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Caería 10% sector inmobiliario en 2020

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Ciudad de México,17 de  julio de 2020. La economía mundial está en franca depresión, pero con el correr de los días y los cambios de fase las diferentes industrias, como el sector inmobiliario, comienzan a resurgir 

El Valor de la Producción de la Construcción cayó 8% en el 2019, al cierre de abril del presente año cayó 20% pasando de 124 mil 500 a 99 mil 500 millones de pesos y se estima que fines del 2020 se tenga una recuperación, sin embargo se proyecta que la caída supere el 10% en términos anuales derivados de la pandemia del COVID-19.

La convergencia de múltiples factores hundió aún más la actividad productiva de la construcción durante los primeros meses del presente año. Entre los factores más relevantes se pueden destacar:

  • La reducida ejecución del gasto público para infraestructura, ya que en el primer bimestre de 2020 la inversión física presupuestaria fue 7.4% menor en términos reales con respecto al mismo mes de 2019 (93 mil millones de pesos en el primer bimestre 2020 vs. 97.1 mil millones en el mismo periodo de 2019).
  • El retraso en el inicio de los proyectos incluidos en el Acuerdo Nacional de Infraestructura.
  • La incertidumbre en los mercados financieros y su impacto en las expectativas del sector privado.
  • La declaración de emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus (Covid-19).

Víctor Manuel Requejo, Fundador y Presidente del consejo de administración de Banco Inmobiliario Mexicano (BIM), el sector inmobiliario, al igual que el país, seguirá un restablecimiento lento pero firme a partir de agosto o septiembre.

“Gran parte del regreso a la actividad depende de la confianza que tengamos en nosotros mismos, los financieros y, sobre todo, que la actividad de los promotores contribuya al renacimiento del mercado”, indicó Requejo. 

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Las PYMEs impulsan más del 95 % de la industria de la construcción, pese a inflación

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Obreros en construcción

Ciudad de México, 10 de junio de 2026. — Distribuidores, franquiciatarios y contratistas en todo el país enfrentan el reto de mantener la rentabilidad de sus proyectos ante el incremento de costos en materias primas, logística y materiales especializados, pero las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) impulsan más del 95% de la industria de la construcción en México.

De acuerdo con datos del sector, más del 95% de las empresas constructoras en México corresponden a micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales generan una parte importante del empleo y participan activamente en proyectos de vivienda, remodelación, mantenimiento e infraestructura regional.

En paralelo, la construcción se mantiene como una de las actividades económicas más importantes del país. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el sector aporta más de 2 billones de pesos a la economía mexicana y continúa mostrando una demanda constante impulsada por proyectos habitacionales, comerciales e industriales.

Sin embargo, el aumento en los precios de insumos ha generado presión sobre toda la cadena de valor. Para muchas PYMEs, absorber estos incrementos sin afectar a sus clientes se ha convertido en una prioridad estratégica para mantener su competitividad en un entorno cada vez más desafiante.

“Las pequeñas y medianas empresas son un eslabón fundamental para la industria de la construcción en México. Son quienes ejecutan proyectos, generan empleo local y mantienen en operación miles de obras en todo el país. Hoy enfrentan el desafío de equilibrar costos, calidad y rentabilidad en un contexto económico complejo”, señaló Ricardo Rojas, Gerente de Marketing de Imperquimia.

Ante este panorama, las empresas proveedoras de soluciones para la construcción han fortalecido sus estrategias de apoyo a distribuidores y contratistas mediante esquemas de abastecimiento más eficientes, programas de capacitación técnica y una mayor integración de proveeduría nacional.

En el caso de Imperquimia, la compañía mantiene una amplia red de distribuidores, franquicias y contratistas independientes en todo el país, impulsando el desarrollo de negocios locales y contribuyendo al fortalecimiento de economías regionales.

“La resiliencia de la cadena de suministro es clave para enfrentar los retos actuales. Apostar por proveedores nacionales, optimizar procesos logísticos y fortalecer la relación con distribuidores y contratistas permite amortiguar parte de las presiones inflacionarias y mantener la continuidad de los proyectos”, agregó Ricardo Rojas.

En ese sentido, consideró que las empresas que logren adaptarse más rápido a este entorno serán las que mantengan crecimiento sostenido. Hoy la competitividad ya no depende únicamente de ofrecer un buen producto, sino de construir ecosistemas de negocio que ayuden a distribuidores, contratistas y usuarios finales a enfrentar los desafíos económicos actuales.

