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Energía

Esperan procesar 340 mil barriles diarios de petróleo en Refinería olmeca

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Ciudad de México, 15 de julio, 2022.- La refinería Olmeca-Dos Bocas espera procesar 340 mil barriles diarios de crudo tipo pesado de 22 a 24 grados API y producir 170 mil barriles de gasolina y 120 mil barriles de diésel de ultra bajo azufre, informó la Secretaría de Energía, mediante la cuenta de twitter que creó para la refinería.

De acuerdo con Oil Price Information Service (OPIS) los grados API son una escala industrial que expresa la gravedad o densidad de los derivados líquidos del petróleo. La escala de medición se calibra en términos de estos grados.

Los crudos ligeros generalmente exceden 38 grados API y los crudos pesados normalmente se etiquetan como todos los crudos con una gravedad API de 22 grados o inferior. Los crudos intermedios caen en el rango de 22 a 38 grados de gravedad API. La ventaja es que los crudos ligeros rinden más gasolina y destilados intermedios.

México es considerado el décimo primer país con mayor reserva de petróleo, tiene tres tipos de crudo: Olmeca, Istmo y Maya. Según la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) el petróleo Olmeca es considerado crudo “Extra Ligero” que contiene una densidad de de 0.83 g/cm3, 39 API y 0.8% de azufre en peso.

Mientras que Istmo es crudo “Ligero” que tiene la característica de dar mayor rendimientos para la realización de gasolina y destilados intermedios. Esto debido a contener una densidad de 0.87 – 0.83 g/cm3, 32 API y 1.3% de azufre en peso.

Mientras que el Maya es considerado un crudo “Pesado” y tiene menor rendimiento en producción de gasolina y diésel debido a su densidad de 1.0 – 0.92 g/cm3, 22 API y 3.3% de azufre en peso. Sin embargo, esas cualidades lo ubican como la principal fuente de energía para uso doméstico.

La Secretaría de Energía, además, señaló que la refinería producirá 170 mil barriles diarios de gasolina y 120 mil barriles de diésel de ultra bajo azufre.

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Energía

Cáncer de mama y pulmón estarían vinculados a combustibles fósiles

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Ciudad de México, 21 de mayo de 2026.– Una nueva serie de investigaciones del Biofuels Research Project, desarrolladas por The Hormel Institute de la Universidad de Minnesota, la Universidad de Illinois en Chicago (UIC) y otras instituciones científicas, reveló evidencia sobre el impacto de compuestos aromáticos presentes en gasolinas y combustibles fósiles que podrían alterar procesos biológicos asociados con el desarrollo de cáncer de mama, cáncer de pulmón y enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson.

Los estudios se enfocan en sustancias como benceno, tolueno, xileno y etilbenceno, compuestos utilizados para mejorar el rendimiento de motores, pero que la evidencia reciente vincula con alteraciones celulares y genéticas relacionadas con la iniciación y progresión del cáncer. De acuerdo con los investigadores, la exposición prolongada a estos aromáticos podría detonar mecanismos que favorecen el desarrollo de cáncer de mama, especialmente en mujeres con antecedentes genéticos o vulnerabilidad biológica previa.

En el caso del cáncer de pulmón, especialistas del proyecto identificaron que los contaminantes derivados de la combustión de combustibles fósiles generan daños celulares y mutaciones asociadas con esta enfermedad, una de las principales causas de mortalidad en México. Investigaciones citadas dentro del estudio subrayan que la contaminación del aire es un factor determinante en la incidencia de cáncer pulmonar en el país.

El equipo científico enfatizó que la transición hacia combustibles con menor contenido aromático no debe verse únicamente como una estrategia energética o climática, sino como una política de salud pública capaz de reducir riesgos asociados con enfermedades de alta mortalidad. Destacaron que sustituir parcialmente estos compuestos por biocombustibles como el etanol no solo disminuye emisiones contaminantes, sino que reduce la presencia de partículas finas y sustancias potencialmente cancerígenas en el ambiente.

Los hallazgos también advierten que la regulación actual de aromáticos en combustibles fósiles, tanto en Estados Unidos como en México, podría ser insuficiente frente a la nueva evidencia científica. Por ello, los investigadores consideran necesario avanzar hacia esquemas energéticos más limpios y acelerar la sustitución de compuestos aromáticos por alternativas menos dañinas.

En la presentación de los resultados participaron el Dr. Steffen Mueller, director Asociado del Centro de Recursos Energéticos de la Universidad de Illinois en Chicago; Rick Schwarck, referente de la industria de combustibles en Estados Unidos; Gail Dennison, directora de Desarrollo y Relaciones Externas del Hormel Institute; Leena Hilakivi-Clarke, profesora y subdirectora del Instituto Hormel; y Galo Galeana, director general de Biomovilidad.org.

El Biofuels Research Project es una iniciativa internacional coordinada por instituciones como el Instituto Hormel, el Centro de Recursos Energéticos de la Universidad de Illinois en Chicago y la Universidad Case Western Reserve, enfocada en comprender los efectos biológicos y ambientales de los combustibles fósiles y sus alternativas.

