Ciudad de México, 24 de febrero de 2026-. En una industria históricamente señalada por su alto consumo de agua y energía, Textiles Lafayette está apostando por un modelo industrial que combina rentabilidad y sostenibilidad. La compañía, que en México tiene más de 30 años en el mercado, instaló uno de los techos solares más grandes del sector en Colombia, lo que la ha convertido en un referente de prácticas de sostenibilidad de su industria en Latinoamérica. El proyecto integra 3,528 paneles fotovoltaicos en su planta de producción en Bogotá, Colombia, para avanzar en su estrategia de energías limpias y eficiencia operativa.
El sistema –que inició con una primera fase de 1,020 paneles– hoy permite generar entre 5% y 7% de la energía total que consume la planta a través de autogeneración solar. La decisión responde, además de a un compromiso ambiental, a una visión de negocio de largo plazo: reducir exposición a costos energéticos, mitigar riesgos regulatorios y fortalecer su competitividad en mercados que exigen estándares ESG cada vez más estrictos.
“La sostenibilidad dejó de ser una narrativa reputacional para convertirse en una decisión estratégica de negocio. Nuestra inversión en energía solar, gestión eficiente del agua y desarrollo de materiales reciclados, responde a una visión clara: operar con menor impacto ambiental y mayor competitividad en mercados que exigen estándares cada vez más rigurosos”, afirmó Héctor Pérez, director Comercial y de Negocios de Lafayette.
Como parte de esta transformación, la compañía ha logrado disminuir su huella de carbono en cerca de 3%, cifra que forma parte de una meta progresiva de reducción integral de emisiones. En paralelo, ha fortalecido su gestión hídrica: actualmente recircula 77.65% del agua utilizada en sus procesos productivos, trata 100% del recurso empleado y ha reducido en 83% sus vertimientos industriales.
Estos avances adquieren relevancia en un contexto donde el sector textil enfrenta crecientes exigencias regulatorias y de mercado en materia ambiental. Para Lafayette, la eficiencia energética e hídrica no sólo representa un compromiso ambiental, sino un factor determinante en la continuidad operativa, el control de costos y la competitividad internacional.
La estrategia también se refleja en su portafolio. La compañía desarrolla textiles con hilos reciclados a partir de botellas PET recuperadas, integrando principios de economía circular sin comprometer el desempeño técnico. Sus procesos cuentan con certificaciones como OEKO-TEX y Global Recycled Standard (GRS), que garantizan trazabilidad y estándares internacionales en sostenibilidad.
En un entorno donde los criterios ambientales, sociales y de gobernanza se han convertido en variables decisivas para inversionistas y grandes corporativos, la transformación industrial de empresas como Lafayette refleja una tendencia clara: la sostenibilidad dejó de ser narrativa para convertirse en infraestructura y elemento clave de negocio.
Ciudad de México, 29 de abril de 2026. – La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la firma del Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana, como parte del Plan México, con el objetivo de que el acero adquirido por el gobierno sea acero mexicano o producido en México.
El acuerdo involucra a 19 instituciones públicas y tres cámaras empresariales, y se estructura en tres ejes:
Compras públicas: coordinación de mesas de trabajo, encuentros de negocio y estímulos para privilegiar contenido nacional.
Política industrial: defensa frente a prácticas desleales, promoción de proveedores locales y sustitución de importaciones.
Financiamiento: incentivos para que proyectos de infraestructura incorporen acero nacional.
La mandataria subrayó que se trata de un hecho histórico, pues nunca antes se había firmado un acuerdo de esta magnitud para la siderurgia nacional. “Es esencialmente que lo que compra el gobierno con relación al acero, sea acero mexicano o producido en México”, afirmó.
Reacción de la industria
La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (CANACERO) celebró la firma a través de su cuenta oficial en X, calificando el día como “histórico para la industria mexicana del acero”.
El organismo destacó que el acuerdo es clave para:
Respaldar cerca de 90 mil empleos directos.
Dar certidumbre a inversiones en curso por más de 8 mil millones de dólares.
Fortalecer la competitividad y sustentabilidad del sector.
“A nombre del sector siderúrgico, expresamos nuestro agradecimiento y reconocimiento a la presidenta Sheinbaum, así como a las y los titulares de Secretarías, Empresas Públicas, dependencias y organismos empresariales que suscriben este esfuerzo compartido”, señaló CANACERO.
Ciudad de México, 29 de abril 2026.- Con una propuesta centrada en innovación, crecimiento estratégico y transformación digital, Onest SmartLogistics se consolidó como uno de los protagonistas de The Logistics World Summit & Expo 2026, al presentar una ambiciosa hoja de ruta que fortalece su posicionamiento en un entorno marcado por el nearshoring y la evolución del comercio global.
Durante el evento, la compañía mexicana anunció sus planes de expansión para 2026, enfocados en robustecer su infraestructura logística y ampliar sus capacidades operativas. La estrategia contempla el traslado de mercancías desde puertos hacia centros de distribución, así como la consolidación de rutas de transporte transfronterizo hacia Estados Unidos y Guatemala, en respuesta al creciente dinamismo del comercio regional.
Como parte de esta visión, Onest SmartLogistics desarrollará servicios intermodales que integran transporte carretero y ferroviario en corredores estratégicos como Tijuana–Ciudad de México y Veracruz–Ciudad de México. Este modelo permitirá optimizar costos, reducir tiempos de entrega y avanzar en objetivos de sostenibilidad, al disminuir la huella ambiental de las operaciones logísticas.