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La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados celebró su Segunda Reunión de Asociados 2026

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La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados celebró su Segunda Reunión de Asociados 2026, con una participación récord de más de 400 líderes del ecosistema industrial, en un momento de redefinición del orden económico global.

El encuentro se desarrolló bajo una premisa central: el sistema de comercio global está evolucionando; de la globalización hacia bloques regionales, y Norteamérica se consolida como una de las regiones más relevantes. En este contexto, México emerge como el destino natural de la diversificación productiva de Norteamérica, impulsado por la relocalización de cadenas productivas hacia geografías más cercanas, seguras y resilientes.

Durante su mensaje de apertura, David O’Donnell, Presidente de AMPIP, subrayó que el país atraviesa un punto de inflexión histórico.“El sistema global que surgió después de 1945 está dando paso a un nuevo orden económico e industrial. La globalización evolucionó a hiper-globalización, pero hoy estamos viendo una transición hacia la regionalización. Ya no es una tendencia: es una estrategia de competitividad”, afirmó.

Explicó que la pandemia, los conflictos geopolíticos y los riesgos asociados a la disponibilidad de insumos críticos —como energía, componentes estratégicos y materias primas— están empujando a Estados Unidos y a empresas globales a reconfigurar sus cadenas de suministro hacia Norteamérica, posicionando a México como una extensión manufacturera estratégica de Estados Unidos, no como competencia.

 “México está exportando más, con menor crecimiento en empleo. Esto refleja una transformación profunda: más automatización, implementación de IA, mayor valor agregado y una manufactura que evoluciona a la producción de componentes complejos y competitivos. Estamos viendo una industria más sofisticada, más productiva y mejor integrada. Esto es positivo, pero también implica que debemos asegurar que, como industria, ofrecemos los fundamentos competitivos e impulsamos la inversión en sectores emergentes, para asegurar el crecimiento”, agregó.

Una ventana de oportunidad en el mercado industrial

El Presidente de la AMPIP también abordó la coyuntura del mercado inmobiliario industrial: “después del ‘boom’ de construcción entre 2022 y 2024, hoy existe una sobreoferta temporal de espacios industriales, con niveles de vacancia entre 8% y 10% en regiones como el Bajío y el norte del país, con ajustes en rentas a la baja de hasta 30%, partiendo de los picos que llegaron a alcanzar”.

Indicó que: “lejos de ser una señal negativa, esto representa una ventana estratégica de entrada para inversionistas, antes de que la siguiente ola de relocalización absorba el espacio disponible entre 2026 y 2027”.

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Sector Manufacturero apuntalará el crecimiento económico de México

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Ciudad de México, 08 de junio de 2026.- El sector manufacturero se mantiene como uno de los pilares estratégicos para el desarrollo económico y el impulso de la competitividad del país, coincidieron especialistas económicos y líderes de la industria, durante el conversatorio que organizó Mundi, denominado “Sector Manufacturero: Clave para el Crecimiento de la Economía Mexicana”.

En el evento organizado por  Sonny Tabares, Vicepresidente de Riesgo y Crédito de MUNDI participaron Flor González, Directora General de la Asociación Nacional de Fabricantes de Pinturas y Tintas (ANAFAPYT); el Dr. Alberto Bustamante, Presidente de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (ANAPSA); así como Paulina Anciola, Subdirectora de Estudios Económicos de BANAMEX e Israel Morales, Director Nacional del Comité Relación México-Estados Unidos y Asuntos Internacionales de INDEX.

Los participantes coincidieron en que el sector manufacturero seguirá desempeñando un papel fundamental para el crecimiento económico de México. Se estima que el sector superará los 550,000 millones de dólares para este año, además que el nearshoring seguirá impulsando una inversión extranjera histórica, con más de 40 mil millones de dólares en nuevos proyectos anunciados entre 2025 y 2026, consolidando a México como el principal socio comercial de Estados Unidos.

El conversatorio es relevante porque recientemente el Banco de México ajustó a la baja su estimación de crecimiento para 2026, pasando de 1.6% a 1.1%; mientras que el Producto Interno Bruto registró una variación de -0.6% respecto al trimestre previo. Al mismo tiempo, la actividad industrial mostró una contracción anual de 1.5% durante marzo, reflejando los retos que enfrenta el sector productivo nacional.

