Ciudad de México, 19 de mayo de 2026.- Este verano, la demanda máxima de electricidad en México podría alcanzar un nivel histórico cercano a los 54,000 megawatts (MW), impulsada por las ondas de calor, de acuerdo con el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE). Este escenario coincide con la llegada de miles de visitantes por la competencia de futbol de la que México es sede, lo que representa un reto operativo para el Sistema Eléctrico Nacional y para industrias altamente dependientes de un suministro estable.
El crecimiento del consumo eléctrico mantiene una tendencia sostenida. Según el PRODESEN 2024-2038, en 2023 el consumo neto de electricidad creció 3.5%, superando las proyecciones de largo plazo. En este contexto, Skysense recordó que el sistema ha enfrentado márgenes de reserva ajustados en periodos de alta demanda, incrementando el riesgo de estrés operativo y reforzando la necesidad de soluciones de almacenamiento energético.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que el desarrollo de energías renovables debe estar vinculado a la capacidad de almacenamiento para garantizar estabilidad: “Se almacena y después se inyecta a la red”.
El costo de los apagones
La continuidad operativa se ha vuelto crítica para sectores como hoteles, aeropuertos, centros de datos, telecomunicaciones y salud, donde una interrupción eléctrica no es opción. “En México, un apagón puede representar pérdidas de entre 200,000 y 3 millones de pesos por hora en hoteles y restaurantes”, explicó Enrique Garduño, CEO de Skysense.
Entidades como Nuevo León, Jalisco, Chihuahua, Estado de México, Querétaro y Yucatán —que concentran cerca del 60% del consumo nacional— fueron identificadas por la CFE como zonas de mayor riesgo por su alta concentración industrial.
Solución a picos de demanda
Frente a este panorama, los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) se posicionan como una solución estratégica para enfrentar picos de demanda. Estos sistemas permiten almacenar electricidad en momentos de menor carga y utilizarla cuando la red enfrenta saturación o fallas.
“El almacenamiento en baterías se está consolidando como una decisión de negocio para diversas industrias, entre ellas la hotelera, que tendrá gran demanda en junio. A nivel global, el mercado de BESS crece a doble dígito año a año”, señaló Garduño.
Más allá de su función tecnológica, el almacenamiento energético se perfila como un habilitador clave de resiliencia industrial, permitiendo a las empresas adaptarse a un entorno energético cada vez más exigente y variable.