La liquidez disponible es insuficiente para responder a las necesidades de financiamiento para atender los efectos de la pandemia del COVID-19 a nivel global. Por ello, los bancos de desarrollo subregionales en América Latina deben tomar medidas más audaces, ya que juegan un rol fundamental en esta tarea, indicó hoy Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Durante el evento “Claves para repensar el presente y futuro de América Latina” celebrado a propósito del 50 aniversario del CAF Banco de Desarrollo de América Latina, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL señaló que América Latina y el Caribe está siendo duramente golpeada por el COVID-19.
Indicó que mientras los países del este de Asia y Europa están gradualmente planificando la reapertura de sus economías, en América Latina y el Caribe nos preguntamos si lo peor de la pandemia está por venir.
Recordó que el COVID-19 está dando lugar a la peor recesión del último siglo, con al menos una contracción del 5.3% en el PIB y los principales impactos sociales prevén un aumento de la pobreza de 29 millones de personas (16 millones de pobreza extrema) y un crecimiento del desempleo de al menos 12 millones de trabajadores.
“No queremos otra década perdida. Esta crisis nos puede llevar a un retroceso de 13 años en la región. Estamos enfrentando una mercantilización de los servicios, una fragmentación total de los servicios de salud. Estamos ante el peak de la pandemia. Nos ha mostrado una situación de grandes desafíos estructurales y nos preocupa que la región puede salir de esta crisis más pobre, con más desempleo y más enojada”, declaró Bárcena.
La comunidad internacional no ha comprendido adecuadamente la situación de los países de ingreso medio, dentro de los cuales de encuentran la mayoría de las naciones de América Latina y el Caribe. “Éstos han reorientado sus presupuestos para enfentar la crisis, pero eso no va ser suficiente porque no todos tienen las espaldas financieras. Por eso el papel de la banca de desarrollo es fundamental”, insistió.
El COVID-19 ha profundizado el debilitamiento de la cooperación internacional y del multilateralismo que se observa hace ya algunos años. En ese escenario, la integración regional está llamada a desempeñar un rol clave en las estrategias de salida de la crisis para América Latina y el Caribe, profundizó Bárcena. Un mercado más integrado de 650 millones de habitantes constituiría un importante seguro frente a perturbaciones de oferta o de demanda generadas fuera de la región, como ha sido el COVID-19, indicó.
Agregó que esta crisis nos golpea en una estructura productiva y empresarial con muchas debilidades, con una heterogeneidad estructural que ha sido terrible para la región. Como ejemplo, señaló que aproximadamente 2.6 millones de empresas formales cerrarían en América Latina y el Caribe, región que tiene un 54% de informalidad laboral.
En el evento participaron Luis Carranza, Presidente Ejecutivo de CAF; Joseph E. Stiglitz, Profesor de la Universidad de Columbia y ganador del Premio Nobel de Economía 2001; Ángel Gurría, Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); y Enrique Iglesias, ex Secretario General Iberoamericano (SEGIB), ex Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ex Secretario Ejecutivo de la CEPAL (1972-1985).