes inmobiliarios, construcción, entre otros.
 
“Las empresas necesitan hoy directivos con capacidad de análisis y criterio para tomar decisiones en entornos de incertidumbre, presión y transformación tecnológica. Los programas de perfeccionamiento de IPADE, como el D-1, buscan acompañar esa formación directiva y fortalecer organizaciones con mayor capacidad de adaptación”, señaló Antonio Casanueva, director de Educación Ejecutiva y profesor de IPADE.
 
El Programa de Dirección D-1 está orientado a directores funcionales, emprendedores y gerentes generales que buscan fortalecer criterio directivo y capacidades de liderazgo en contextos de alta exigencia.
 
El modelo formativo de IPADE se basa en el Método del Caso, metodología basada en el análisis de situaciones reales y en el contraste de perspectivas entre participantes. A esto se suman espacios de convivencia y networking que permiten compartir experiencias entre empresarios de distintos sectores.
 
A nivel internacional, IPADE mantiene convenios con más de 100 instituciones y forma parte del reducido grupo de escuelas con Triple Corona, al contar con las acreditaciones de Association to Advance Collegiate Schools of Business (AACSB), Association of MBAs (AMBA) y European Foundation for Management Development (EFMD), reconocimiento que poseen menos del 1% de las escuelas de negocios del mundo.

Con la inauguración de D-1 Santa Fe, IPADE refuerza su apuesta por desarrollar líderes capaces de conducir organizaciones en un entorno donde el talento humano, la adaptabilidad y la capacidad de decisión se han convertido en factores críticos de competitividad para las empresas del siglo XXI.

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