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Negocios

Tomaría a México 100 años alcanzar la paridad de género en el ámbito corporativo

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Ciudad de México, 15 de agosto, 2022.- El incremento en la participación de las mujeres en las empresas ha sido muy limitado, aumentando solo tres puntos porcentuales, del 35 al 38%. A pesar de que en la actualidad son más las mujeres que se gradúan con un título universitario, apenas representan el 40% de la población de colaboradores (un aumento de tres puntos porcentuales desde 2017), en las gerencias el incremento fue de 35 a 37% y en las gerencias altas de 25 a 29%.

McKinsey & Company realizó el estudio “Women Matter México 2022”. En esta segunda edición, el estudio plantea un panorama actual sobre los avances y cambios en materia de género, así como un análisis sobre el impacto de la COVID-19 en las carreras de las mujeres. El reporte identifica 17 iniciativas para acelerar el camino hacia la paridad.

“En la encuesta, consideramos un universo amplio y representativo del entorno empresarial en México. Se ven reflejados los datos de 120 empresas de industrias como: consumo, retail, energía, industrial, finanzas, servicios profesionales, logística y transporte, las cuales emplean a más de 1.1 millones de colaboradores a nivel país y tienen un nivel de facturación, equivalente al 35% del PIB. Con esta muestra tenemos una fotografía bastante certera del papel de las mujeres en el ecosistema de negocios del país”, explica Valentina Ibarra, Socia de McKinsey & Company y co-autora del reporte.

El estudio ha permitido a McKinsey realizar un análisis de cómo ha cambiado la situación de las mujeres en las empresas desde 2017, empezando por la prioridad que se le asigna a la diversidad de género, la cual presenta avances positivos, ya que el 74% la considera en el top 10 de su agenda, en comparación con el 48% en 2017, y sólo 4% de las empresas no la incluye dentro de su agenda estratégica, comparado con un 9% en 2017. Asimismo, actualmente el 45% de las empresas tienen un Comité de Diversidad y, de estas, el 96% tienen una participación activa de los líderes senior.

En cuanto a la conciencia de los empleados sobre la problemática de género y los beneficios de impulsar la equidad, tanto para el ambiente laboral como para el desempeño financiero de la empresa, el 38% reconoce la relación entre la diversidad y el desempeño exitoso del negocio, contra el 28% en 2017.

Al mismo tiempo, más del 60% opina que la diversidad de género debe ser una prioridad porque contribuye a un mejor clima organizacional, y el 80% cree que su empresa está comprometida con la diversidad, un aumento de 12 puntos porcentuales desde 2017.

Un aspecto importante en el que profundiza la investigación es la subrepresentación de las mujeres en todos los niveles del embudo corporativo, el cual se agudiza en las posiciones más altas.

La diferencia más grande de representatividad de las mujeres se encuentra en los puestos de liderazgo y de alta dirección, con una escasa participación del 21% en cargos de Vicepresidencia. En puestos de Vicepresidencia Senior, su participación disminuyó en los últimos cuatro años de 16% a 14%, mientras que el porcentaje de mujeres en Comités Ejecutivos se mantuvo en 10%, y solo uno de cada 10 CEOs es mujer.

En materia de salarios, los resultados muestran que, de igual forma, la brecha a través del embudo corporativo se mantiene y la diferencia se acentúa mientras más alto es el nivel de jerarquía. En los puestos de niveles de entrada, las mujeres ganan un 7% menos que sus colegas hombres y un 17% menos a nivel Comité Ejecutivo. Desde el 2017, estos datos han mostrado algo de mejoría en casi todos los niveles, la mayor siendo den los niveles de Vicepresidencia, Vicepresidencia Senior, y Comités Ejecutivos, donde se cerró la brecha en cinco puntos porcentuales.

Con la tendencia que muestra este estudio, en específico, para los niveles altos, McKinsey estima que solo el 20% de los cargos senior serán ocupados por mujeres para 2050 y no sería sino hasta el 2120, en 100 años, que lleguemos a una paridad del 50% en las posiciones senior del embudo corporativo.

“Estos 100 años resultan de proyectar el avance a la tasa media observada. Sin embargo, dentro de las empresas participantes vimos algunas que están moviéndose mucho más rápido y que, de seguir así, alcanzarán la paridad de género en unos 10-20 años, lo cual nos llevó a investigar qué están haciendo que otras no hacen”, comentó Eduardo Bolio, Socio Senior de McKinsey & Company y co-autor de todos los estudios de McKinsey que se han hecho sobre este tema en México.