Los especialistas destacaron que la manufactura mexicana mantiene ventajas competitivas importantes derivadas de su integración con Norteamérica, la cercanía geográfica con Estados Unidos, la consolidación de cadenas regionales de suministro y la existencia de instrumentos como el programa IMMEX, que facilitan la participación de empresas mexicanas en mercados internacionales.

Asimismo, coincidieron en que la revisión del T-MEC, la creciente competencia global, la dependencia de insumos importados y la escasez de talento especializado son retos importantes para los próximos años. Frente a ello, el fortalecimiento del contenido nacional, la diversificación de mercados y la inversión en innovación serán elementos fundamentales para consolidar el crecimiento manufacturero.

Sectores como electrónica y aeroespacial fueron identificados por los especialistas como las mayores oportunidades para la industria manufacturera para el país.

México es el 8° productor mundial de productos electrónicos; aportando alrededor de 9.2% del PIB manufacturero y superando los 100 mil millones de dólares en exportaciones. El sector electrónico está impulsado por los dispositivos de consumo, su relación directa con la industria automotriz y de electromovilidad, así como por la industria de semiconductores y dispositivos médicos.

Por su parte, nuestro país es el 12° productor aeroespacial en el mundo,  impulsado por el nearshoring, la mano de obra calificada y los clústeres aeroespaciales consolidados en Chihuahua, Baja California, Sonora, Querétaro y EDOMEX. El sector aeroespacial aporta alrededor de 6.8% del PIB manufacturero nacional.

“Para fortalecer la competitividad del sector manufacturero debemos pensar en toda la cadena productiva. Hoy, cerca del 70% del financiamiento fluye a través de proveedores, lo que evidencia la necesidad de ampliar el acceso directo a capital para empresas exportadoras y manufactureras. Contar con herramientas financieras oportunas permitirá a más compañías enfrentar los retos del entorno actual, aprovechar las oportunidades del comercio internacional y acelerar su crecimiento de forma sostenible”, señaló Sonny Tabares. 

Flor González subrayó que “Frente a retos como los aranceles, la desaceleración de algunos mercados y la competencia desleal, debemos apostar por innovación, tecnología y fortalecimiento de proveedores nacionales. Contar con talento especializado, mayor certidumbre regulatoria y una política industrial que impulse la competitividad será fundamental para aprovechar la oportunidad que tiene México y generar mayor valor en toda la cadena productiva”. 

“El sector automotor es el segundo más importante de la economía mexicana y una pieza clave para la competitividad de Norteamérica; sin las autopartes producidas en México, la industria estadounidense no sería tan competitiva. Debemos cuidar esta cadena productiva, porque si se golpea al sector automotriz, México corre el riesgo de entrar en recesión. Por ello, se requieren políticas públicas que fortalezcan la manufactura, impulsen programas como IMMEX, faciliten verdaderamente el comercio exterior y generen certidumbre para que el país aproveche una segunda ola de nearshoring tras la revisión del T-MEC” destacó el Dr. Alberto Bustamante.

Paulina Anciola señaló que “México sigue estando bien posicionado dentro de la reconfiguración económica global gracias al T-MEC y al impulso de nuevas industrias, pero para aprovechar plenamente esta oportunidad será necesario fortalecer la competitividad del sector productivo. Esto implica no solo acompañar a las empresas con inversión en infraestructura, sino también atender desafíos estructurales como la economía informal, que genera condiciones desiguales para quienes operan dentro de la formalidad. En un entorno de mayor proteccionismo y revisiones comerciales más frecuentes, la productividad y la diversificación serán claves para sostener el crecimiento”

A su vez, Israel Morales resaltó que “La industria maquiladora ha demostrado una gran capacidad de adaptación y hoy es uno de los principales motores de las exportaciones mexicanas. Para consolidar este crecimiento debemos fortalecer la proveeduría nacional, desarrollar talento especializado y avanzar en una regionalización gradual que ayude a crecer a las cadenas de suministro. La competitividad no depende únicamente del costo, sino también de la certidumbre, la confianza, la digitalización y un entorno regulatorio que facilite la operación y la inversión, en lugar de incrementar la carga administrativa para las empresas”

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