Ciudad de México, 08 de junio de 2026.- El sector manufacturero se mantiene como uno de los pilares estratégicos para el desarrollo económico y el impulso de la competitividad del país, coincidieron especialistas económicos y líderes de la industria, durante el conversatorio que organizó Mundi, denominado “Sector Manufacturero: Clave para el Crecimiento de la Economía Mexicana”.
En el evento organizado por Sonny Tabares, Vicepresidente de Riesgo y Crédito de MUNDI participaron Flor González, Directora General de la Asociación Nacional de Fabricantes de Pinturas y Tintas (ANAFAPYT); el Dr. Alberto Bustamante, Presidente de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (ANAPSA); así como Paulina Anciola, Subdirectora de Estudios Económicos de BANAMEX e Israel Morales, Director Nacional del Comité Relación México-Estados Unidos y Asuntos Internacionales de INDEX.
Los participantes coincidieron en que el sector manufacturero seguirá desempeñando un papel fundamental para el crecimiento económico de México. Se estima que el sector superará los 550,000 millones de dólares para este año, además que el nearshoring seguirá impulsando una inversión extranjera histórica, con más de 40 mil millones de dólares en nuevos proyectos anunciados entre 2025 y 2026, consolidando a México como el principal socio comercial de Estados Unidos.
El conversatorio es relevante porque recientemente el Banco de México ajustó a la baja su estimación de crecimiento para 2026, pasando de 1.6% a 1.1%; mientras que el Producto Interno Bruto registró una variación de -0.6% respecto al trimestre previo. Al mismo tiempo, la actividad industrial mostró una contracción anual de 1.5% durante marzo, reflejando los retos que enfrenta el sector productivo nacional.
Los especialistas destacaron que la manufactura mexicana mantiene ventajas competitivas importantes derivadas de su integración con Norteamérica, la cercanía geográfica con Estados Unidos, la consolidación de cadenas regionales de suministro y la existencia de instrumentos como el programa IMMEX, que facilitan la participación de empresas mexicanas en mercados internacionales.
Asimismo, coincidieron en que la revisión del T-MEC, la creciente competencia global, la dependencia de insumos importados y la escasez de talento especializado son retos importantes para los próximos años. Frente a ello, el fortalecimiento del contenido nacional, la diversificación de mercados y la inversión en innovación serán elementos fundamentales para consolidar el crecimiento manufacturero.
Sectores como electrónica y aeroespacial fueron identificados por los especialistas como las mayores oportunidades para la industria manufacturera para el país.
México es el 8° productor mundial de productos electrónicos; aportando alrededor de 9.2% del PIB manufacturero y superando los 100 mil millones de dólares en exportaciones. El sector electrónico está impulsado por los dispositivos de consumo, su relación directa con la industria automotriz y de electromovilidad, así como por la industria de semiconductores y dispositivos médicos.
Por su parte, nuestro país es el 12° productor aeroespacial en el mundo, impulsado por el nearshoring, la mano de obra calificada y los clústeres aeroespaciales consolidados en Chihuahua, Baja California, Sonora, Querétaro y EDOMEX. El sector aeroespacial aporta alrededor de 6.8% del PIB manufacturero nacional.
“Para fortalecer la competitividad del sector manufacturero debemos pensar en toda la cadena productiva. Hoy, cerca del 70% del financiamiento fluye a través de proveedores, lo que evidencia la necesidad de ampliar el acceso directo a capital para empresas exportadoras y manufactureras. Contar con herramientas financieras oportunas permitirá a más compañías enfrentar los retos del entorno actual, aprovechar las oportunidades del comercio internacional y acelerar su crecimiento de forma sostenible”, señaló Sonny Tabares.
Flor González subrayó que “Frente a retos como los aranceles, la desaceleración de algunos mercados y la competencia desleal, debemos apostar por innovación, tecnología y fortalecimiento de proveedores nacionales. Contar con talento especializado, mayor certidumbre regulatoria y una política industrial que impulse la competitividad será fundamental para aprovechar la oportunidad que tiene México y generar mayor valor en toda la cadena productiva”.
“El sector automotor es el segundo más importante de la economía mexicana y una pieza clave para la competitividad de Norteamérica; sin las autopartes producidas en México, la industria estadounidense no sería tan competitiva. Debemos cuidar esta cadena productiva, porque si se golpea al sector automotriz, México corre el riesgo de entrar en recesión. Por ello, se requieren políticas públicas que fortalezcan la manufactura, impulsen programas como IMMEX, faciliten verdaderamente el comercio exterior y generen certidumbre para que el país aproveche una segunda ola de nearshoring tras la revisión del T-MEC” destacó el Dr. Alberto Bustamante.
Paulina Anciola señaló que “México sigue estando bien posicionado dentro de la reconfiguración económica global gracias al T-MEC y al impulso de nuevas industrias, pero para aprovechar plenamente esta oportunidad será necesario fortalecer la competitividad del sector productivo. Esto implica no solo acompañar a las empresas con inversión en infraestructura, sino también atender desafíos estructurales como la economía informal, que genera condiciones desiguales para quienes operan dentro de la formalidad. En un entorno de mayor proteccionismo y revisiones comerciales más frecuentes, la productividad y la diversificación serán claves para sostener el crecimiento”.
A su vez, Israel Morales resaltó que “La industria maquiladora ha demostrado una gran capacidad de adaptación y hoy es uno de los principales motores de las exportaciones mexicanas. Para consolidar este crecimiento debemos fortalecer la proveeduría nacional, desarrollar talento especializado y avanzar en una regionalización gradual que ayude a crecer a las cadenas de suministro. La competitividad no depende únicamente del costo, sino también de la certidumbre, la confianza, la digitalización y un entorno regulatorio que facilite la operación y la inversión, en lugar de incrementar la carga administrativa para las empresas”