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S&P ajusta perspectiva y advierte vulnerabilidad en empresas del Estado

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Ciudad de México, 21 de mayo de 2026.- La decisión de Standard & Poor’s (S&P) de modificar de “estable” a “negativa” la perspectiva crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) encendió una señal de alerta para la economía mexicana. Aunque las calificaciones no fueron reducidas, el cambio refleja una mayor probabilidad de degradación si persiste el deterioro financiero del país y de sus empresas estatales, así lo advierte el equipo de análisis de Skandia.

S&P mantuvo la calificación de Pemex en “CCC+”, considerada altamente especulativa, y la de CFE en “BBB”, aún dentro del grado de inversión. Sin embargo, la calificadora advierte que las condiciones fiscales y operativas podrían empeorar en los próximos 12 a 24 meses, afectando la estabilidad de ambas entidades.

El ajuste se relaciona con el debilitamiento de las finanzas públicas y el bajo crecimiento económico. México enfrenta un déficit fiscal cercano al 4.8% del PIB y una deuda pública que podría superar el 54% del PIB en los próximos años, impulsada por el apoyo financiero continuo a Pemex.

La petrolera estatal sigue siendo la más endeudada del mundo, con pasivos por 79 mil millones de dólares y pérdidas netas de 45,992 millones de pesos en el primer trimestre de 2026. Su producción permanece estancada en 1.6 millones de barriles diarios, por debajo de la meta oficial. Proyectos como la refinería de Dos Bocas han elevado los costos sin generar aún los beneficios esperados, lo que mantiene su estructura financiera vulnerable.

La CFE, por su parte, conserva estabilidad gracias a ingresos superiores a 650 mil millones de pesos en 2025, pero enfrenta presiones por subsidios eléctricos, altos costos del gas natural y la necesidad de modernizar infraestructura. Aunque su situación es menos crítica que la de Pemex, la calificadora advierte riesgos si el respaldo gubernamental se mantiene como principal soporte financiero.

El impacto trasciende a las empresas: S&P también cambió la perspectiva soberana de México a “negativa”, manteniendo la calificación en “BBB”. Esto implica mayores costos de financiamiento y menor confianza de inversionistas, con posibles efectos en el tipo de cambio y la inflación.

Para revertir la tendencia, Pemex y CFE deberán fortalecer sus finanzas internas, mejorar eficiencia operativa y reducir dependencia del apoyo fiscal. En el caso de Pemex, se requiere mayor inversión privada y flujo positivo sostenido; en el de CFE, modernización y eficiencia energética.

La perspectiva negativa refleja los desafíos estructurales que enfrentan las empresas estatales y las finanzas públicas mexicanas. Su evolución dependerá de la capacidad del gobierno y de las propias compañías para recuperar rentabilidad, controlar deuda y restaurar la confianza de los mercados internacionales, señala el análisis de Skandia.

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Demanda eléctrica récord pone a baterías en el centro de la estrategia energética

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Ciudad de México, 19 de mayo de 2026.- Este verano, la demanda máxima de electricidad en México podría alcanzar un nivel histórico cercano a los 54,000 megawatts (MW), impulsada por las ondas de calor, de acuerdo con el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE). Este escenario coincide con la llegada de miles de visitantes por la competencia de futbol de la que México es sede, lo que representa un reto operativo para el Sistema Eléctrico Nacional y para industrias altamente dependientes de un suministro estable.

El crecimiento del consumo eléctrico mantiene una tendencia sostenida. Según el PRODESEN 2024-2038, en 2023 el consumo neto de electricidad creció 3.5%, superando las proyecciones de largo plazo. En este contexto, Skysense recordó que el sistema ha enfrentado márgenes de reserva ajustados en periodos de alta demanda, incrementando el riesgo de estrés operativo y reforzando la necesidad de soluciones de almacenamiento energético.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que el desarrollo de energías renovables debe estar vinculado a la capacidad de almacenamiento para garantizar estabilidad: “Se almacena y después se inyecta a la red”.

El costo de los apagones

La continuidad operativa se ha vuelto crítica para sectores como hoteles, aeropuertos, centros de datos, telecomunicaciones y salud, donde una interrupción eléctrica no es opción. “En México, un apagón puede representar pérdidas de entre 200,000 y 3 millones de pesos por hora en hoteles y restaurantes”, explicó Enrique Garduño, CEO de Skysense.

Entidades como Nuevo León, Jalisco, Chihuahua, Estado de México, Querétaro y Yucatán —que concentran cerca del 60% del consumo nacional— fueron identificadas por la CFE como zonas de mayor riesgo por su alta concentración industrial.

Solución a picos de demanda

Frente a este panorama, los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) se posicionan como una solución estratégica para enfrentar picos de demanda. Estos sistemas permiten almacenar electricidad en momentos de menor carga y utilizarla cuando la red enfrenta saturación o fallas.

“El almacenamiento en baterías se está consolidando como una decisión de negocio para diversas industrias, entre ellas la hotelera, que tendrá gran demanda en junio. A nivel global, el mercado de BESS crece a doble dígito año a año”, señaló Garduño.

Más allá de su función tecnológica, el almacenamiento energético se perfila como un habilitador clave de resiliencia industrial, permitiendo a las empresas adaptarse a un entorno energético cada vez más exigente y variable.

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