Foto: Freepik

Economía

Financiamientos educativos fortalecen especialización profesional

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Ciudad de México, 21 de mayo de 2026.- Más del 60 % de los estudiantes universitarios en México estudia y trabaja para cubrir gastos relacionados con su educación, incluyendo la especialización profesional ante la creciente necesidad de mantenerse actualizado en un mercado laboral más competitivo.

De acuerdo con un análisis de la institución financiera, Laudex, el monto promedio para estudiar en el extranjero es de $643,473 pesos mexicanos, mientras que para estudios nacionales es de $388,789.

Ante este contexto, cada vez más familias recurren a esquemas combinados de financiamiento, utilizando ahorro, apoyo familiar, becas parciales y productos financieros para cubrir colegiaturas y gastos educativos.

Los financiamientos educativos han sido durante décadas una de las principales herramientas para ampliar el acceso a universidades, posgrados y programas especializados, por lo que son una alternativa de planeación financiera y acceso a oportunidades académicas. Muchos de ellos cuentan con esquemas flexibles pensados para estudiantes y profesionistas.

“La conversación sobre educación en México ya no se limita únicamente a ingresar a una universidad. Hoy las personas buscan herramientas que les permitan mantenerse actualizadas, especializarse y acceder a nuevas oportunidades profesionales sin comprometer completamente su estabilidad financiera”, comentó Francisco Cordero, CEO de Laudex.

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Negocios

Hot Sale 2026: la nueva batalla por influir la decisión del consumidor

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Ciudad de México, 21 de mayo de 2026.— El Hot Sale ya no es un evento de descubrimiento: es un punto de validación. El consumidor no llega a decidir qué comprar, sino a confirmar decisiones que construyó días o semanas antes, tras un recorrido donde investiga, compara, revisa reseñas, guarda productos y regresa una y otra vez sobre las mismas opciones.

En ese contexto, el crecimiento del Hot Sale —que en 2025 superó los 42,700 millones de pesos y alcanzó a casi la mitad de los internautas del país— deja de ser solo un indicador de escala. Hoy es una señal de madurez del ecosistema digital mexicano, donde la oportunidad ya no está en adquirir usuarios, sino en influir cómo toman decisiones en un entorno hipercompetitivo.

Durante el evento, miles de marcas compiten simultáneamente por el mismo usuario en un escenario saturado de información y estímulos. La visibilidad, por sí sola, ya no basta: la diferencia está en aparecer en el momento correcto, dentro del contexto adecuado y con un mensaje que aporte valor real al proceso de decisión.

“En eventos de alta demanda como este, la diferencia no está en quién invierte más, sino en quién logra conectar con el consumidor correcto a lo largo de su proceso de decisión. Hoy las marcas necesitan estrategias de adquisición más sofisticadas, apoyadas en segmentación contextual, creatividad dinámica e inventario premium que les permitan acompañar ese recorrido y transformar intención en conversión”, afirma Linda Ruiz, Directora Regional de MGID Latam.

Este cambio responde a una transformación profunda: la decisión de compra se fragmenta en múltiples micro‑momentos donde el contenido, las recomendaciones y la experiencia digital pesan cada vez más. Los usuarios llegan al Hot Sale con distintos niveles de información y consideración, lo que obliga a las marcas a impactarlos de forma diferenciada, entendiendo que la decisión se construye progresivamente a partir de la validación constante en diversos puntos de contacto.

Así, el Hot Sale evoluciona: deja de ser el origen de la intención y se convierte en el acelerador de decisiones ya en marcha, el momento donde se activa la conversión, pero no necesariamente donde se genera el deseo.

Para las marcas, esto implica abandonar la lógica de campañas concentradas únicamente en los días del evento. Estar presente durante el Hot Sale ya no garantiza resultados si no se construyó relevancia en las etapas previas del recorrido.

También cambia la forma en que los usuarios consumen información: crece la preferencia por contenidos visuales, formatos dinámicos y experiencias interactivas, lo que exige propuestas creativas que se integren de manera natural en la navegación y aporten valor en cada interacción.

