Ciudad de México, 03 de noviembre, 2021.- “Ocho de cada diez startups fracasan” lo que significa la muerte. Y aunque éste sea un momento que tiene que llegar, incluso para las compañías, no deja de ser preocupante esta estadística que ha sido respaldada por muchos estudios.
De acuerdo con los Censos Económicos de 2019, la esperanza de vida de los negocios en México era de 7.8 (cifra que varía con base en el sector); y el Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial reveló que 8 de 10 empresas mexicanas fracasan durante los primeros 2 años existencia.
La cifra no es mejor en los recientes años, ya que entre 2019 y 2020 murieron 20.8% de las empresas en México; la tasa de muerte empresarial se amplió en 2020 como consecuencia de la pandemia por COVID-19, de acuerdo con el Estudio sobre la Demografía de los Negocios de 2020/2021, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Quiénes corren el mayor riesgo de fracasar
Generalmente, las estadísticas hechas por el INEGI engloban a todas las empresas nuevas, incluyendo las compañías tradicionales y las startups (compañías con un grado de innovación y tecnológicas con crecimiento escalable). Así que una franquicia, una florería o una insurtech están consideradas en esta categoría.
Sin embargo, el riesgo no es igual para todas las empresas, para las startups es mucho mayor debido a que su producto (o servicio) es innovador y potencialmente disruptivo. Esto se debe a que “en su fase de ideación aún no ha alcanzado su etapa de crecimiento o incluso ajustes finales del producto… eso lo hará incluso ya estando en el mercado; depende de las constantes actualizaciones al desarrollo o de pivotar con base en las necesidades del mercado para lograr un fit adecuado”, señala Jorge González, socio de G2, firma especializada en startups con un fondo Venture Capital.
De acuerdo con el informe de 2019 de Startup Genome, sólo uno de cada 12 emprendedores logra construir un negocio exitoso, pues, en este universo de emprendimiento, muchos de ellos omiten algunos procesos estratégicos en la ejecución y se concentran exclusivamente en el desarrollo del producto, es decir, trabajan de manera improvisada.
Ante el desconocimiento de muchos temas, los emprendedores no siempre implementan estrategias adecuadas de producción, comercialización o marketing, las cuales son vitales para el crecimiento del negocio.
Las startups invertidas también pueden fracasar
Una investigación hecha hace 10 años por Shikhar Ghosh de la Universidad de Harvard refiere que incluso con inversión de Venture Capital, la tasa de fracaso de ese entonces era del 75%. Las startups, por lo general, han superado la fase de ideación y se encuentran en la fase de crecimiento, lo que usualmente se conocen como scale ups. Definitivamente, en 2021 la estadística debería de ser diferente, ya que el ecosistema de Venture Capital ha madurado y crecido en vehículos de inversión.
Una inversión de este tipo es de máximo riesgo para los fondos y muchos de ellos están conscientes de que un porcentaje de sus inversiones van a fracasar; “desde el punto de vista de un fondo de inversión, una empresa que te devolvió 1X es un fracaso”, añade Jorge González.
Cabe destacar que, si una de las compañías del portafolio de inversión da las ganancias esperadas, se superan las pérdidas, por mucho, de ahí la importancia de promover la inversión en este tipo de empresas, e impulsar para que sobrevivan aún en los entornos más complejos.
Una compañía que es estratégica desde el comienzo, que se hace de un producto valioso para el mercado, diferenciado, que sabe en qué momento pedir capital, estructurarse adecuadamente, contratar a la gente necesaria o que tiene un gran equipo, son factores que pueden marcar la línea entre la vida y la muerte para las empresas.