Adicionalmente, la empresa impulsa una estrategia especializada para centros comerciales, con soluciones diseñadas para atender las nuevas exigencias del sector retail, donde la rapidez, flexibilidad y eficiencia operativa se han convertido en factores clave para la competitividad.
En el frente tecnológico, Onest SmartLogistics reafirmó su apuesta por la analítica avanzada y la inteligencia aplicada a la cadena de suministro. Destaca el caso de éxito de su estrategia de Customer Centricity implementada para Hisense en México, donde logró anticipar la demanda por región, optimizar niveles de inventario, mejorar la disponibilidad de producto en retail y reducir costos asociados a sobreinventarios y faltantes. Este enfoque permitió evolucionar de un modelo logístico reactivo a uno predictivo, ganando el Premio Nacional de Logística (PNL) 2025.
“Hoy la logística ya no puede depender únicamente de la ejecución; debe anticiparse. En este sentido, llevamos a nuestros clientes hacia un modelo basado en datos, inteligencia y toma de decisiones proactiva”, afirmó Aldo López, Vicepresidente Comercial de Onest SmartLogistics.
El directivo subrayó que el valor diferencial de la compañía radica en la confianza que genera en sus clientes: “Administramos activos críticos de grandes marcas, por lo que nuestro compromiso es claro: resguardar correctamente la mercancía, operar con absoluta precisión y garantizar seguridad en cada etapa de la cadena de suministro. Más que un proveedor logístico, somos un socio estratégico que protege y potencia el negocio de nuestros clientes”, añadió.
Con estos anuncios, Onest SmartLogistics no solo refuerza su crecimiento operativo, también marca una ruta clara hacia la logística del futuro, donde la tecnología, la eficiencia y la confianza serán los pilares del desarrollo del sector.
Actualmente, la compañía mexicana brinda servicios a sectores clave como fashion, consumo, perfumería, cosméticos, retail, ecommerce, entre otros. Consolidando su liderazgo en la industria logística como el principal proveedor para empresas que requieren soluciones ágiles, seguras y tecnológicamente avanzadas.
Ciudad de México, 29 de abril de 2026.- Lo que comes todos los días podría cambiar gracias a la ciencia. Hoy, investigadoras en México están desarrollando nuevas formas de crear alimentos más nutritivos y hasta suplementos que ayudan a tu cuerpo… a partir de algo que normalmente se desecha.
El agave, por ejemplo, es parte de la identidad mexicana. Pero detrás de cada botella de mezcal, quedan residuos que la mayoría de las veces se desaprovechan.
¿Qué pasaría si esos residuos pudieran convertirse en proteínas nutritivas?
Eso es exactamente lo que investiga el Grupo de Seguridad Alimentaria y Nutrición de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, dentro del laboratorio Sustainable Bioproducts.
“La sostenibilidad no es una moda, es una necesidad. Y la biotecnología nos permite cerrar ciclos y aprovechar mejor nuestros recursos, desde los alimentos hasta los materiales que normalmente se desperdician”, explica la Dra. Aurea Ramírez, co-líder del grupo de investigación en Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Este proyecto, seleccionado entre los 17 mejores del mundo por Good Food Institute en 2024, no solo busca reducir el impacto ambiental. También apunta a fortalecer la seguridad alimentaria y generar valor agregado en México.
En un país donde la obesidad infantil supera el promedio latinoamericano y duplica el promedio global, pensar en nuevas fuentes de nutrición es urgente.
“La ciencia tiene que responder a problemas reales. Y en México, la salud alimentaria es uno de los más importantes.”
¿Pero cómo se convierte el agave en proteína?
Con ayuda de la biotecnología y la tecnología de alimentos, lo que antes se consideraba desecho puede transformarse en nuevas proteínas que pueden utilizarse en alimentos y suplementos nutricionales.
Cuando se produce mezcal, del agave solo se aprovecha una parte. Lo que queda (fibras y residuos vegetales) todavía contiene compuestos valiosos como azúcares complejos y otros nutrientes.
Aquí es donde entra la biotecnología.
“La biotecnología utiliza organismos vivos, como microorganismos, para transformar materiales en algo nuevo y útil”, explica la Dra. Aurea Karina Ramírez Jiménez.
En el laboratorio, los investigadores realizan algo parecido a una fermentación controlada (como cuando se hace yogurt o pan, pero mucho más precisa). Se introducen microorganismos seleccionados que “se alimentan” de los azúcares presentes en el residuo del agave, produciendo biomasa rica en proteínas.
Es decir, convierten un subproducto agrícola en una fuente alternativa de proteína.
“Es un proceso que combina microbiología, ingeniería en alimentos y nutrición. No es improvisación: es diseño científico”, señala la investigadora.
El resultado puede utilizarse en el futuro como un insumo o ingrediente en alimentos funcionales, suplementos, sustitutos de carne a base de plantas o proteínas microbianas, o incluso en alimento para ganado con mayor porcentaje de proteínas.
¿Por qué esto es importante? Porque logra tres cosas al mismo tiempo: ● Reduce residuos agroindustriales. ● Genera nuevas fuentes de proteína. ● Contribuye a sistemas alimentarios más sostenibles.
En un mundo donde la población crece y los recursos son limitados, encontrar nuevas fuentes de proteína con menor impacto ambiental es uno de los grandes retos científicos.
“Cerrar ciclos y aprovechar mejor lo que ya producimos es parte de la ciencia que necesitamos para el futuro”, afirma la Dra. Ramírez.
La próxima vez que pienses en cómo mejorar lo que comemos o cómo cuidar el planeta, vale la pena preguntarse: ¿y si tú pudieras ser parte de esa solución?