En este escenario, la publicidad se vuelve parte del proceso de descubrimiento. Los formatos que se integran orgánicamente al contenido —sin interrumpir la experiencia— tienen mayor capacidad de influir en la decisión final. Al mismo tiempo, la presión por demostrar impacto real en negocio aumenta: en un ecosistema donde la inversión digital sigue creciendo y concentrándose, las marcas deben probar resultados con estrategias que combinen datos, tecnología y creatividad.

México cuenta hoy con 110 millones de usuarios de internet y 127 millones de conexiones móviles activas, un entorno altamente digitalizado donde la competencia por la visibilidad seguirá intensificándose. En este contexto, el Hot Sale deja de ser una simple ventana promocional y se convierte en un test de madurez estratégica: destacan las marcas que entienden cómo se construye la decisión del usuario y logran acompañarla de forma consistente.

Las compañías que mejor capitalicen este momento serán aquellas capaces de combinar tecnología, datos, creatividad e inteligencia contextual para transformar cada impacto en una oportunidad real de conversión.

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Negocios

IA y ciberataques: la tormenta digital que amenaza el Hot Sale 2026

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Ciudad de México, 21 de mayo de 2026.– A pocos días del inicio del Hot Sale 2026, México se prepara para una de las temporadas comerciales más relevantes del año, un periodo clave para impulsar el consumo interno y dinamizar la economía digital. Las expectativas son históricas: en 2025, el comercio electrónico alcanzó un valor de $42,725 millones de pesos, un crecimiento de 23.7 % respecto a 2024, de acuerdo con la AMVO. Con una adopción digital acelerada, se estima que ocho de cada diez mexicanos realizarán compras en línea durante esta edición.

Pero este auge trae consigo un desafío crítico: la seguridad digital. México registró 31 millones de intentos de ciberataques solo en el primer trimestre del año, según Fortinet, encendiendo alertas en el sector empresarial. Hoy, las compañías destinan en promedio 12 % de su presupuesto de TI a protección digital, un incremento del 30 % en cinco años.

“El crecimiento del comercio electrónico exige una visión mucho más robusta en materia de protección digital. Ya no basta con un antivirus o una verificación de dos pasos. Se necesita una estrategia integral que combine inteligencia artificial, monitoreo constante y respuesta inmediata”, afirma Sergio Mora, Chief Technology Officer de Ecosistemas.

Tráfico récord, infraestructura bajo presión

Además de blindarse ante amenazas, las tiendas online deben prepararse para soportar picos masivos de tráfico. En el Hot Sale 2024, los sitios participantes registraron un aumento del 121 % en visitas respecto a la semana previa, y el 45 % del tráfico total se concentró en los últimos días del evento. Esto eleva la presión sobre servidores, plataformas de pago y aplicaciones móviles, donde cualquier falla puede traducirse en pérdidas inmediatas.

Aunque más empresas invierten en testing de software y ciberseguridad, persiste la idea de que los ataques solo afectan a grandes corporativos. La realidad es otra: cualquier empresa con presencia digital puede ser objetivo de ataques automatizados impulsados por IA, bots maliciosos o vulnerabilidades en código expuesto.

“Hoy los ciberataques ya no provienen únicamente de una persona detrás de una computadora. Con modelos de inteligencia artificial, existen bots capaces de aprender, detectar brechas y explotar vulnerabilidades en minutos”, explica Mora.

Prevención: el nuevo diferenciador competitivo

El especialista recomienda realizar pruebas funcionales y no funcionales, mantener aplicaciones y librerías actualizadas, generar respaldos constantes y ejecutar pruebas de penetración tanto en infraestructura como en código. Estas acciones garantizan continuidad operativa durante los momentos de mayor demanda.

La inversión en infraestructura tecnológica y protección digital también se ha convertido en un diferenciador competitivo.

“Un gran distintivo es que las tiendas ofrezcan procesos de compra ágiles, plataformas estables y la garantía de que los datos personales y bancarios estarán protegidos en todo momento”, señala Mora.

Una mala experiencia puede derivar en pérdida de ventas, desconfianza y daño reputacional. El impacto financiero también es considerable: el costo de no invertir en prevención puede ser entre seis y ocho veces mayor que el de implementar medidas desde el inicio.

En testing de software aplica la regla 1-10-100: corregir errores en etapas tempranas es mucho más económico que hacerlo cuando la plataforma ya está en producción.

“Las empresas deben entender que la mejor remediación es la prevención. Destinar al menos 3 % del presupuesto anual a ciberseguridad y testing puede marcar la diferencia entre una campaña exitosa y una crisis operativa”, concluye Mora.

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